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Full text of "Informe sobre el proyecto de "Canal Zabala" : (aprovisionamiento de agua para la ciudad de Montevideo)"

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REPÚBLICA  ORIENTAL  DEL  URUGUAY 


INFORME 


DE  “CANAL  ZABALA' 

(aprovisionamiento  de  agua  para  la  ciudad  de  Montevideo) 


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PRESENTADO  POR  ER 


JAIME  H.  OLIYER 


mbro  del  Consejo  y  Profesor  de  la  Facultad 
de  Medicina 


Aprobado  por  la  Corporación  en 
sesión  de  9  de  Junio  de  1908. 


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MONTEVIDEO 


Imp.  "El  Siglo  Ilustrado",  de  Marino  y  Caballero 

23  — CALLE  18  OE  JULIO  —  33 

1C08 


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REPUBLICA  ORIENTAL  DEL  URUGUAY 


Consejo  Nacional  de  Higiene 

Sección  de  Salubridad,  Saneamiento 
y  Obras  Públicas 


INFORME*7^ 

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SOBRE  EL 


1917 


(aprovisionamiento  de  agua  para  la  ciudad  de  Montevideo) 


PRESENTADO  POR  EL 


Dr.  JAIME  H.  OLIYER 

Miembro  del  Consejo  y  Profesor  de  la  Facultad 
de  Medicina 


MONTEVIDEO 


Imp.  “El  Siglo  Ilustrado’’,  de  Marino  y  Caballero 

23  —  CALLE  16  DE  JULIO  —  23 

1908 


Digitized  by  the  Internet  Archive 
in  2018  with  funding  from 

University  of  Illinois  Urbana-Champaign  Alternates 


https://archive.org/details/informesobreelprOOoliv 


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Informe  sobre  el  proyecto  del  “Canal  Zabala”,  remitido  por 
la  Honorable  Cámara  de  Representantes 


Consejo  Nacional  de  Higiene 

Sección  Saneamiento,  Salubridad 
y 

Obras  Públicas 


SUMARIO 

Exposición  del  ¡isunto.—  Cuestiones. 

Primera  cuestión.— Higiene  de  la  construcción  y 
funcionamiento  del  Canal. 

Segunda  cuestión.— Aprovisionamiento  do  agua  á 
la  ciudad  de  Montevideo. — Consideraciones  previas 

Primera  parte.—  El  seivlcio  actual  de  aguas  corrientes. 
Instalaciones.— Calidad  del  agua  del  río  Santa  Lu¬ 
cía:  a)  agua  bruta  (composición  química  y  bacte¬ 
riológica);  b )  agua  purificada  i  composición  quí¬ 
mica  y  bacteriológica).— Juicio  crítico.  —  Cantidad 
disponible  de  agua  purificada. — Precio. 

Segunda  parte.— Un  nuevo  servicio  de  agua.  ¿Agua 
profunda  ó  agua  de  superficie?  Las  fuentes:  origen, 
clases  de  fuentes,  valor  higiénico  del  agua  de  fuente 
y  del  agua  subterránea;  aprovisionamiento  de  ciuda¬ 
des,  hidrología  subterránea  y  superficial  de  la  Re¬ 
pública. 

Tercera  parte. — El  embalse  del  río  Santa  Lucía  y  el 
Canal  Zabala. — Calidad  y  caudal  del  agua  del  río  de 
Santa  Lucía  en  la  «Picada  de  Almcida».— Condicio¬ 
nes  higiénicas  del  agua  de  los  embalses.— El  agua 
del  Canal  Zabala. — Cantidad  y  precio. 

Conclusiones  generales. 


Señor  Presidente: 


Montevideo,  25  de  mayo  de  1908. 


Tengo  el  honor  de  elevar  á  su  conocimiento  el  Informe  encomendado 
á  esta  Sección,  relativo  á  la  propuesta  de  construcción  del  «Cana 


—  6  — 

Zabala»,  y  remitido  de  la  Honorable  Cámara  de  Representantes  por 
intermedio  del  Ministerio  de  Obras  Públicas. 

Debo  recordar  aquí,  que  esta  Sección,  teniendo  necesidad  de  cier¬ 
tos  datos  relativos  á  la  composición  del  agua  del  río  de  Santa  Lucía, 
en  el  paraje  donde  se  proyecta  construir  la  represa  del  Canal,  así  co¬ 
mo  en  el  punto  de  captación  de  la  actual  Empresa  de  Aguas  Corrien¬ 
tes  que  surte  á  la  ciudad,  solicitó  en  fecha  14  de  enero  de  este  año, 
que  el  Consejo  ordenara  á  los  interesados  presentaran  el  análisis  co¬ 
rrespondiente  practicado  por  los  Laboratorios  Químico  y  Bacterioló 
gico  de  la  Junta  Económico- Administrativa  de  la  Capital. 

Posteriormente,  con  fecha  20  de  enero  de  este  año,  esta  misma  Sec¬ 
ción  solicitó  del  Consejo  quisiera  pedir  por  intermedio  del  Ministerio 
del  Interior,  todos  los  antecedentes  relativos  á  esta  y  anteriores  pro¬ 
puestas  de  suministro  de  aguas  á  la  ciudad  de  Montevideo,  por  los 
mismos  empresarios  del  «Canal  Zabala»;  así  como  también  los  datos 
indicados  en  un  cuestionario,  dirigido  á  la  «Montevideo  Waterworks 
Company».— Estos  documentos  que  se  adjuntan  á  este  Informe,  fueron 
recién  recibidos  por  esta  Sección:  en  fecha  14  de  marzo  próximo  pasado 
los  correspondientes  ála  Compañía  de  Aguas  Corrientes,  y  en  losúltimos 
días  de  marzo  los  análisis  de  los  Laboratorios  Municipales.  En  cuanto 
á  los  antecedentes  de  las  otras  propuestas  de  los  concesionarios  del 
«Canal  Zabala»,  llegaron  á  poder  del  que  suscribe  recién  el  día  9  de 
abril  próximo  pasado.  Además,  el  último  análisis  hecho  á  nuestro  pe¬ 
dido  por  el  Laboratorio  Bacteriológico,  y  que  acompañamos  á  este  In¬ 
forme,  nos  fué  entregado  hace  apenas  pocos  días. 

Esta  Sección  ha  creído  necesario  entrar  en  estas  explicaciones,  á  fin 
de  demostrar  que  no  es  á  ella  imputable  el  plazo  transcurrido  hasta 
la  presentación  de  este  Informe,  que  ha  necesitado,  por  otra  parte,  lar¬ 
gos  y  meditados  estudios,  en  relación  con  la  importancia  trascendental 
de  las  cuestiones  relacionadas  con  la  Higiene  Pública  que  abarca  el 
proyecto  del  «Canal  Zabala». 


Exposición  del  asunto.— En  octubre  de  1906,  el  señor  JoséM.a  Ca¬ 
rrera  presentó  al  Ministerio  de  Fomento  una  propuesta  de  construc¬ 
ción  del  «Canal  Zabala»,  la  cual,  con  fecha  23  de  octubre  de  ese 
mismo  año  y  acompañada  de  un  Mensaje  del  Poder  Ejecutivo,  fué 
elevada  al  Honorable  Cuerpo  Legislativo,  pasando  en  seguida  á  es¬ 
tudio  de  la  Honorable  Cámara  de  Representantes,  cuya  Comisión  de 
Fomento  informó  favorablemente  en  junio  de  1907;  después  de  una 
larga  discusión,  la  Honorable  Cámara  resolvió  que  se  recabara  in¬ 
formes  de  las  Juntas  departamentales,  d«l  Departamento  Nacional 
de  Ingenieros  y  del  Consejo  Nacional  de  Higiene. 


-  7  — 

La  propuesta  del  sefior  Carrera  establece:  en  su  artículo  l.°,  qué 
el  Canal  será  de  riego,  navegación,  fuerza  motriz  y  suministro  de 
aguas  corrientes;  en  su  artículo  23,  que  «el  Estado  tomará  al  Canal 
para  servicios  domiciliarios,  limpieza  de  cloacas  (proyecto  de  Gue- 
rard  en  ejecución),  baños  públicos,  lavaderos,  á  inmediaciones  de 
los  actuales  depósitos  de  aguas  corrientes  en  La  Paz,  y  á  una  cota 
no  menor  de  55  metros  sobre  el  nivel  del  mar,  un  mínimum  de  60, OJO 
metros  cúbicos  diarios  de  agua,  ó  sean  21:900,000  al  año,  al  precio 
de  pesos  0.n05  el  metro  cúbico»;  en  su  artículo  26,  que  este  compro¬ 
miso  de  toma  de  agua  del  Canal,  al  igual  de  otros,  durará  cuarenta 
años  á  contar  desde  el  momento  en  que  la  Empresa  se  encuentre  en 
condiciones  de  suministrar  la  energía  eléctrica  y  el  agua  al  Estado; 
el  agua  necesaria  para  las  necesidades  de  la  navegación,  riego  y  su¬ 
ministro  á  la  ciudad  será  proporcionada  por  el  río  de  Santa  Lucía,  al 
través  de  cuyo  curso,  y  en  el  paraje  denominado  «Picada  de  Almei- 
da»,  se  construirá  un  dique  ó  represa,  capaz  de  producir  un  embalse 
de  agua  de  una  capacidad  de  190:000,000  de  metros  cúbicos;  por  el 
artículo  6.o  Se  establece  que  «en  el  aprovechamiento  de  las  aguas  pú¬ 
blicas  concedidas,  se  observe  rigurosamente  el  siguiente  orden  de' 
prelación:  l.°  Abastecimiento  de  poblaciones  (Empresa  de  Aguas 
Corrientes);  2.°  Fuerza  hidráulica  y  eléctrica;  3.°  Riegos;  4.°  Canales 
de  navegación;  5.°  Abastecimiento  de  ferrocarriles;  6.°  Molinos  y  otras 
fábricas;  7.°  Estanques  para  viveros  y  criaderos  de  peces;  y  por  último, 
según  el  articulo  8.  ,  á  los  ocho  meses  de  promulgada  la  ley,  «los  con¬ 
cesionarios  someterán  á  la  aprobación  del  Poder  Ejecutivo  los  planos 
para  la  ejecución  de  los  trabajos  con  su  memoria  descriptiva». 

Tales  son  los  artículos  del  proyecto  que  tienen  relación  con  la3 
atribuciones  que  por  su  ley  de  creación  tiene  el  Consejo  Nacional  de 
Higiene,  y  sobre  los  cuales  se  ha  solicitado  su  opinión  científica. 


Dos  son  las  cuestiones  que  encierra  este  proyecto:  una  relativa  á 
la  higiene  de  la  construcción  y  funcionamiento  del  Canal;  y  la  otra 
con  relación  á  la  provisión  de  agua  á  la  ciudad  Montevideo,  para  uso3 
domiciliarios  y  públicos. 

Estudiaremos  estas  dos  cuestiones,  de  importancia  muy  diferente, 
en  el  orden  establecido. 


8  — 


Primera  cuestión 


HIGIENE  DE  LA  CONSTRUCCIÓN  Y  FUNCIONAMIENTO  DEL  CANAL 

Esta  cuestión,  de  importancia  relativa,  debe  ser  tratada  en  una  for¬ 
ma  general. 

Era  corriente  en  la  época  en  que  estaba  en  boga  la  teoría  telúrica 
de  Pettenkofer  y  de  la  Escuela  de  Munich,  sobre  la  influencia  de  los 
terrenos  en  el  génesis  de  las  enfermedades  epidémicas,  atribuir  á  los 
grandes  movimientos  de  tierras,  como  la  construcción  de  canales, 
túneles,  etc.,  el  desarrollo  de  epidemias  de  cólera,  disentería,  tifoidea, 
fiebres  palustres  y  otras.  En  la  actualidad,  los  casos  citados  en  apoyo 
de  aquella  doctrina,  tienen  una  más  perfecta  explicación  por  el  rol 
que  juega  el  agua  como  vehículo  de  los  gérmenes  causantes  de  esas 
enfermedades,  y  el  papel  importante  que  ciertos  insectos,  como  los 
mosquitos,  desempeñan  como  intermediarios  en  la  propagación  de 
ciertas  enfermedades,  como  el  paludismo  y  la  fiebre  amarilla,  por 
ejemplo.  Y  es  que  en  efecto,  los  grandes  movimientos  de  tierras  fa¬ 
vorecen  el  estancamiento  de  las  aguas  de  lluvia,  que  infectadas  por 
gérmenes  patógenos,  propagan  las  enfermedades,  ya  sea  porque  son 
usadas  como  bebidas,  ó  porque  infectan,  por  infiltración  al  través  del 
suelo,  los  pozos  ó  depósitos  de  agua  destinados  á  la  alimentación;  ya 
también  favoreciendo  el  desarrollo  de  larvas  de  mosquitos. 

Esta  nueva  teoría  liídrica,  opuesta  á  la  telúrica,  cuenta,  hoy  en  día, 
con  el  mayor  número  de  adeptos;  y  considera  al  suelo  como  un  medio 
transitorio  para  el  desarrollo  de  gérmenes  patógenos,  que  sólo  pueden 
llegar  hasta  el  organismo  humano  por  medio  de  la  vehiculización  hí- 
drica.  Aunque  muchos  hechos  quedarían  sin  explicar  por  esta  teoría 
hídrica,  en  la  práctica  es  la  que  debemos  tener  en  cuenta,  puesto  que 
los  casos  citados  por  autores  modernos,  de  epidemias  desarrolladas  á 
consecuencia  del  establecimiento  de  cloacas,  ó  de  canalizaciones  de 
agua,  U'no  tienen  aún  una  franca  explicación,  ni  pueden  ser  previs¬ 
tas  ó  evitadas  por  medio  de  reglas  higiénicas  especiales. 

En  efecto:  grandes  trabajos  de  tierras,  aún  en  terrenos  profunda¬ 
mente  infectados,  han  podido  ser  realizados,  sin  que  se  produzcan 
entre  el  personal  empleado,  las  terribles  epidemias  que  se  citan  de 
épocas  pasadas,  á  pesar  de  no  haberse  tomado  otras  precauciones  que 
las  de  higiene  general.  Por  todos  lados  está  citada  la  observación  de 


(1)  J.  Arnould:  Elements  d’Hygiene,  5C  editiou.  París,  1907,  pAg.  12. 


—  o  — 


Brouardel  y  Du  Mesnil  O  relativa  al  traslado  de  los  90,000  cadáveres 
inhumados  en  el  «Cimetiére  des  Innocents»  durante  treinta  años* 
conjuntamente  con  la  capa  de  ocho  ó  diez  pies  de  tierra  en  que  esta¬ 
ban  depositados,  sin  que  se  produjera  ninguna  modificación  en  el  es¬ 
tado  de  la  salud  pública.  Es  que,  como  diceE.  Bonjean,  t2 3i  «no  hay- 
epidemias  estrictamente  telúricas,  y  si  en  ciertos  casos  el  suelo  parece 
jugar  un  rol  importante,  es  porque  los  residuos  virulentos  de  los  su¬ 
jetos  infectados,  son  arrojados  virulentos  al  suelo,  y  son  vehiculiza- 
dos  de  nuevo  hasta  el  organismo  humano  por  los  alimentos  ensucia¬ 
dos,  las  aguas  de  alimentación  impuras,  los  vegetales  crudos,  los 
insectos.» 

Por  lo  tanto,  como  regla  higiénica  general,  durante  la  construcción 
del  Canal  deberán  disponerse  los  trabajos  de  manera  á  dar  fácil  cir¬ 
culación  á  las  aguas  de  lluvia,  ó  de  las  que  broten  de  las  capas  de 
los  terrenos  cortados  por  los  desmontes,  á  fin  de  evitar  su  estanca¬ 
miento.  Las  mismas  precauciones  deberán  tomarse  con  las  porciones 
ya  excavadas  del  Canal,  que  deberán  tener  un  desagüe  provisorio» 
hasta  tanto  no  funcione  todo  el  Canal. 

Del  estudio  de  los  planos  resulta  que,  en  el  cruce  de  los  arroyos, 
cañadas,  etc.,  el  Canal  ocupará  un  nivel  más  elevado  que  el  de  esas 
corrientes,  estableciéndose  al  efecto,  puentes  y  alcantarillas  sobre  los 
cuales  correrá  el  Canal.  Ahora  bien:  á  los  efectos  de  la  regla  general 
antes  formulada,  esos  puentes  y  alcantarillas  no  deben  modificar  el 
curso  natural  de  esas  corrientes  de  agua,  y  su  luz  debe  ser  suficiente 
para  dar  salida  fácil  á  las  aguas,  aún  en  las  épocas  de  las  lluvias,  sin 
producir  el  estancamiento  de  ellas  en  la  vecindad  de  los  terraplenes 
que  soporten  el  Canal.  Este  punto  debe  ser  estudiado  por  las  oficinas 
técnicas,  por  no  ser  de  la  competencia  de  esta  Sección. 

Otra  regla  general  á  tenerse  en  cuenta,  es  la  relativa  á  la  provisión 
de  aguas  salubres  páralos  usos  de  alimentación  y  de  higiene  corporal 
del  personal  empleado  en  los  trabajos  del  Canal,  á  fin  de  evitar  el 
desarrollo  de  enfermedades  frecuentes  en  las  aglomeraciones  huma¬ 
nas  lejos  de  los  centros  de  población,  como  la  fiebre  tifoidea,  por 
ejemplo. 

En  resumen,  durante  la  construcción  del  Canal,  y  durante  su  fun¬ 
cionamiento,  deberán  evitarse  los  estancamientos  de  aguas,  disponien¬ 
do  las  tierras  sacadas  de  las  excavaciones,  los  terraplenes,  los  puentes 
y  alcantarillas,  de  manera  que  no  modifiquen  ó  impidan  el  curso  de 


(2)  P.  Brouardel  ct  Du  Mesnii.:  Kceueil  des  travaux  du  Comité  Cónsul  tif  d’hygiene 
publique  de  Franco.  T.  XXII. 

(3)  E.  Bonjean:  Le  sol  et  l’cau.  Fascículo  II  del  Traité  d’Hygiene  par  P.  Biouardel  ct 
E.  Moany,  1906. 


10 


las  corrientes  de  aguas  naturales,  y  faciliten  el  desagüe  de  las 
de  lluvia  ó  de  fdtración  de  los  terrenos.  Además,  deberá  proveerse, 
en  todo  tiempo,  al  personal  empleado  en  las  construcciones,  de  agua 
salubre  en  cantidad  suficiente  á  las  necesidades  de  la  alimentación  y 
de  la  higiene  corporal. 


Segunda  cuestión 

APROVISIONAMIENTO  DE  AGUA  Á  DA  CIUDAD  I)E  MONTEVIDEO,  PARA 
USOS  DOMICILIARIOS  Y  PÚBLICOS 

Hemos  visto  que  según  el  artículo  23  de  la  propuesta  del  sefíor 
Carrera,  el  Estado  deberá  tomar  al  Canal  para  uso  de  la  ciudad  de 
Montevideo,  un  mínimum  de  60,000  metros  cúbicos  diarios  de  agua, 
al  precio  de  5  milésimos  el  metro  cúbico. 

Esta  parte  de  la  propuesta,  encierra  en  sí  un  problema  de  la  más 
alta  importancia  en  la  higiene  de  las  poblaciones.  Es  que  en  efecto, 
el  suministro  de  agua  junto  con  las  obras  de  saneamiento,  y  el  aleja¬ 
miento  de  los  residuos  domiciliarios,  forman  el  trípode  higiénico  de  la 
salubrificación  de  las  ciudades.  El  problema  del  agua ,  interesa  por 
igual  á  los  Poderes  públicos,  á  las  autoridades  sanitarias  y  á  los  ha¬ 
bitantes.  No  hay  ninguna  cuestión  de  higiene  pública  que,  como  esta, 
haya  motivado  más  estudios,  ni  haya  preocupado  más  á  los  higienis¬ 
tas  y  á  los  Poderes  públicos.  El  problema  del  agua  ha  salido  de  Jas 
corporaciones  científicas,  de  los  laboratorios  de  estudio,  para  subir  á 
la  tribuna  de  los  Parlamentos,  y  para  ocupar  la  atención  de  la  prensa 
política.  Es  una  cuestión  á  la  vez  científica  y  popular;  y  más  de  una 
vez  en  Francia,  en  Alemania  y  en  Italia  ha  llegado  á  apasionar  á  la 
opinión  pública,  manifestada,  á  veces,  en  mitines,  y  aún  en  actos  de 
protestas  violentas,  cuando  el  pueblo  ha  creído  ver  violados  sus  dere¬ 
chos  á  un  agua  salubre ,  que  es  el  derecho  á  la  salud.  '■*) 


(4'  Véase  E.  A.  Martel.  — Le  eaux  alimcntaires  de  París.  «L’Ingegneria  Sani taire»  de 
1895  y  1901,  se  ocupa  délas  protestas  que  levantaron  los  proyectos  de  captación  de  ciertas 
fuentes  de  las  montañas,  para  el  abastecimiento  de  las  ciudades,  y  los  mitines  realizados 
en  los  pueblos  de  esos  parajes  que  temían  quedarse  sin  su  agua.  El  profesor  Intzo,  recuerda 
que  algunas  poblaciones  de  las  montañas  se  han  levantado  en  armas  contra  las  Compañías 
que  extraen  agua  subterránea  por  pozos  profundos,  y  han  destruido  las  instalaciones  de 
bombas,  á  causa  de  que  esa  captación  había  secado  las  fuentes  de  que  se  surtían  esas  peque¬ 
ñas  poblaciones, 


11 


Los  peligros  que  para  los  habitantes  y  para  el  Estado  representa  el 
uso  de  un  agua  mala,  capaz  de  producir  el  desarrollo  de  terribles 
epidemias,  que,  como  la  del  cólera  en  Hamburgo  en  1892  produjo  mi¬ 
llares  de  víctimas  y  muchos  millones  de  marcos  de  gastos  y  perjuicios 
en  sus  industrias  y  comercio,  explican  suficientemente  los  sacrificios 
que  los  Estados  se  han  impuesto  para  el  estudio  y  la  resolución  del 
problema  de  dotar  á  las  ciudades  de  aguas  salubres,  abundantes  y 
baratas.  La  provisión  de  agua  salubre  alas  ciudades,  es  una  cuestión 
á  la  vez  higiénica  y  económica,  pues  al  número  de  vidas  que  se  aho¬ 
rra  por  la  disminución  de  la  mortalidad  en  las  enfermedades  de  orí' 
gen  bídrico,  debe  agregarse  la  disminución  de  la  BWWÉwtidad  general, 
lo  que  equivale  al  mejoramiento  de  la  salud  pública,  al  aumento  de 
la  capacidad  productiva  en  el  trabajo  de  los  habitantes,  y  á  la  dismi¬ 
nución  de  los  gastos  municipales  é  individuales  en  la  profilaxia  gene¬ 
ral  contra  las  enfermedades  epidémicas. 

Nunca  mejor  aplicado  que  á  la  cuestión  del  agua  salubre,  el  viejo 
aforismo  higiénico  de  que  salus  populi  suprema  lex  est. 


ANTECEDENTES  DE  LA  PROPUESTA  CARRERA 

El  señor  Carrera,  que  por  ley  de  19  de  junio  de  1893  había  sido 
autorizado  para  construir  un  canal  de  riego  y  navegación,  que  partien¬ 
do  del  Paso  de  las  Toscas  del  río  Santa  Lucía,  desembocara  en  la 
bahía  de  Montevideo,  se  presentó  en  mayo  de  1891  al  Gobierno  pro¬ 
poniendo  una  ampliación  á  la  concesión  del  «Canal  Zabala»,  consis¬ 
tente  en  el  suministro  al  Estado  de  agua  tomada  de  un  embalse  del 
río  Santa  Lucía,  á  construirse  en  el  Paso  de  las  Toscas  y  de  ocho  mi¬ 
llones  de  metros  cúbicos  de  capacidad;  cuya  agua  sería  conducida  por 
un  acueducto  subterráneo,  con  torres  de  ventilación  y  limpieza,  y  en¬ 
tregada  al  Estado  en  depósitos  cubiertos,  situados  en  el  Cerrito  de  la 
Victoria;  de  estos  depósitos  el  Estado  tomaría  un  mínimum  de  6,000 
metros  cúbicos  diarios  al  precio  de  15  centésimos  el  metro  cúbico- 
Esta  agua  sería  utilizada  por  la  Junta  Económico-Administrativa 
para  hacer  el  servicio  público  y  domiciliario  de  la  ciudad  de  Monte¬ 
video,  por  cañerías  establecidas  á  su  costo. 

Posteriormente,  en  julio  de  1894,  estando  aún  sin  resolución  la 
anterior  propuesta,  el  señor  Carrera  ofreció  surtir  á  Montevideo  de 
agua  potable  por  cuenta  de  la  emprezadel  «Canal  Zabala»,  sobre  la 
base  del  consumo  obligatorio  y  el  pago  del  impuesto  proporcional 
al  valor  de  la  contribución  inmobiliaria.  Esta  última  propuesta,  si 
bien  recibió  la  aprobación  de  la  Junta  Económico-Administrativa  de 
la  Capital,  no  llegó  á  tener  sanción  legislativa. 

Tanto  la  propuesta  de  1891,  como  la  de  1894,  fueron  objeto  de  nu- 


12 


merosos  informes  de  diferentes  corporaciones,  como  el  Departamento 
Nacional  de  Ingenieros,  el  Consejo  de  Higiene  Pública  anterior  al 
actual,  la  Dirección  de  Salubridad,  los  Ingenieros  departamental  y 
municipal,  el  Médico  municipal,  y  los  Laboratorios  de  análisis  muni¬ 
cipales.  En  esos  informes  se  encuentran  datos  que  tienen  importancia 
respecto  al  río  Santa  Lucía  y  la  calidad  de  sus  aguas,  y  que  tienen 
aplicación,  en  cierta  manera,  á  la  novísima  propuesta  que  estudiamos. 
Por  eso  hemos  querido  recordar  estos  antecedentes,  para  hacer  com¬ 
prensible  lo  que  podamos  referirnos  á  los  informes  citados. 

La  actual  propuesta,  de  1906,  se  parece  en  algo  á  la  de  1891,  en  el 
hecho  de  que  entrega  al  Estado  el  agua,  para  que  éste  la  distribuya  y 
la  venda  á  la  población,  en  la  forma  que  lo  crea  conveniente.  Pero 
se  diferencia  en  que,  en  la  de  1891,  el  agua  se  tomaba  directamente 
del  embalse,  se  conducía  por  un  acueducto  especial,  y  se  recogía  en 
grandes  depósitos  en  el  Cerrito  de  la  Victoria,  mientras  que  ahora 
(19l 6),  más  simplemente,  el  Estado  tomará  el  agua  directamente  del 
Canal,  á  la  altura  de  La  Paz. 


Consideraciones  previas ■ — El  artículo  23  de  la  propuesta  Carrera, 
dice  que,  el  Estado  tomará  ai  Canal  para  servicios  domiciliarios,  lim¬ 
pieza  de  cloacas,  baños  públicos  y  lavaderos,  la  cantidad  de  60,000 
metros  cúbicos  de  agua  diarios  al  precio  de  5  milésimos  el  metro  cú¬ 
bico.  Por  servicios  domiciliarios  debe  entenderse  usos  domiciliarios, 
en  los  que  está  comprendido  el  uso  del  agua  para  la  alimentación, 
puesto  que  en  la  memoria  que  se  acompaña  á  la  propuesta,  y  en  la 
página  18,  dice:  «...  podría  tomarse  el  agua  para  el  servicio  de  la  po¬ 
blación  en  ese  punto,  directamente  del  Canal,  sometiéndola  á  esmera¬ 
da  filtración.» 

Conviene  dejar  establecido  desde  ya,  que  según  el  mismo  proponen¬ 
te,  el  agua  que  ofrece  al  Estado  para  uso  de  la  ciudad  de  Montevideo, 
no  será  apta  á  tal  objeto,  sino  después  de  una  •■esmerada  filtración ». 

Decimos  esto,  porque  el  Poder  Ejecutivo  parece  haber  entendido 
otra  cosa;  pues  en  el  Mensaje  dirigido  á  la  H.  Asamblea  General  se 
dice,  que  la  Empresa  del  Canal  ofrece  entregar  al  Estado  « el  agua 
potable  á  razón  de  pesos  0.005  el  metro  cúbico .» 

Hecha  esta  aclaración,  tenemos  que  considerar  las  ventajas  é  in¬ 
convenientes  que  presenta  esta  propuesta  de  suministro  de  agua  á  la 
ciudad  de  Montevideo,  á  la  luz  de  las  múltiples  condiciones  que  la 
higiene  pública  moderna  exige  á  un  servicio  de  esta  naturaleza. 

Pero,  Montevideo  no  es  una  ciudad  que  esté  desprovista  del  servi¬ 
cio  de  aguas  corrientes  para  los  usos  domiciliarios,  municipales  é  in- 


—  13  — 


dustriales,  pue9to  que  desde  el  año  1867  goza  de  las  ventajas  de  un  ser¬ 
vicio  de  esta  clase,  por  intermedio  de  la  «Montevideo  Waterworks 
Company»,  que  toma  el  agua  del  río  de  Santa  Lucía. 

El  primer  punto  que  debe  estudiarse,  pues,  es  si  la  ciudad  de  Mon¬ 
tevideo  necesita  de  un  nuevo  servicio  de  aguas  corrientes.  En  efecto 
si  es  que  la  capital  tiene  un  servicio  de  agua  buena,  abundante  como 
para  llenar  las  necesidades  del  presente  y  de  un  futuro  lejano,  aún 
cuando  hubiera  que  aumentar  las  instalaciones,  y  por  último  si  esa 
agua  se  da  en  condiciones  económicas  de  precio,  el  Estado  no  tiene 
por  qué  aceptar  otra  propuesta,  que  exige  de  él  pesos  109,500  al  año 
por  un  agua  que  habrá  que  purificar  y  distribuir,  y  que  por  lo  tanto 
exigirá  un  capital  de  más  de  cuatro  millones  de  pesos,  en  las  instala¬ 
ciones  de  purificación  y  de  distribución,  y  además,  los  gastos  crecidos 
de  la  explotación  del  servicio. 

El  modo  de  pensar  sería  diferente,  se  se  tratara  de  una  propuesta 
hecha  á  costo  y  riesgo  de  los  empresarios,  y  no  exigiera  ninguna  re¬ 
muneración  del  Estado,  ni  impusiera  más  gravamen  al  vecindario, 
que  el  costo  razonable  del  agua  que  consuma.  En  tal  caso,  lo  único 
que  habría  que  averiguar  era,  si  el  agua  reunía  las  condiciones  nece¬ 
sarias  para  el  uso  de  la  población. 

Por  lo  tanto,  como  cuestión  previa,  debemos  juzgar  del  actual  apro¬ 
visionamiento  de  aguas  á  la  ciudad,  bajo  el  triple  punto  de  vista  de  su 
calidad,  su  cantidad  y  su  precio,  desde  que  el  ideal  para  una  pobla¬ 
ción  es  tener  el  agua  buena,  abundante  y  barata. 


PRIMERA  PARTE 

Aprovisionamiento  actual  del  agua  de  Montevideo,  por  me¬ 
dio  del  agua  del  río  Santa  Lucía 

I.  Instalaciones. — La  concesión  para  la  provisión  de  aguas  co¬ 
rrientes  á  la  ciudad  de  Montevideo,  fué  otorgada  por  el  Gobierno  al 
señor  Enrique  Fynn,con  fecha  4  de  diciembre  de  1867,  y  vendida  más 
tarde,  ya  en  función,  á  la  Compañía  inglesa  que  actualmente  la  explota. 
Las  instalaciones  primitivas  eran  lo  más  sumarias.  El  agua  se  extraía 
del  río  Santa  Lucía,  á  la  altura  del  «Paso  de  las  Piedras»,  un  poco 
más  abajo  de  la  desembocadura  del  arroyo  «Canelón  Grande»,  pero 
no  directamente  del  cauco  del  río,  sino  de  una  profunda  laguna  situa¬ 
da  en  la  margen  izquierda  del  río  y  en  comunicación  directa  con  su 
cauce  por  una  estrecha  boca.  En  esta  boca  la  Empresa  estableció 
un  dique  do  piedra  suelta,  rellenado  con  tierra,  que  servía  de  filtro 
(como  se  le  llamó  entonces)  á  las  aguas  que  desde  el  río  penetraban 


14  — 


en  la  laguna.  Con  el  reposo  que  en  esta  laguna  sufría,  el  agua  efec. 
tuaba  una  decantación  que  le  daba  cierta  limpidez,  salvo  en  los  casos 
en  que,  por  crecientes  del  río,  el  agua  de  éste  pasaba  por  encima  del 
dique  de  piedra  suelta,  produciendo  el  enturbiamiento  del  agua  de  la 
laguna.  A  esta  decantación  quedaba  reducida  toda  la  purificación  que 
sufría  el  agua  del  río.  Aspirada  de  la  laguna  por  medio  de  potentes 
bombas,  era  llevada  hasta  un  depósito  abierto  de  12,500  metros  cúbi¬ 
cos  de  capacidad,  situado  en  La  Paz,  en  donde  el  agua  sufría  una 
nueva  decantación,  y  desde  el  cual  por  simple  desnivel  corría  en  las 
cañerías  que  la  distribuían  á  la  ciudad.  Más  tarde  se  agregó  á  esta 
instalación  otro  punto  de  captación,  situado  fuera  de  la  laguna  citada 
y  en  plena  corriente  del  río,  pero  sin  que  el  agua  sufriera  ninguna 
operación  de  purificación. 

Durante  veinte  años  la  ciudad  de  Montevideo  soportó  un  agua  que 
dada  la  falta  de  purificación,  debía  de  ser  de  condición  muy  inferior. 
Ya  en  el  año  1874,  la  Junta  de  Montevideo,  á  consecuencia  de  críti¬ 
cas  de  la  prensa  local,  nombró  una  Comisión  investigadora,  la  cual 
en  el  informe  que  produjo,  se  consideró  bastante  satisfecha  de  las 
rudimentarias  instalaciones  ya  enumeradas,  y  de  la  calidad  del  agua 
servida  á  la  población.  16)  Debe  advertirse  que  en  la  concesión  no  se 
estableció  nada  relativo  á  las  condiciones  que  debería  llenar  el  agua 
que  se  suministrase  á  la  población.  Para  nuestras  autoridades  de 
aquella  época  eran  desconocidos  los  filtros  que  Simpson  había  imr 
plantado  desde  1829  en  Londres! 

Fué  en  el  año  de  1888,  que  la  Junta  de  Montevideo  ordenó  que  el 
Laboratorio  Municipal  practicara  regularmente  el  análisis  de  las  aguas 
de  las  cañerías  de  la  ciudad.  Estos  análisis  demostraron  la  mala  ca¬ 
lidad  del  agua  distribuida,  por  su  riqueza  en  materia  orgánica  y  su 
aspecto  turbio.  La  Junta  intimó  á  la  Empresa  el  mejoramiento  del 
agua,  y  después  de  numerosas  intimaciones  y  protestas,  y  de  informes 
de  Comisiones  especiales,  se  llegó  entre  la  Junta  y  la  Empresa  al  acuer¬ 
do  de  construir  nuevas  instalaciones  que  permitieran  purificar  el 
agua  en  todo  tiempo,  y  se  estableció  el  límite  tolerable  de  materia  or¬ 
gánica.  (6) 

Las  obras  de  captación  y  purificación  en  la  actualidad,  y  la  marcha 
que  sigue  el  agua  hasta  la  cañería  de  distribución,  es  la  siguiente: 

l.o  Captación.— Se  hace  en  el  mismo  lecho  del  río  Santa  Lucía,  en 
un  remanso  situado  por  arriba  del  antiguo  «Paso  de  las  Piedras»,  en 


•  5)  Inspección  general  de  las  obras  y  dependencias  de  la  Empresa  de  Aguas  Comentes, 
ordenada  por  la  Junta  Económico-Administrativa  de  Montevideo.  Establecimiento  tipográfico 
de  «La  Idea» — 1874. 

(6)  Memoria  de  la  Junta  Económico -Administrativa  de  Montevideo— Año  1888. 


—  15  — 

donde  la  Empresa  ha  completado  una  represa  á  través  del  río,  apro¬ 
vechando  una  punta  natural  de  piedra  que  sale  de  la  margen  izquier¬ 
da,  y  que,  una  muralla  artificial  de  piedra  y  portland,  cierra  hasta  la 
orilla  derecha.  Se  obtient  así  un  pequeño  embalse  de  agua,  y  á  unos 
diez  metros  de  la  orilla  izquierda  está  colocado  el  sifón  de  captación; 
por  simple  desnivel  el  agua  va  á  parar  á  un  pozo  construido  en  los 
terrenos  de  la  orilla,  protegido  por  una  torre  de  manipostería,  cubierto 
de  tela  metálica,  para  impedir  la  caída  de  cuerpos  extraños  sin  impe¬ 
dir  la  ventilación. 

2. °  Purificadores  Anderson. — Del  pozo  citado,  el  agua  es  aspirada 
por  grandes  bombas  á  vapor  y  llevada  hasta  tres  purificadores  An¬ 
derson,  donde  sufre  la  acción  del  óxido  de  hierro  que  se  forma  en 
los  tejos  de  hierro  con  que  se  cargan  los  purificadores.  Además,  du¬ 
rante  las  crecientes  del  río,  se  hace  uso  del  alumbre  de  hierro  en  los 
mismos  cilindros  purificadores.  (7) 

3. °  Depósitos  de  decantación  —A.  la  salida  de  los  cilindros  de  An¬ 
derson,  el  agua  es  aireada  cayendo  sobre  las  paletas  de  unas  ruedas 
que  hacen  girar  á  los  mismos  cilindros  purificadores,  corriendo  des¬ 
pués  lentamente  por  canales  de  poco  declive,  donde  depositan  parte 
de  las  materias  en  suspensión  y  sufren  la  acción  del  oxígeno  del  aire, 
llegando  por  último  á  los  depósitos  de  decantación  en  número  de  cua¬ 
tro,  y  de  una  capacidad  total  de  54,000  metros  cúbicos.  Hay  uno,  de 
estos  depósitos  en  limpieza  mientras  funcionan  los  otros  tres.  El 
agua  permanece  en  reposo  de  cuatro  á  cinco  días. 

4-°  Filtros  de  arena  —  De  los  depósitos  de  decantación  el  agua  pasa 
á  los  filtros  de  arena,  sistema  inglés,  llamados  filtros  lentos.  Existen 
cinco  filtros  de  1,200  metros  cuadrados  cada  uno,  con  un  total  de  6,000 
metros  cuadrados  de  superficie  filtrante. 

5. °  Depósitos  de  agua  filtrada. —Por  simple  desnivel  el  agua  de  los 
filtros  pasa  á  dos  depósitos  techados,  de  capacidad  de  17,000  metros 
cúbicos  en  conjunto.  Antes  de  admitirse  en  los  depósitos  el  agua  de 
los  filtros,  es  examinada  por  transparencia  al  través  de  tubos  de  se¬ 
senta  centímetros  de  largo,  y  si  su  limpidez  no  es  perfecta,  lo  que  in¬ 
dicaría  un  mal  funcionamiento  del  filtro,  es  arrojada  al  campo,  por 
cañerías  de  desagüe  especiales. 

6. °  Depósitos  de  distribución . — De  los  depósitos  de  agua  filtrada 
establecidos  en  la  Usina  del  Santa  Lucía,  el  agua  es  aspirada  por 
medio  de  bombas  á  vapor,  y  arrojada  de  nuevo  por  una  cañería  de 
hierro  hasta  los  depósitos  de  distribución  situados  en  La  Paz.  Ac¬ 
tualmente  se  está  terminando  la  instalación  de  una  nueva  línea,  pa¬ 
ralela  á  ésta,  formada  de  tubos  de  acero  de  0  metros  76  centímetros 


(7)  Memorándum  de  la  Compañía,  anexo  &  este  Informe. 


de  diámetro.  Los  depósitos  de  distribución  son  tres  actualmente,  con 
una  capacidad  total  de  49,500  metros  cúbicos,  y  están  techados  y  re¬ 
cubiertos  con  una  capa  de  0  metro  40  centímetros  de  tierra  sembrada 
de  alfalfa. 

7.°  Cañerías  principales  de  distribución.— Serán  tres  las  cañerías 
que  traen  el  agua  á  la  ciudad  desde  los  depósitos  de  distribución,  una 
vez  terminada  la  tercera  línea,  actualmente  en  colocación.  Estas  lí¬ 
neas  son  formadas  de  tubos  de  hierro  fundido  de  0  metro  457  milí¬ 
metros  de  diámetro.  El  agua  se  distribuye  en  las  cañerías  principales 
y  secundarias  por  simple  desnivel,  desde  los  depósitos  de  distribución 
de  La  Paz  situados  á  una  cota  de  55  metros  sobre  el  nivel  del  mar. 

II.  Calidad  del  agua  del  Santa  Lucía  — La  calidad  del  agua 
del  río  de  Santa  Lucía  distribuida  á  la  ciudad  de  Montevideo,  ha  va¬ 
riado  mucho  según  las  épocas  y  los  medios  de  purificación.  Creemos 
innecesario  detenernos  á  hacer  un  estudio  retrospectivo  de  la  cuestión, 
y  nos  limitaremos  á  considerar  la  calidad  del  agua  purificada  en  la 
forma  ya  descripta,  en  los  últimos  años,  es  decir,  el  agua  de  la  actua¬ 
lidad. 

Digamos  para  empezar  que,  la  única  resolución  municipal  respecto 
á  la  composición  del  agua  que  debe  servirse  á  la  ciudad,  es  la  relati¬ 
va  á  la  cantidad  de  materia  orgánica,  que  ha  sido  fijada  en  3  mili¬ 
gramos  por  litro  como  máximum,  en  la  actualidad.  Respecto  á  la  com¬ 
posición  química  y  á  la  tolerancia  bacteriológica,  no  hay  nada  esta¬ 
blecido  entre  la  Municipalidad  y  la  Empresa,  lo  que  lia  dado  lugar, 
entre  ellas,  á  frecuentes  desacuerdos,  respecto  al  valor  de  los  exáme¬ 
nes  bacteriológicos  para  determinar  la  calidad  del  agua  distribuida. 

Por  otra  parte,  la  Municipalidad  practica  diariamente,  por  medio  de 
sus  laboratorios  Químico  y  Bacteriológico,  el  examen  del  agua  tomada 
en  las  cañerías  domiciliarias;  no  haciéndose  el  análisis  del  agua  en  la 
Usina  de  Santa  Lucía,  pues  la  Empresa  misma  sólo  se  concreta  á  de¬ 
terminar  la  cantidad  de  materia  orgánica,  en  el  agua  de  la  cañería 
domiciliaria  de  sus  oficinas  en  Montevideo. 

Como  se  comprende,  la  composición  del  agua  debe  necesariamente 
variar,  sobre  todo  en  su  riqueza  bacteriológica,  con  la  distancia  de 
70  kilómetros  que  el  agua  debe  correr  en  las  cañerías  antes  de  ser 
servida  á  la  población. 

Para  poder  juzgar  del  valor  de  las  maniobras  de  purificaciones  que 
se  practican  por  la  Empresa  sobre  el  agua  del  río  de  Santa  Lucía, 
debemos  establecer  la  composición  de  esta  agua  bruta,  es  decir,  sin 
nurificar.  Poseemos  tres  análisis  practicados  en  tres  épocas  diferentes; 
el  más  antiguo  es  del  año  1888,  practicado  por  el  Laboratorio  Muni¬ 
cipal;  el  segundo,  hecho  por  el  farmacéutico  señor  Enrique  Puppo, 
actual  Subdirector  del  Instituto  de  Higiene  Experimental,  en  el 
año  1900;  y  por  último  el  mandado  practicar  por  esta  Sección  con  mo- 


—  17  — 


tivo  de  este  Informe,  según  hemos  hecho  alusión  al  principio  de  él. 
Los  expondremos  por  su  orden. 

Composición  química  del  «agua  bruta»  del  Río  de  Santa  Lucia, 
tomada  en  el  punto  de  captación  de  la  actual  Empresa  de 
Aguas  Corrientes. 

año  1888  (8) 

Sólidos  en  un  litro  de  agua . 0  gr.  2250 


Ácido  carbónico  combinado . gr.  0615 

Acido  sulfúrico .  »  0035 

Cloro .  »  0160 

Calcio .  *  0490 

Magnesio .  »  0098 

Sodio .  »  0020 

Potasio .  »  0017 

Sílice .  »  0510 

Hierro  (eexq.) .  trazas 

Materia  orgánica .  »  0250  ? 

Pérdida .  »  0055 


0  gr.  2250 

Al'lO  1000,  MES  DE  JUNIO  (9) 

Cantidades  por  gramo  y  por  litro 

Aspecto . muy  turbio 

Olor .  nulo 

Sabor . .  terroso 

Sustancias  en  suspensión .  0.0710 

Residuo  fijo  á  180° .  0  210 

Materia  volátil  (por  calcinación  de  residuo  fijo).  0.025 

Cloro  total  (al  estado  de  cloruro  de  sodio).  .  .  0.032 

Grado  hidrotimétrico  total .  13° 

»  »  después  de  ebullición  .  .  10° 

»  »  permanente .  4° 


(8)  Memoria  de  la  Junta  Económico-Administrativa  do  Montevideo  — Año  1883,  p.  189. 

(9)  Enrique  Puppj.— Estudio  sobre  las  Aguas  Corrientes.  «Revista  del  Centro  Farma¬ 
céutico  Uruguayo»,  año  1900,  p.  321. 


18 


Sílice .  0.0696 

Hierro .  0.0077 

Cal  total .  0.0320 

Magnesia .  0.0056 

Ácido  carbónico  total .  0.0150 

»  sulfúrico .  0.0067 

Hidrógeno  sulfurado .  0.0000 

Ázoe  amoniacal .  0.00053 

»  albuminoideo .  0-00028 

»  nítrico .  trazas 

»  nitroso .  ídem 


ENERO  DE  1908  (10) 


Agua  sin  decantar 


Temperatura  del  agua . .  23  '4 

Aspecto .  opalescente 

Color .  amarillento 

Olor .  nulo 


Miligramos  po>  litro 


Materias  en  suspensión .  25.0) 

Materia  orgánica  en  O  (medio  ácido) .  5  50 


Agua  decantada 


Aspecto .  límpido 

Color .  nulo 

Olor .  nulo 

I  total .  10  '5 

Dureza  en  grados  franceses  \  permanente  .  .  .  7°0 

(  temporaria  .  .  .  3°0 


Miligramos  por  litro 


Materias  orgánicas  , 


|  medio  ácido.  . 
(  »  alcalino . 


4.65 

3.50 


10)  Análisis  del  Laboratorio  Municipal,  anexo  á  este  Informe.  Papel  sellado  N.°  120113. 


19 


Oxígeno  disuelto .  8.41 

Amoníaco  salino  en  NH3 . '  .  .  .  0.048 

»  albuminoideo  en  NH:! .  0.156 

Nitratos  en  NO3 .  0.340 

»  en  NO3 .  0.000 

Residuo  seco  á  180a .  236.00 

Alcalinidad  en  Na .  57.50 

Sílice  en  SO2 .  19.00 

Sulfatos  en  SO4 .  19.20 

Cloruros  en  el .  33.37 

Ácido  carbónico  total .  113.10 

»  »  fijo .  55.00 

»  »  libre .  3.10 

Cal .  24.98 

Magnesia .  8.11 

Potasa .  4  24 

Sosa .  42.27 

Hierro  y  alúmina .  vestigios 

Examen  bacteriológico  del  «agua  bruta»  del  rio  de  Santa  Lu¬ 
cia  (tomada  en  el  punto  de  captación  de  la  actual  Empresa 
de  Aguas  Corrientes). 

27  de  enero  de  1894  (Doctor  Morelli)  (11) 

Hongos .  509  por  centímetro  cúbico 

Microbios .  1,700  »  »  » 

Existe  el  bacillus  coli  connmis. 

año  1900  (Señor  Puppo)  (12) 

Número  de  bacterias  por  centímetro  cúbico 

Mayo  23  de  1900  .  17.800 

Junio  8  »  »  .  24.440 

»  25  »  »  .  24 . 000 

Julio  10  »  » .  24.300 

»  26  »  »  10.910 


(11)  Nota  del  doctor  Morolli  a!  Préndente  del  Consejo  d  ;  Higiene  Pilblica,  fecha  27  de 

enero  do  1894. 

(12)  E.  POppo.  Loe.  eit  ,  p4ga.  222  y  22.’. 


Agosto  18  de  1900  .  22.000 

Septiembre  l.°  »  »  .  18.580 

Cantidad  media  ...  20  290 


Se  ha  encontrado  el  Bacterium  Coli  Co  muñís,  al  estado  virulento. 

año  1908  (Laboratorio  Municipal)  (13) 

Bacterias  por  cent,  cúb .  726 

»  que  liquidan .  282 

»  patógenas . B.icillus  coli  común is 

Veamos  ahora  cuáles  son  las  modificaciones  que  la  purificación  im¬ 
prime  áesta  agua.  Los  únicos  análisis  del  agua  purificada,  tomada 
en  los  depósitos  cubiertos  de  la  Usina  de  Santa  Lucía,  son  los  prac¬ 
ticados  por  el  señor  E.  Puppo,  y  que  transcribimos  de  su  trabajo  pu¬ 
blicado  en  la  «Revista  del  Centro  Farmacéutico»,  pues  los  análisis  de 
los  Laboratorios  Municipales,  de  los  que  más  adelante  nos  ocupare¬ 
mos,  ya  hemos  dicho  que  son  hechos  sobre  el  agua  tomada  en  la  ca¬ 
ñería  de  distribución  domiciliaria. 


Composición  química  del  agua  corriente  suministrada  á  la  po¬ 
blación  de  Montevideo  (tomada  de  los  depósitos  de  agua 
filtrada  de  la  Usina  de  Santa  Lucia). 

OCTUBRE  DE  1900  (14) 


Cantidades  en  gramas  y  por  litro 


Aspecto . límpido 

Color . amarillento 

Olor .  nulo 

Sabor . agradable 

Residuo  fijo  á  180° .  0.172 

Materia  volátil  (por  calcinación  del  residuo  fijo).  0.0420 

Cloro  total  al  estado  de  cloruro  de  sodio  .  .  .  0.0280 

Grado  hidrotimétrico  total .  10° 

»  »  después  de  ebullición  .  .  7o 

»  »  permanente .  3o 


(13)  Análisis  del  Laboratorio  Municipal  de  Bacteriología  y  Micrografía.  Anexo  í  este  In¬ 
forme.  Papel  sellado  120,144. 

(14)  E.  Puppo.  Loe.  cit.,  pág.  283. 


21 


Sílice .  0. 005872 

Hierro .  0.00987 

Cal .  0.0219 

Magnesia .  0.00424 

Acido  carbónico  total .  0.0112 

»  sulfúrico.  .  .  0.00321 

Hidrógeno  sulfurado .  no  contiene 

Ázoe  amoniacal .  ....  0.00041 

»  albuminoideo .  0.00022 

»  nítrico.  .  no  contiene 

»  nitroso .  »  » 


Veamos  ahora  su  riqueza  en  gérmenes,  y  para  mejor  comparar, 
pongamos  al  lado  del  cuadro  de  la  página  19  el  número  de  bacterias 
que  esos  mismos  días  tenía  el  agua  ya  filtrada. 


Agua  del  río  Santa  Lucía. — Riqueza  de  microbios.  (A  la  salida 
de  los  filtros).— (E.  Puppo) 


AÑO  1900 


CANTIDAD  DE  BACTERIAS  POR  C.  C. 


Antes  de  purificar 

Después  de  purificada 

"23  de  Mayo . 

17.800 

105 

8  de  Junio . 

24.440 

71 

25  de  »  . 

24.000 

90 

10  de  Julio . 

24.300 

156 

26  de  » . 

10.91o 

68 

16  de  Agosto  .... 

22.000 

64 

l.°  de  Septiembre . 

Cantidad  media  por  c.  c. 

18  580 

20.290 

.54 

86 

Disminución:  99.57  % 


Relativamente  á  la  materia  orgánica,  el  mismo  trabajo  del  señor 
Puppo  trae  el  siguiente  cuadro  que  indica  las  variaciones  que  en  la 
cantidad  de  esas  sustancias,  sufre  el  agua  del  río,  por  la  purificación: 


2 


22 


Caatidad  de  materia  orgánica  por  litro,  expresada  en  0 


AGUA  DEL  RÍO  DE  SANTA  LUCÍA 

FECHA 

Antes  fie  la  purifi¬ 
cación 

Despuós  de  la  pu¬ 
rificación 

1900 

(iranios 

Gramos 

J  unió 

21 . 

0.0151 

0.00265 

» 

25 . 

0.0104 

0.00245 

Julio 

10 . 

0.0136 

0.00215 

» 

26 . 

0.0095 

0 . 1 0235 

Agosto 

28 . 

0.0064 

0 .00245 

Septiembre 

1." . 

0.0074 

0.00233 

Octubre 

6 . 

0.0152 

0.00240 

JN  oviembre 

16 . 

0  0074 

0.00227 

Cantidad  media . 

0.0106 

0.00238 

Relativos  á  la  influencia  que  los  purificaclore s  de  Andersou  tienen 
sobre  el  agua  del  río  de  Santa  Lucía,  el  mismo  autor  trae  los  siguien¬ 
tes  cuadros,  que  consideramos  de  interés: 

Disminución  de  la  materia  orgánica  por  la  acción  de  los  rota¬ 
tivos  de  Anderson.— (E.  Puppo) 

Materia  orgánica  en  gramos  y  por  litro,  expresada  en  0 


AGUA  DEL  RÍO  DE  SANTA  LUCÍA 


FECHA 

Antes  de  pasar 
por  los  rotati- 
J  vos . 

Después  de  su¬ 
frir  la  acción 
de  los  rotati¬ 
vos. 

Disminución 

1900 

Junio 

2i . ; 

0.0151 

0J0530 

64.90 

» 

25 . 

0  0104 

0.00810 

22  11 

J  ulio 

10 . 

0  0136 

0.00690 

49.26  ■ 

» 

26 . 

0.0095 

0.00650 

31.57 

Agosto 

18 . 

0.  0064 

0.00570 

10.93 

Septiembre 

1.»  ...  . 

0.0074 

0  01590 

20.27 

Octubre 

6 . 

0.0152 

0  041  ? 

7.23 

Noviembre  16 . 

0.0074 

0.00705  ? 

4.72 

Disminución  media  °/o:  26.37. 


23  — 


Disminución  de  las  bacterias  por  la  acción  de  los  rotativos  de 
Anderson.— (E.  Puppo) 

Bacterias  por  c.  c. 


AGUA  DEL  KÍO  DE  SANTA 

LUCÍA 

FECHA 

Antes  de  pasar 
por  los  rota¬ 
tivos. 

Después  de  su 
frir  la  acción 
de  los  rotati¬ 
vos. 

Disminución  »/, 

1900 

Mayo 

23 . 

17.800 

6.600 

62.92 

Junio 

21 . 

24.000 

19  900 

17. 

Agosto 

18 . 

22.000 

17.160 

22. 

Octubre 

6.  ....  . 

38.160 

36.330? 

4.79 

Disminución  inedia  °/0:  26.68. 

Veamos  ahora  la  composición  de  esta  misma  agua  del  río  Santa 
Lucía  purificada,  pero  tomada  de  las  cañerías  domiciliarias,  según 
los  análisis  de  los  Laboratorios.  Poseemos  datos  precisos  sobre  esta 
cuestión  desde  el  año  1902,  así  es  que  podemos  disponer  de  elemen¬ 
tos  de  juicio  relativos  á  seis  años;  los  datos  del  año  1907  no  han  sido 
publicados  aún,  y  los  debemos  á  la  galantería  de  los  Subdirectores 
de  los  Laboratorios  Químico  y  Bacteriológico  de  la  Municipalidad, 
señores  Peluffo  y  Carnelli.  Los  datos  de  los  años  1902-1906  son  to¬ 
mados  del  «Resumen  Anual  de  Estadística  Municipal»  de  los  años 
correspondientes. 


—  24  -- 


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Junio 


Julio 


Agosto 


Septiembre 


Octubre 


Noviembre 


Diciembre 


Promedio 

anual 


Promedios  mensuales  y  anual  de  la  composición  del  agua  de  abastecimiento  de  la  ciudad  de  Montevideo 

AÑO  1902 


Promedios  mensuales  y  anual  de  la  composición  del  agua  de  abastecimiento  de  la  ciudad  de  Montevideo 

AÑO  1903 


25 


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17  3 

1  17.9 

8  5 

6.9 

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Enero 

22 

21.4 

9.8 

8.3 

1.5 

1.95 

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Febrero 

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21.3 

20.8 

9.3 

8.5 

0.8 

1.74 

V 

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190 

Marzo 

18.6 

18.8 

9.2 

8.5 

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Abril 

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13.3 

14.6 

12.1 

2.5 

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Junio 

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11.7 

10.8 

9.1 

1.7 

2.21 

V 

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0.013 

209 

Agosto 

13.6 

10.6 
10.8 

9  5 

1  3 

2.02 

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1 

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Septiembre 

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Noviembre 

21.1 

21.2 

13.7 

9.6 

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Diciembre 

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Promedios  mensuales  y  anual  de  la  composición  del  agua  de  abastecimiento  de  la  ciudad  de  Montevideó 

AÑO  1905 


27 


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8.4 

7.4 

1 

213 1 
7.04 

0  72 

0 

0.012 

205 

Enero 

23.4 

23 

10.9 

8 

2.8 

1.87 

7.31 

0.42 

0 

0.013 

252 

Febrero 

22.8 

23 

12.1 

7  8 

4  3 

1.65 

7  81 

0.38 

0 

0.015 

278 

Marzo 

19.1 

21  2 

12.4 

7.5 

5.2 

1.44 

8  85 

0.28 

0 

0.015 

269 

Abril 

15.7 

17.1 

13  3 

8  6 
4.6 

1.72 

8.97 

0.21 

0 

0.013 

301  , 

Mayo 

9.9 

12 

11.6 

8  9 
2.7 

2.21 

10  14 

0.87 

0 

0.012 

257 

Junio 

12.7 

12 

7.5 

7 

0.5 

1  79 

10.73 

0.85 

0 

0.012 

192 

Julio 

11  9 

12  9 

7.5 

7 

0.5 

1.77 

9.94 

0.66 

0 

0.012 

103 

Agosto 

13  9 
14.1 

7 

6  5 

0  5 

1  62 

9.45 

0.55 

0 

0.013 

168 

Septiembre 

17.7 

17 

7  6» 
7.1 

0  5 

2  01 

8.30 

0.45 

0 

0  015 

230 

Octubre 

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Noviembre 

21.9 
21  9 

10.6 

9  3 
1.3 

2.07 

6  90 

0  45 

0 

0  012 

244 

Diciembre 

17.7 

18.1 

9.7 

7.7 

2 

1  84 

8.55 

0  52 

0 

0.012 

l  228 

Promedio 

anual 

Promedios  mensuales  y  anual  de  la  composición  del  agua  de  abastecimiento  de  la  ciudad  de  Montevideo 

AÑO  1906 


Promedios  mensuales  y  anual  de  la  composición  del  agua  de  abastecimiento  de  la  ciudad  de  Montevideo 

AÑO  1907 


29 


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17 

17.4 

10  9 

7.2 

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2.20 

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0.35 

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0.014 

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19.6 

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1  98 

8.11 

0.27 

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15  4 
10  2 

12  5 

7  5 

5 

2 . 55 

8.85 

0.33 

0 

0.01G 

250.20, 

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12  1 
12 

12.7 

6.7 

6 

2.49 

9  69 

0  25 

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0  016 

252.75 

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11.3 

9.4 

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2.20 

10  58 

0.42 

0 

0.013 

216.40 

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11.3 

11.2 

11.1 

6.7 

4.2 

2.72 

9  50 

0.20 

0 

0.013 

252 . 75 

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12.8 

14.5 

9  2 

8 

1.2 

3.03 

9.45 

0.30 

0 

0.013 

¡215.80 

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17.9 

19.3 

7  7 
7.1 
0.6 

2.60 

8.07 

0.40 

0 

0.012 

176 

OZJUJ^ 

23  3 
23  5 

10  5 
7.4 

3 

1.79 

7  77 

0.42 

0 

0.013 

238.25, 

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23.6 
23  8 

10.8 

7.2 

3-6 

1.80 

7.80 

0  27 

0 

0  013 

240.75 

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—  30 


Con  estos  cuadros  hemos  confeccionado  otro,  que  contiene  sola¬ 
mente  los  promedios  anuales,  para  mejor  poder  hacerla  comparación: 


Promedios  anuales  de  la  composición  del  agua  de  abasteci¬ 
miento  de  la  ciudad  de  Montevideo 

AÑOS  1902-1907 


DATOS  DETERMINADOS 

;  1:102 

1903 

1904 

1905 

1900 

1907 

Temperatura  atmosférica 

(grados  centígrados)  . 

15  2 

17.3 

17  2 

16.9 

17.7 

17 

Temperatura  del  agua.  . 

17 

17.9 

17.1 

17  2 

18.1 

17.4 

Dureza  en  /  .  .  , 

frraandc°eS  Permanente! 

trance-  /  r 

,PQ  (  temporaria  . 

10 

8  5 

11.3 

9  9 

9.7 

10.9 

8  2 

6  9 

9.5 

8 

7.7 

7.2 

1  8 

1  6 

1.8 

1.9 

2 

3.7 

Materias  orgánicas  en  O 

(miligramos  por  litro)  . 
Oxígeno  disuelto  (miligra- 

2.00 

2.13 

2.03 

1.88 

1.84 

2.20 

mos  por  litro)  . 

Nitratos  en  N205  (miligra- 

— 

— 

— 

8.95 

8  55 

8.70 

mos  por  litro)  . 

Nitritos  en  N2O3  (miligra- 

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V 

Y 

0.58 

0.52 

0.35 

mos  por  litro)  . 
Amoníaco  salino  en  NITs 

0 

0 

0 

0 

0 

0 

(miligramos  por  litro)  . 

0  038 

0  018 

0.012 

0  012 

0  012 

0  014 

Residuo  seco  á  180°  (mili- 

gramos  por  litro)  . 

— 

240.80 

221 

214.25 

228 

236.70 

Además  de  los  análisis  diarios,  de  los  cuales  los  cuadros  transcrip¬ 
tos  representan  los  promedios  mensuales,  el  Laboratorio  Químico 
Municipal  ha  practicado  durante  estos  últimos  años,  un  análisis  com¬ 
pleto  mensual,  cuyos  resultados  se  encuentran  consignados  en  la  Me¬ 
moria  de  la  Dirección  de  Salubridad  de  1902-1904  y  en  los  resúmenes 
anuales  de  Estadística  Municipal  de  los  años  1904  1906.  Esos  análi¬ 
sis  completos  del  agua  de  abastecimiento  de  Montevideo,  contienen, 
además  de  los  datos  consignados  en  los  cuadros  de  los  promedios 
mensuales  antes  transcriptos,  otros  datos  relativos  á  las  cantidades 
de  potasa,  sosa,  cal,  magnesia,  sulfatos,  cloruros,  carbonatos,  sílice, 
ácido  carbónico  libre  y  combinado. 

Entre  estos  nuevos  datos  hay  algunos  que  como  los  cloruros,  los 
carbonatos,  sulfatos,  la  cal  y  la  magnesia,  tienen  importancia  para 
juzgar  de  la  calidad  del  agua.  Pero  la  reproducción  de  todos  esos 


31 


análisis,  en  la  forma  en  que  el  Laboratorio  los  publica,  daría  dema  - 
siada  extensión  á  este  Informe.  Asíes  que  hemos  confeccionado  el 
siguiente  cuadro  con  los  datos  mensuales  de  los  meses  de  enero  y 
agosto  de  los  años  1904-1907,  conteniendo  solamente  los  datos  más 
interesantes: 


—  32  — 


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Potasa 

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Sosa 

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00  LO  O  LO  ^  O  LO 

Cal 

6.7 

9.0 

11.3 

5.2 

7.4 

5.1 

10.3 

9  19 

Magnesia 

LO  ‘  CO  •— 1  CO  CO 

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Sulfatos 

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Cloruros 

80.4 

119.0 

196.9 

52.7 

1 

138  6 

58.2 

171.9 

'133.08 

Carbonatas 

192.0 

235.0 

257.0 

158  0 

204  0 

156.0 
235.  o' 

213.0 

Residuo  seco  A  180" 

18.0 

17.0 

18.0 

13  6 

16.0 

16.0 

17.0 

16  0 

Sílice 

70-7 

91.4 

148.5 

39.6 

105.4 

1 

43.6 

133.2 

100.3 

Acido  carbónico  to¬ 
tal 

29.0 

43.0 

71  0 

19.0 

50.0 

21.0 

62.0 

48  0 

Acido  carbónico  lijo 

£^Oh-*Olh- kCDÜTLO 

to  tO  CD  CD  Oí  ^ 

Acido  carbónico  li¬ 
bre 

0.013 

0.013 

0.013 

0.011 

0.013 

0.011 

0.013 

0.016 

Amoníaco 

1  00 

0.60 

0.30 

0.92 

0.80 

0.69 

0.46 

057 

Nitratos 

OOOOOOOO 

Nitritos 

2.00 

2  80 

1.50 

1  45 

2.25 

1.75 

2  00 

2.05 

Materia  o  r  g  6  nica 
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—  38  — 


2.°  Riqueza  microbiana 

El  agua  de  abastecimiento  de  Montevideo,  es  examinada  diaria¬ 
mente  en  el  Laboratorio  Bacteriológico  Municipal,  haciendo  siembras 
sobre  placas  de  gelatina,  y  además  se  hacen  periódicamente  culti¬ 
vos  de  5  á  20  centímetros  cúbicos  de  agua,  con  objeto  de  investigar 
el  coli  comunis  y  otros  gérmenes  patógenos.  Antes  de  hacer  los  cul¬ 
tivos,  se  deja  correr  de  la  canilla  el  agua  durante  treinta  minutos,  á 
fin  de  desalojar  toda  el  agua  de  la  cañería  domiciliaria,  y  estar  segu¬ 
ro  de  que  las  siembras  se  hacen  con  el  agua  que  corre  en  las  gruesas 
cañerías  de  la  calle. 

El  siguiente  cuadro,  es  el  publicado  por  la  Dirección  de  Salubri¬ 
dad,  y  se  refiere  al  número  de  bacterias  que  contenía  el  agua  duran¬ 
te  los  años  1899-1907.  Los  datos  correspondientes  al  año  1907  no  es¬ 
tán  aún  publicados;  los  debemos  á  la  amabilidad  del  señor  Car- 
nelli,  Subdirector  del  Laboratorio  Bacteriológico. 

Promedio  mensual  y  anual  del  número  de  bacterias  por  cen- 
timetro  cúbico  del  agua  de  consumo  público  de  la  ciudad  de 
Montevideo.  (A  la  salida  de  la  canilla  del  Laboratorio  Bacte¬ 
riológico  Municipal). 


AÑOS  1S99  1907 


MESES 

1899 

1900 

1901 

1902 

1903 

1904 

1905 

190(1 

1907 

Enero  . 

1 

274 

278 

402 

47 

122 

308 

246 

334 

476 

Febrero 

.  . 

386 

290 

432 

64 

125 

716 

424 

7« '4 

335 

Marzo  . 

285 

152 

246 

123 

294 

372 

450 

6S8 

240 

Abril  . 

208 

141 

225 

5<  )5 

345 

323 

282 

572 

218 

Mayo  . 

‘  • 

206 

30 

428 

444 

97 

310 

263 

744 

389 

Junio  . 

204 

67 

238 

250 

182 

257 

269 

416 

220 

Julio  . 

*  .  1 

294 

121 

174 

299 

190 

250 

249 

209 

118 

Agosto . 

.  .  1 

189 

123 

273 

414 

109 

210 

174 

177 

56 

Septiembre 

215 

97 

299 

202 

232 

145 

120 

194 

106 

Octubre 

. 

229 

92 

62 

135 

460 

248 

4o7 

169 

2,588 

.Noviembre. 

435 

62 

533 

161 

259 

342 

225 

302 

892 

Diciembre  . 

•  ’  1 

410 

220 

244 

118 

426 

236 

347 

341 

632 

Promedio 

anual 

272 

139 

296 

230 

237 

309 

288 

404 

523 

Del  estudio  de  este  cuadro  se  deduce  que  la  riqueza  bacteriana  del 
agua  de  consumo  de  Montevideo  es  muy  variable,  sin  que  se  pueda 


—  34 


deducir  ninguna  regularidad,  pues  si  bien  la  mayoría  de  los  meses 
de  invierno,  tienen  las  cifras  más  elevadas,  en  algunos,  como  los  de 
mayo,  junio  y  septiembre  de  1900  y  mayo  de  1903,  el  número  de  bac¬ 
terias  no  llega  á  cien.  Es  durante  los  meses  de  invierno  que  las  llu 
vias  son  más  frecuentes  en  nuestro  país;  sin  embargo  el  invierno  de 
1907  fué  excepcionalmente  seco,  y  en  especial  el  mes  de  octubrp,  y 
sin  embargo  es  precisamente  en  ese  mes  que  se  cita  la  cifra  más  al¬ 
ta  de  estos  nueve  últimos  años,  2,588  bacterias  por  centímetro  cúbico. 

Insistiendo  aún  en  los  datos  de  este  mes  de  octubre  de  1907,. 
creemos  interesante  dar  en  detalle  la  riqueza  diaria  en  gérmenes  del 
agua  de  consumo: 


Riqueza  de  bacterias,  por  centímetro  cúbico,  del  agua  de  con¬ 
sumo  de  la  ciudad  de  Montevideo,  durante  el  mes  de  Octu¬ 
bre  de  1907.  O») 


Día 

l.°  . 

.  bacterias 

63 

Día 

17  .  . 

.  bacterias 

2,852 

)) 

2  . 

.  .  » 

96 

» 

18  .  . 

.  » 

3,295 

)) 

3  . 

.  .  » 

86 

)) 

19  .  . 

» 

3,197 

» 

4  . 

•  .  » 

93 

» 

20  .  . 

.  » 

1,952 

)) 

5 

)) 

83 

)) 

21  .  . 

.  » 

2,127 

)) 

6  . 

133 

» 

22 

.  » 

2,986 

)) 

7 

» 

120 

;) 

23  .  . 

» 

1,206 

)) 

8  . 

.  .  » 

60 

)) 

24  .  . 

» 

1,120 

)) 

9  . 

)> 

7,516 

)) 

25  .  . 

.  » 

800 

)) 

10  . 

.  .  » 

10,216 

» 

26  .  . 

•  » 

586 

» 

11 

.  •  » 

10,034 

27  .  . 

.  » 

600 

)) 

12  . 

.  .  » 

11,640 

» 

28  .  . 

.  » 

420 

)) 

13  . 

.  .  » 

2,256 

29  .  . 

.  » 

475 

)) 

14  . 

» 

7,930 

» 

30  .  . 

.  » 

256 

» 

15  . 

.  .  » 

5,163 

)) 

31  .  - 

.  » 

256 

)) 

16  . 

.  .  » 

2,620 

Resulta,  pues,  que  durante  16  días,  es  decir  del  9  al  21  de  este  mes, 
el  agua  tomada  en  la  cañería  del  Laboratorio,  presentó  una  enorme 
cantidad  de  bacterias  como  quizás  no  la  tendría  cualquier  agua  de  río 
sin  filtrar,  el  mismo  río  de  Santa  Lucía,  por  ejemplo. 

Continuemos  con  los  datos  bacteriológicos,  para  después  establecer 
un  juicio  de  conjunto. 

Hemos  dicho  anteriormente  que,  en  el  Laboratorio  Bacteriológico 


(15)  «Boletín  Mensual  de  Estadística  Municipal  del  Departamento  de  Montevideo.— Mes- 
de  octubre  de  1007— Boletín  dkl  Consejo  Nacional  de  Higiene— Montevideo— Novieni- 
bre  de  1907. 


—  35  — 


Municipal  periódicamente  se  investiga  la  existencia  de  gérmenes  pa¬ 
tógenos  en  el  agua  distribuida  á  la  ciudad.  Este  estudio  especial  ha 
demostrado  que,  con  relativa  frecuencia  se  ha  encontrado  en  esa 
agua  el  bacillus  coli  comunis;  su  presencia  se  hace  con  cierta  irregu¬ 
laridad,  unas  veces  la  siembra  de  15  centímetros  cúbicos  de  agua  no 
da  ningún  cultivo  de  coli,  mientras  que  pocos  días  después  éste  se 
encuentra  en  cultivos  de  un  centímetro.  A  este  respecto,  el  señor 
Carnelli,  Subdirector  de  ese  Laboratorio,  y  á  nuestro  pedido,  ha  in¬ 
vestigado  diariamente  durante  una  semana  la  existencia  del  coli  en 
el  agua  de  consumo  de  la  ciudad  con  los  siguientes  resultados,  según 
el  documento  que  agregamos  á  este  Informe: 


Investigación  del  bacillus  «Coli»  en  el  agua  de  consumo  público 


FECHA 

Cantidad 

sembrada 

Bacillus  Coli 

Resultado 
de  hi 

investigación 

190S 

Abril  27 . 

20  c.c. 

Negativa 

»  28 . 

»  )> 

Positiva 

Negativa 

»  29 . 

»  » 

)) 

Virulento 

»>  30 . 

»  )) 

)) 

)) 

Mavo  2 . 

»  )) 

Negativa 

— 

»  4 . 

»  » 

)) 

— 

»  5 . 

»  '> 

Positiva 

Negativa 

»  6 . 

))  » 

>} 

Virulento 

Este  escaso  número  de  análisis  es  insuficiente  para  establecer  ge¬ 
neralizaciones,  tanto  más  cuanto  que  existe  el  hecho  curioso  de  que 
siendo  un  día  el  resultado  del  cultivo  negativo,  al  día  siguiente  exis¬ 
tía  el  coli  virulento.  Hagamos  notar  solamente,  que  el  agua  exami¬ 
nada  es  la  extraída  de  la  cañería  domiciliaria. 


Juicio  crítico  —  Tales  son  los  análisis  del  agua  del  río  de  Santa 
Lucía,  que  poseemos;  ellos  constituyen  elementos  más  que  suficien¬ 
tes  para  fundar  un  juicio  justo  sobre  la  calidad  del  agua  que  abastece 
á  Montevideo.  Analicemos,  pues,  á  nuestra  vez. 

El  valor  higiénico  de  un  agua  destinada  al  consumo  de  las  pobla¬ 
ciones,  no  debe  establecerse  por  un  solo  dato,  sino  por  el  conjunto  de 


—  3G 


sus  cualidades  de  composición.  Mucho  se  ha  discutido,  sobre  si  la 
existencia  de  tal  ó  cual  elemento,  en  tal  ó  cual  cantidad  era  compati¬ 
ble  con  los  caracteres  que  una  buena  agua  debe  tener;  y  á  pesar  de 
tantas  discusiones  vemos  sostenidas  las  más  encontradas  opiniones, 
puesto  que  como  hemos  dicho  antes,  no  basta  un  solo  dato  para  juz¬ 
gar  el  valor  higiénico  de  un  agua  destinada  á  bebida;  sin  contar  que, 
muchas  veces,  ciertas  ciudades  bajo  el  imperio  de  la  necesidad,  y  por 
no  tener  á  su  disposición  aguas  mejores,  han  tenido  que  contentarse 
con  aguas  que  otras  ciudades  han  juzgado  como  no  aceptables.  Es  el 
resultado  de  conjunto  de  los  análisis  químicos  y  bacteriológicos  y  de 
la  investigación  geognóstica  de  la  región  hidrográfica  donde  se  hace 
la  captación  del  agua  para  el  consumo,  lo  que  debe  servir  de  juicio 
para  indicar  su  calidad  Durante  muchos  años,  se  confió  al  análisis 
químico  exclusivamente  el  cuidado  de  clasificar  las  aguas;  al  adveni¬ 
miento  de  la  bacteriología ,  con  el  descubrimiento  del  rol  tan  impor¬ 
tante  que  los  gérmenes  del  agua  juegan  en  la  producción  y  propaga¬ 
ción  de  ciertas  enfermedades,  se  creyó  que,  solo  al  bacteriólogo  co¬ 
rrespondía  decir  si  un  agua  determinada,  era  buena  ó  no  para  los 
usos  domiciliarios;  y  durante  mucho  tiempo  la  microbio fobia  invadió 
el  espíritu  de  los  tranquilos  investigadores,  á  la  par  que  el  impresio¬ 
nable  de  las  multitudes.  Primero  fué  el  número  de  microbios;  un 
agua  con  tantos  ó  cuantos  microbios,  dejaba  de  ser  buena,  debía  re 
chazarse  implacablemente  como  bebida,  bajo  pena  de  ver  desarrollar¬ 
se  las  peores  plagas  sobre  la  población  que  la  utilizara.  Después, 
vuelta  un  poco  la  calma,  se  echó  de  ver  que  no  existe  en  la  Naturale¬ 
za  un  agua  amicrobiana  que  pueda  ser  destinada  á  bebida;  que  la 
misma  agua  destilada,  al  poco  tiempo  de  preparada  deja  de  ser  pura 
bajo  el  punto  de  vista  bacteriológico,  para  poblarse  rápidamente,  más 
rápidamente  aún  que  otras  aguas  que  ya  contienen  gérmenes,  de  nu¬ 
merosos  ejemplares  de  los  infinitamente  pequeños;  pues,  como  dice 
Duclaux,  tendríamos  que  aprender  á  tomar  el  agua  hirviendo ,  si  que¬ 
remos  tomarla  sin  microbios.  La  observación  demostró  que  la  totali 
dad  de  las  aguas  minerales  de  bebida,  aún  las  de  nombre  más  acre¬ 
ditado,  tenían  una  riqueza  microbiana  que  pasaba  en  muchos  millares, 
á  la  que  se  había  establecido  como  limite  mínimum  para  las  aguas 
de  consumo  de  las  poblaciones.  <161  Ya  no  fué  el  número  de  gérmenes 
lo  que  sirvió  de  pauta  para  clasificar  las  asnas,  fué  la  calidad  de  estos 
gérmenes  lo  que  primó  en  la  clasificación;  se  dijo  que  era  más  peli¬ 
grosa  un  agua  que  contuviera  un  bicillus  de  la  tifoidea  por  centíme¬ 
tro  cúbico,  que  otra  que  tuviera  un  millón  de  gérmenes  banales;  y  la 
investigación  de  los  gérmenes  patógenos  ocupó  todos  los  laboratorios. 


(16)  Véase  L  Heim.  Dio  Iiei'  liclikeitzzustand  Kiinsliclior  und  natílrlieher  Mineralwasser» 
(ITvgií'nisclior  Rundseliau,  1905). 


—  37  — 


Pero  á  las  primeras  de  cambio  se  echó  de  ver  que  nuestros  medios  de 
investigación  no  son  aún  bastante  precisos  para  asegurar  el  aislamien¬ 
to  de  todas  las  especies  de  microbios  que  un  agua  puede  tener,  ni  tan 
seguros  tampoco  como  para  poder  fundar  sobre  tan  inciertos  medios 
un  juicio  que  sea  inapelable.  Muchas  epidemias  de  tifoidea  se  han 
desarrollado  en  las  poblaciones  á  causa  indudable  del  uso  de  aguas 
contaminadas,  sin  que  las  más  prolijas  investigaciones  de  los  labora¬ 
torios  hubieran  podido  encontrar  en  esas  aguas  el  bacillus  de  Ebertlr 
En  todos  los  tratados  se  insiste  sobre  lo  difícil  que  es  la  investigación 
de  este  bacillus  en  las  aguas,  á  pesar  de  los  múltiples  procedimientos 
de  cultivo  ensayados  en  estos  últimos  años.  Aún  hoy,  en  el  momen¬ 
to  actual,  es  posible  que  un  centro  de  población  sea  infectado  de  ti¬ 
foidea,  sin  que  el  laboratorio  encuentre,  en  el  agua  causante  de  la 
epidemia,  el  germen  culpable. 

Para  ciertas  aguas,  como  las  subterráneas,  muchos  higienistas  par¬ 
ticipan  de  la  opinión  de  Duclaux  f1")  que  considera  los  datos  bacterio¬ 
lógicos  como  de  segundo  orden,  bastando  en  general,  los  exámenes 
químicos  y  geológicos  para  formar  opinión  de  su  calidad. 

Al  examen  bacteriológico,  se  le  ha  reprochado  aún,  la  inoportuni¬ 
dad  y  su  inutilidad,  en  cuanto  á  que  recién  después  de  varios  días 
de  recogida  y  sembrada  el  agua,  puede  saberse  si  ella  contiene  mu¬ 
chos  ó  pocos  gérmenes,  si  ellos  son  ó  no  patógenos,  y  por  último  si  se 
trata  de  simples  saprofitos  ó  de  gérmenes  virulentos;  y  entretanto  el 
agua  ha  seguido  usándose  como  bebida  y  desarrollando  las  enferme¬ 
dades  que  los  microbios  que  contiene  sean  capaces  de  producir  en  el 
organismo  humano.  Citamos  esta  observación,  para  que  se  vea  hasta 
dónde  ha  llegado  el  espíritu  de  escepticismo,  una  vez  que  se  ha  caído 
en  el  desencanto  de  saber  que  la  bacteriología,  como  la  química,  no 
puede  apoyarse,  muchas  veces,  más  que  en  consideraciones  relativas, 
y  que  sólo  en  muy  contados  casos,  como  el  aislamiento  en  un  agua 
de  bebida  del  bacillus  vírgula,  ó  el  de  Eberth,  puede  esa  ciencia 
afirmar  positivamente  sobre  la  mala  calidad  del  agua. 

Para  el  geólogo,  el  estudio  de  la  región  hidrográfica  de  un  río  ó  de 
una  fuente,  tiene  más  valor  que  todos  los  análisis,  pues  prescindien¬ 
do  de  ellos,  es  posible  decir  cuándo  un  agua  es  capaz  de  infectarse,  y 
por  lo  tanto,  cuáles  son  las  medidas  que  deben  aconsejarse  y  reali¬ 
zarse,  para  garantir  á  una  población  la  pureza  de  sus  aguas  de  consu¬ 
mo.  Y  en  efecto,  el  estudio  geognóstico  de  la  región  hidrográfica  de 
donde  se  surte,  ó  propone  surtirse  una  población,  ha  tomado  gran 
importancia  en  estos  últimos  años;  porque  á  nadie  escapará  la  venta- 


(17)  E.  Ducla.uk  :  «Etudcs  d'hydrographie  souterraine».  (Alíñales  de  l’Institut  Pasteur, 
París  1903). 


3 


—  38  — 


ja  de  prever  con  anterioridad  toda  causa  de  infección  del  agua  de 
consumo,  sobre  los  medios  de  análisis  que,  en  el  mejor  de  los  casos, 
constatarán  esa  infección  una  vez  producida;  y  eso  á  una  distancia  de 
tiempo  suficiente  como  para  que  se  desarrolle  y  se  extienda  conside¬ 
rablemente  una  epidemia  de  origen  hídrico. 

Así,  el  geólogo,  para  clasificar  un  agua  de  fuente,  pone  á  contribu¬ 
ción  el  estudio  de  los  terrenos  que  atraviesa  esa  corriente  subterránea, 
y  el  estudio  de  la  cuenca  de  origen,  para  determinar  la  mayor  ó  me¬ 
nor  facilidad  de  contaminación  en  sus  orígenes,  valiéndose  del  uso  de 
substancias  coloreadas,  que  como  la  fluoresceína,  tan  buenos  resulta¬ 
dos  ha  dado  en  la  práctica,  permitiendo  reconocer  que  muchas  de  las 
más  famosas  y  más  acreditadas  fuentes,  eran  simples  resurgencias , 
sin  garantía  ninguna  contra  las  poluciones  de  origen  humano,  y  por 
lo  tanto  peligrosas  para  el  abastecimiento  de  las  poblaciones. 

Cuando  se  trata  de  una  instalación  de  aguas,  ya  en  servicio,  el  es¬ 
tudio  de  la  mortalidad,  y  de  la  morbilidad,  principalmente  en  lo  que 
á  las  enfermedades  de  origen  hídrico  respecta,  es  un  dato  de  la  mayor 
importancia  para  juzgar,  de  una  manera  eficaz,  de  las  condiciones  hi¬ 
giénicas  del  agua  utilizada. 

De  esta  enumeración  resulta,  que,  un  agua  buena  bajo  el  punto  de 
vista  químico,  puede  serlo  ó  no  bajo  el  de  la  bacteriología,  y  que  por 
último,  puede  aún  ser  sospechosa,  porque  del  estudio  de  la  cuenca 
hidrográfica  resulta,  que  esa  agua  no  está  de  ningún  modo  garantida 
contra  las  causas  más  peligrosas  de  polución. 

A  la  luz,  pues,  de  estos  múltiples  criterios,  veamos  cuál  es  la  cali¬ 
dad  del  agua  que  consume  Montevideo. 

Químicamente  el  agua  del  río  Santa  Lucía  reúne  las  condiciones 
de  lo  que  se  llama  un  agua  potable.  El  total  de  sus  materias  salinas 
no  alcanza,  en  ninguno  de  los  muchos  análisis,  á  la  cifra  de  500  mili¬ 
gramos  por  litro,  marcados  por  todos  los  autores  de  higiene  como 
límite  entre  un  agua  potable  y  otra  impotable.  Tanto  en  el  agua  bruta 
del  río,  como  en  la  purificada,  el  residuo  sólido  oscila  entre  150  y  250 
miligramos  por  litro;  y  dentro  de  esa  cifra  están  representadas  la 
totalidad  de  las  sales  del  agua,  sin  que  ninguna  de  ellas  se  encuentre 
en  proporción  mayor  de  los  límites  mínimos  consentidos  por  diferen¬ 
tes  autores. 

En  efecto,  se  ha  dicho  que  un  agua  para  ser  potable  debe  tener  de 
100  á  500  miligramos  por  litro  de  sales  en  disolución;  así  un  agua 
conteniendo  el  mínimum  de  100  miligramos  sería  un  agua  muy  buena, 
mientras  que  otra  que  contenga  500  miligramos  ya  debe  ser  conside¬ 
rada  como  mala.  El  Comité  Consultivo  de  Higiene  de  Francia,  for¬ 
muló  en  1884  una  tabla  de  la  cual  resultan  los  datos  antes  citados. 
Todavía,  dentro  de  esas  cifras,  que  indican  el  total  de  sales,  algunos 
autores  hacen  notar  un  mínimum  para  ciertas  de  estas  sales:  200  mi- 


—  39  — 


ligramos  para  las  sales  de  calcio,  300  miligramos  para  los  sulfatos,  70 
miligramos  de  cloruros,  etc.  Estos  números  tienen  el  inconveniente 
de  ser,  hasta  cierto  punto,  algo  arbitrarios,  y  representan  solamente 
el  criterio  con  que  cada  autor  encuadra  el  problema  que  trata  de  re¬ 
solver. 

Sea  lo  que  fuere,  en  nuestro  caso,  el  agua  del  río  Santa  Lucía  con¬ 
tiene  una  riqueza  moderada  de  sales,  como  corresponde  á  una  buena 
agua  de  bebida;  y  por  lo  tanto  no  debemos  entrar  á  juzgar  sobre  las 
diversas  tablas  de  tolerancia  formuladas  por  diferentes  autores,  cosa 
que,  si  está  bien  en  un  tratado  de  higiene,  está  fuera  de  los  límites 
de  un  Informe  de  esta  naturaleza. 

Debemos,  sin  embargo,  detenernos  un  poco  á  considerar  las  canti¬ 
dades  de  los  compuestos  del  ázoe,  en  sus  diversas  formas,  tanto  en 
el  agua  brida  del  río  Santa  Lucía,  como  en  el  agua  purificada  dis¬ 
tribuida  á  la  ciudad,  en  atención  á  que  estos  compuestos  dan  una 
idea  de  la  intensidad  de  los  fenómenos  de  autodepuración  de  las  aguas 
del  río,  y  basta  cierto  punto  del  grado  de  polución  de  esas  aguas  por 
materias  orgánicas,  que  son  las  más  peligrosas  para  el  organismo. 

Recordando  las  cifra?  de  los  análisis  más  atrás  transcriptos,  te¬ 
nemos: 

Agua  bruta  del  rio  Santa  Lucía.— (Cantidades  en  gramos  y  por  litro) 


Año  1900 


Año  1908 


Azoe  amoniacal  .... 

0  gr.  00053 

0  gr.  0C0048 

»  albuminoideo  . 

0  »  00028 

0  »  000156 

»  nítrico . 

trazas 

0  »  000340 

»  nitroso . 

» 

0  »  OOÜOOQ 

Agua  purificada.— (Cantidades  en  gramos  y  por  litro) 


1900 

1902 

1903 

1904 

1905 

190G 

1907 

Azoe  amoniacal  .  .  . 

0.00041 

0.000038 

0.000018 

O  1 

o 

o 

o 

o 

0.000012 |o. 000012 

O 

o 

c: 

o 

tp*. 

»  albuminoideo  . 

0.00022 

No  estíln  indicadas  las  cantidades. 

»  nítrico  .... 

0 

vestigios 

vestigios 

vestigios 

0.00058 

0.00052 

0.00035 

»  nitroso  .... 

0 

0 

0 

0 

0 

0 

0 

—  40  — 


En  la  alteración  que  en  la  naturaleza  sufre  el  ázoe  orgánico,  trans¬ 
formándose  en  ázoe  mineral  ó  salino,  los  nitritos  y  el  amoníaco  re¬ 
presentan  un  estado  intermedio  de  esa  transformación,  cuyos  últimos 
términos  son  los  nitratos.  En  el  agua  de  río,  lo  mismo  que  en  el  suelo, 
esta  transformación  representa  un  anillo  de  la  constante  evolución 
de  la  materia,  pasando  de  lo  inestable  á  lo  fijo  y  permanente;  con  la 
diferencia  de  que,  los  fenómenos  de  nitrificación  en  las  aguas  de  los 
ríos,  tienen  ciclos  de  evolución  más  complicados,  pues  aún  no  son 
bien  conocidos  todos  los  factores  intermediarios  de  esta  transforma¬ 
ción,  de  la  sustancia  orgánica,  en  el  agua. 

La  falta  de  nitritos,  la  pequeña  cantidad  de  amoníaco  salino  y  de 
nitratos,  que  indican  las  anteriores  tablas,  corresponden  á  un  agua 
buena. 

La  materia  orgánica  pocas  oscilaciones  ha  tenido  durante  estos 
últimos  ocho  años,  pues  según  los  análisis  del  señor  Puppo,  en  1900 
dió  una  media  de  0  gramos  00238  por  litro  en  el  agua  filtrada,  y  en 
los  años  de  1902  á  1907,  las  cantidades  han  variado  de  0.00184  co¬ 
mo  mínimum  medio  anual  á  0.00220  como  máximum.  Así  como  para 
las  sales  minerales  no  hay  un  límite  fijo  de  tolerancia,  tampoco  existe 
para  la  sustancia  orgánica.  Ya  hemos  visto  que,  entre  nosotros,  se 
ha  marcado  como  límite  la  cantidad  de  tres  miligramos  de  esta  sus¬ 
tancia  expresada  en  oxígeno.  Durante  los  siete  años  de  1902  á  1907, 
el  agua  suministrada  á  Montevideo  ha  estado  debajo  de  ese  límite  y 
solamente  en  el  mes  de  mayo  de  1907,  llegó  á  un  promedio  mensual 
de  3  miligramos  03.  Esta  cifra  de  3  miligramos  es  considerada  como 
un  poco  alta  actualmente  por  la  mayoría  de  los  autores,  pues  se  con¬ 
sidera  con  justa  razón,  que,  aún  cuando  la  materia  orgánica  del  agua 
fuera  de  origen  banal,  ella  contribuye  á  crear  en  dicho  líquido  un 
medio  favorable  al  desarrollo  de  las  bacterias  (Koch).  Modernamente 
se  ha  insistido  en  dar  diferente  valor  al  origen  de  la  materia  orgánica 
del  agua,  considerando  más  peligrosa  la  de  origen  animal;  y  á  este 
efecto  Pouchet  y  Bonjean  (18)  han  llegado  después  de  numerosas  ex¬ 
periencias  á  la  conclusión  de  que  la  materia  orgánica  vegetal  toma 
más  oxígeno  al  permanganato,  en  solución  ácida  que  en  solución  al¬ 
calina,  lo  contrario  pasa  con  la  materia  orgánica  animal  que  toma 
más  oxígeno  en  medio  alcalino.  Con  arreglo  á  estas  ideas,  J.  Ogier  y 
Ed.  Bonjean  <19)  llegan  á  la  contusión  de  que  «se  puede  tener  por 
sospechosa  un  agua  en  la  cual  la  materia  orgánica,  superior  á  1  mili¬ 
gramo  5  en  oxígeno,  es  más  fuerte  en  solución  alcalina  que  en  solu- 


(13)  Pouchet  et  Bonjean:  «Alíñales  d’  Hygiotie  et  de  Médecine  lígale»,  Juillet  1897. 

(19)  J.  Ogier  et  E.  Bonjean:  «Le  sol  et  l’eau»,  fascículo  U  del  «Traití  d’Hygiene  , 
par  P.  Brouardel  et  E.  Mosny,  p.  345. 


—  41 


ción  ácida».  Los  análisis  publicados  por  nuestro  Laboratorio  Muni¬ 
cipal,  no  indican  la  diferencia  de  la  cantidad  de  materia  orgánica  en 
medio  ácido  y  alcalino,  pero  en  el  análisis  del  agua  bruta  del  río  de 
Santa  Lucía  hecho  á  pedido  de  esta  Sección  en  este  año  de  1908,  por 
el  Laboratorio  Químico  Municipal,  y  que  queda  transcrito  más  atrás, 
encontramos  que  hay  una  diferencia  notable  entre  el  oxígeno  consu¬ 
mido  por  la  sustancia  orgánica  del  agua  del  río  en  medio  alcalino 
y  en  medio  ácido. 


Materia  orgánica  en  oxígeno 


< 

X 


Medio  ácido 
»  alcalino 


miligramos 

» 


4.65 

3.50 


Según  las  conclusiones  de  Pouchet  y  Bonjean,  pues,  la  materia  or¬ 
gánica  del  agua  deSanta  Lucía  parecería  ser  principalmente  de  ori¬ 
gen  vegetal,  según  el  resultado  de  este  único  análisis. 

Resumiendo:  el  agua  de  Santa  Lucía  que  abastece  á  la  ciudad  es  de 
buena  calidad  bajo  el  punto  de  vista  químico. 

Riqueza  microbiana ■ — Por  las  tablas  de  análisis  del  Laboratorio 
Bacteriológico  expuestas  más  atrás,  los  promedios  anuales  de  1899  á 
1907,  han  oscilado  de  139  gérmenes  por  centímetro  cúbico  en  el 
año  1900,  á  323  en  el  año  1907.  La  riqueza  microbiana  ha  ido  sufrien¬ 
do  un  aumento  gradual  de  año  en  año,  hasta  el  punto  de  que  en  los 
cuatro  últimos  años  un  solo  mes  ha  tenido  un  promedio  mensual  me¬ 
nor  de  100  bacterias  por  centímetro  cúbico.  Hagamos  notar  que,  es¬ 
tos  análisis  han  sido  hechos  en  el  agua  tomada  en  la  cañería  del  La¬ 
boratorio,  y  que  si  se  comparan  con  los  resultados  obtenidos  por  el 
señor  Puppo  con  el  agua  á  la  salida  de  los  filtros  en  el  año  1900,  se¬ 
gún  la  tabla  ya  transcripta,  hay  una  notable  diferencia,  pues  allí  se 
encontró  un  mínimum  de  54  gérmenes  por  c.  c.  y  un  máximum  de 
156.  No  pretendemos  comparar  estas  cifras  con  las  del  Laboratorio 
Bacteriológico,  pues  corresponden  á  épocas  diferentes,  pero  conviene 
hacer  notar,  que  el  hecho  de  que  no  sea  analizada  el  agua  en  seguida 
de  la  filtración,  yen  los  depósitos  de  distribución  de  La  Paz,  es 
un  serio  defecto  que  la  Municipalidad  debía  de  subsanar  lo  más  pron¬ 
to  posible,  pues  la  Empresa  siempre  discutirá  que  el  agua  aumenta  su 
riqueza  en  gérmenes  en  el  largo  trayecto  que  tiene  que  recorrer  para 
ser  distribuida,  á  pesar  de  la  más  prolija  filtración- 

Para  juzgar  del  valor  higiénico  de  un  agua,  en  relación  al  número 
de  gérmenes  que  contiene,  se  ha  usado  de  una  tabla  confeccionada 
por  Miquel  (20)  y  que  dice  así: 


(^0)  Miquel:  Manual  Platique  d’analyse  bacteriologique  des  caux»,  París,  1891* 


—  42 


Bacterias  por  c.  c. 


Agua 

excesivamente  pura.  .  . 

.  .  .  0  á 

10 

)) 

muy  pura . 

100 

)) 

pura . 

1,000 

)) 

mediocre . 

10,000 

)) 

impura . . 

.  .  .  10,000  » 

100,000 

» 

muy  impura . 

Según  esta  tabla,  el  agua  de  abastecimiento  de  Montevideo,  que, 
como  máximum  ba  tenido  un  promedio  anual  de  523  gérmenes 
por  c.  c.  sería  un  agua  pura ,  por  más  que  en  ciertos  meses  del  año  la 
cifra  de  gérmenes  se  ha  aproximado  á  1,000  y  en  octubre  de  1907  ha 
^  legado  á  2,588. 

Las  cifras  de  la  tabla  de  Miquel,  indican  sólo  una  relatividad,  des¬ 
de  que  más  que  el  número,  tiene  importancia  la  naturaleza  de  los 
gérmenes.  Pero,  aún  debe  tenerse  en  cuenta  en  las  tablas  de  nume¬ 
ración,  el  número  de  días  transcurridos  entre  la  siembra  y  la  nume¬ 
ración;  el  número  de  colonias  aumenta  cada  día,  y  con  una  misma 
agua  pueden  obtenerse  cifras  muy  diferentes  según  el  día  en  que  se 
hace  el  recuento  de  las  colonias,  y  que  varía  de  ocho  á  veinticinco 
días. 

Miquel  y  Cambier  han  publicado  una  tabla  con  la  proporción  de 
colonias  que  se  obtienen  en  siembras  sobre  placas  de  gelatina,  día 
por  día,  durante  una  quincena,  y  con  la  cual  podrían  relacionarse  las 
numeraciones  de  colonias  obtenidas  en  días  diferentes. 

En  el  Laboratorio  de  Montsouris  en  París  se  hace  la  numeración 
según  el  consejo  de  Miquel  á  los  quince  días,  en  nuestro  Laboratorio 
Municipal  de  ocho  á  diez  días,  y  en  Norte  América  (2l>y  en  Alema¬ 
nia  siguiendo  las  «Reglas  del  Comité  Imperial  de  Higiene»,  la  nume¬ 
ración  se  hace  á  las  48  horas,  no  debiendo  pasar  de  100  el  número  de 
colonias  por  centímetro  cúbico.  t22) 

En  la  provisión  de  agua  de  Montevideo,  no  se  ha  convenido  nada 
entre  la  Empresa  y  la  Municipalidad  en  lo  relativo  al  número 
máximo  de  gérmenes  que  pueda  tener  el  agua;  pero  nos  parece 
muy  justa  la  cifra  de  100  aconsejada  por  Koch,  en  las  reglas  co¬ 
nocidas  por  su  nombre  y  aceptadas  por  el  «Comité  Imperial  de  Hi¬ 
giene  de  Alemania».  Se  dirá  que  muchas  aguas  buenas,  pueden  tener 


(2L)  Le  Couppey  de  da  Fokest:  «Sin-  la  c-onstmction,  l;i  conduitc  ctla  surveillance  ratione- 
lio  dos  filtros  a  sable,  ot  sur  Ies  qualitós  hygieniques  des  eanx  jiroduitcs  par  des  pareils  filtres 
aux  Etats-Unis  d'Amerique».— Kevue  d’Hygiene,  Paris  1004. 

(22)  Le  sol  et  l’eau. —  «Traití  d'Hygiene»,  par  Bronardel  et  Mosny. 

JL  Chabal:  «Filtración  par  le  sable  des  eaux  d’alimentation»,  Revue  d’Hygiene,  1902. 


—  43  — 


y  tienen  en  realidad  mayor  número  de  gérmenes  sin  que  se  hayan 
citado  males  por  su  uso.  Aún  cuando  el  hecho  sea  cierto,  conviene  te¬ 
ner  en  cuenta  que  las  reglas  de  Koch  fueron  formuladas  para  uso  de 
los  filtros  de  arena  lentos,  sistema  inglés,  semejantes  á  los  usados  poi 
la  Empresa  del  Agua  de  Santa  Lucía  entre  nosotros,  y  que  después 
de  muchos  exámenes  del  eminente  bacteriólogo  llegó  á  la  conclusión 
de  que  un  filtro  bien  construido  y  bien  conducido  deja  pasar  un 
agua  que  da  siempre  menos  de  100  colonias  por  c.  c.  á  las  48  horas; 
y  que  el  hecho  de  que  el  número  de  colonias  suba  de  la  cifra  citada, 
indica  un  mal  funcionamiento  del  filtro,  y  por  lo  tanto  el  agua  que 
pasa  puede  ser  mala,  razón  por  la  cual  debe  ser  clasificada  de  sos¬ 
pechosa. 

Aplicando  ese  criterio  al  agua  de  consumo  de  Montevideo,  se  de¬ 
duce  que  la  purificación  que  en  ella  se  hace,  no  es  siempre  perfecta, 
y  que  los  purificadores  Anderson  instalados  en  la  Usina  de  Santa 
Lucía,  no  dan  el  resultado  que  otras  instalaciones  semejantes  harían 
esperar. 

En  efecto,  según  los  análisis  del  seííor  Puppo,  más  atrás  transcrip¬ 
tos,  la  disminución  de  la  materia  orgánica  en  el  agua  del  río  de  San¬ 
ta  Lucía,  fué  en  1900  de  26. 37  por  ciento,  mientras  que  según  mu¬ 
chos  autores,  entre  otros  F.  y  E.  Putzeys  (-3>debe  ser  de  30  á  50  por 
ciento.  Igualmente  la  disminución  de  bacterias  ha  sido  sólo  de  26-65 
por  ciento.  En  cuanto  á  los  filtros  de  arena  de  la  Usina  de  Santa 
Lucía  produjeron  en  la  época  en  que  fueron  realizados  los  análisis 
del  señor  Puppo,  una  buena  purificación,  pues  el  número  de  gérmenes 
disminuyó  en  un  99.57  por  ciento,  como  puede  comprobarse  por  el 
cuadro  que  en  otro  lado  hemos  transcripto. 

Pero,  las  variaciones  en  el  número  de  gérmenes  del  agua  demuestra 
como  decíamos,  irregularidades  en  la  marcha  de  la  epuración  del 
agua. 

La  mejor  prueba  de  lo  que  decimos,  la  tenemos  en  el  agua  suminis¬ 
trada  á  la  ciudad  durante  el  mes  de  octubre  de  1907,  y  cuyos  análisis 
bacteriológicos  diarios  dejamos  más  atrás  transcritos.  En  ese  mes  el 
promedio  de  bacterias  se  elevó  á  una  cifra  no  alcanzada  nunca,  2,588 
colonias  por  c.c.  y  en  los  días  que  van  del  9  al  24  el  agua  llegó  á  te¬ 
ner  una  enorme  cantidad  de  bacterias  oscilando  entre  11,640  y  1,120. 
El  agua  en  esas  condiciones  deja  de  ser  sospechosa  para  convertirse 
en  mala.  Es  verdad,  que  á  partir  del  día  25  de  ese  mes  la  cifra  de 
bacterias  bajó  rápidamente  para  mantenerse  hasta  ahora  en  las  con¬ 
diciones  de  agua  buena.  Es  difícil  determinar  la  causa  de  esa  altera- 


(23)  F.  yE.  Pützeys:  «Approvislonnemcnt  comunal».— Fascículo  XIV  del  «Trailá  d’IIygi'ene, 
par  llrouardel  el  Mosny. 


—  44  — 


ción  del  agua,  y  lo  primero  que  ocurre  sospechar  es  que  el  día  8  se  ha 
producido  un  grave  desperfecto  en  algunos  de  los  filtros,  y  que  á  pe¬ 
sar  de  eso,  la  Empresa  dejó  venir  el  agua  mal  filtrada  á  la  ciudad. 

En  efecto,  el  día  8  de  octubre  el  agua  tenía  solamente  60  bacterias 
por  c.  c.,  y  al  día  siguiente  presenta  la  enorme  cifra  de  7.516,  para  su¬ 
bir  durante  los  tres  días  siguientes  arriba  de  10,000.  Esta  subida  rᬠ
pida  de  un  día  para  otro,  ¿no  parece  estar  diciendo  que  el  día  9  hubo 
un  cambio  de  agua,  y  que  durante  varios  días  la  población  recibió  un 
agua  que  no  era  la  habitual? 

Podría  aún  sospecharse,  que  durante  unos  días,  el  agua  no  fué  fil¬ 
trada.  Sin  embargo,  la  composición  química  del  agua  durante  esos 
mismos  días,  según  análisis  que  poseemos  del  Laboratorio  Municipal, 
no  demuestra  una  composición  diferente  de  la  habitual,  aún  en  la 
cantidad  de  materia  orgánica.  Sin  embargo  debemos  decir  que  la  dis¬ 
posición  de  las  cañerías  de  la  Usina  permitiría  distribuir  á  la  ciudad 
agua  sin  filtrar. 

En  efecto,  existe  un  cano  por  medio  del  cual  las  bombas  pueden 
sacar  directamente  el  agua  de  los  depósitos  de  decantación ,  para  arro¬ 
jarla  á  los  de  distribución  en  « La  Paz»,  sin  pasar  por  los  filtros,  y  de 
éstos  correr  en  las  cañerías  de  distribución  de  la  ciudad.  La  situación 
de  este  caño  la  hemos  visto  marcada  en  un  plano  de  las  instalaciones 
generales,  en  una  visita  que  hicimos  á  la  Usina  de  Santa  Lucía. 

Los  hechos  apuntados  aconsejan  que  la  Municipalidad  establezca 
un  control  de  las  operaciones  de  purificación  del  agua,  haciendo  su¬ 
primir  el  caño  que  permite  bombar  agua  sin  filtrar,  haciendo  que  en 
su  marcha  normal  no  puedan  saltearse  los  filtros,  y  disponiendo  tam¬ 
bién  el  control  de  manera  que  sea  posible  analizar  el  agua  del  río  en 
su  curso  natural,  y  á  la  salida  de  los  filtros,  para  poder  llegar  á  un 
conocimiento  perfecto  del  valor  de  las  operaciones  de  depuración  que 
ejecuta  la  actual  Empresa. 

Ya  que  hemos  hablado  de  la  visita  hecha  por  nosotros  á  la  Usina 
de  Santa  Lucía,  consignemos  aquí  nuestra  impresión  sobre  las  insta¬ 
laciones  y  las  operaciones  de  depuración.  El  plan  general  que  se  sigue 
para  la  depuración  es  bueno,  y  creemos  que  las  operaciones  se  hacen 
con  todo  cuidado,  pero  se  procede  un  poco  empíricamente;  no  hay  un 
personal  científico  que  dirija  y  controle  la  marcha  de  la  purificación; 
se  juzga  de  la  buena  ó  mala  marcha  de  los  filtros,  según  el  mayor  ó 
menor  grado  de  transparencia  del  agua;  allí  no  hay  ninguna  oficina 
de  análisis;  en  una  palabra,  se  confía  en  que,  con  una  buena  instala¬ 
ción  el  agua  que  se  obtenga  debe  ser  buena.  Casi  podría  decirse,  que 
la  Empresa  no  sabría  dar  una  explicación  razonable  de  por  qué  el  agua 
en  octubre  de  1907  tenía  tan  gran  cantidad  de  bacterias.  Las  insta¬ 
laciones  de  la  Usina  son  buenas,  bien  construidas  y  bien  dispuestas 
pero  son  ya  algo  insuficientes  para  el  consumo  que  actualmente  se 


—  45  - 


hace  del  agua  de  Santa  Lucía;  según  las  propias  palabras  del  señor 
director  de  aquella  Usina,  no  pueden  dar  más  de  lo  que  dan  ahora,  y 
eso  funcionando  día  y  noche.  La  Empresa  está  haciendo  nuevas  ins¬ 
talaciones,  de  las  que  nos  ocuparemos  más  tarde. 

Continuemos  entretanto  con  el  estudio  de  la  riqueza  bacteriológica 
del  agua.  Además  del  número  de  bacterias,  debe  tenerse  en  cuenta  la 
naturaleza  de  los  gérmenes  que  contiene  el  agua,  y  ya  hemos  dicho 
que  para  los  higienistas  modernos,  la  calidad  de  los  gérmenes  tiene 
más  importancia  que  el  número  total;— por  más  que  como  dice  Koch, 
un  número  grande  de  gérmenes  indica  que  el  agua  ha  sido  contami¬ 
nada  por  substancias  orgánicas  en  descomposición  muy  ricas  en  gér¬ 
menes  y  entre  los  cuales  puede  haber  algunos  verdaderamente  pató¬ 
genos. 

De  los  análisis  practicados  en  el  Laboratorio  Bacteriológico  Muni¬ 
cipal,  resulta  que  el  agua  de  Santa  Lucía,  tomada  en  la  cañería  domi¬ 
ciliaria,  cultiva  con  relativa  frecuencia  el  coli  comunis;  y  aún  en 
algunos  pocos  casos  el  bacillus  ha  estado  en  estado  virulento.  El  se¬ 
ñor  E.  Puppo  t24)  dice  que  durante  sus  experiencias  (año  1900)  ha 
podido  aislar  más  de  una  vez  el  coli  comunis  en  el  agua  suministrada 
á  Montevideo 

En  páginas  anteriores  dejamos  consignados  los  resultados  de  las 
últimas  investigaciones  del  Laboratorio  Bacteriológico  Municipal,  de 
las  que  resulta  que  durante  una  semana,  el  agua  de  la  ciudad  tenía 
cinco  días  el  coli-bacillus  y  otros  tres  no  existía,  y  que  además  por 
tres  veces  el  coli  se  mostró  virulento. 

El  coli  comunis,  ha  dado  lugar  á  largas  y  numerosas  discusiones 
sobre  su  origen  y  el  papel  que  juega  en  el  desarrollo  de  ciertas  in¬ 
fecciones  intestinales.  Clasificado  primero  por  algunos  bacteriólogos, 
como  pariente  cercano  del  bacillus  de  Ebertb,  y  acusado  por  lo  tanto 
de  producir  como  aquél  la  tifoidea,  ó  una  forma  especial  de  esta  in¬ 
fección,  fué  más  tarde  inocentado  de  culpas  que  se  declararon  no 
pertenecerle,  pero  considerándolo  siempre  como  peligroso,  y  como 
indicio  tobre  todo  de  una  polución  del  agua  de  origen  animal.  A  la 
luz  de  estas  ideas,  se  creyó  encontrar  en  la  presencia  del  coli  en  un 
agua,  el  índice  más  seguro  para  declararla  de  mala  calidad.  Pero, 
nuevas  investigaciones  demostraron  á  su  vez,  que  el  llamado  bacillus 
del  colon,  se  encuentra  habitualmente  en  la  superficie  de  la  tierra,  y 
que  por  intermedio  de  las  lluvias  pasa  á  las  aguas  corrientes  de  su¬ 
perficie,  y  muchas  veces  también  á  las  aguas  surgentes  de  la  profun¬ 
didad,  hasta  el  punto  de  haberse  emitido  la  opinión  de  que  el  agua 
de  los  ríos  era  el  medio  habitual  de  vida  de  este  germen,  al  igual  de 


(24 1  E.  Puppo.  Loe.  citado. 


4 


46  — 


los  terrenos  y  al  igual  del  intestino  grueso  del  hombre  y  de  los  ani¬ 
males.  En  efecto,  numerosos  análisis  demuestran  que  el  coli-comunis 
se  encuentra  siempre  en  el  agua  de  los  ríos  que  atraviesan  regiones 
pobladas.  Y  aún  en  ciertas  aguas  de  fuentes  se  encuentra  con  gran 
frecuencia  como  lo  comprueban  los  análisis  de  las  aguas  de  fuente 
que  surten  á  París.  Chantemesse  lo  ha  encontrado  en  lodus  las  aguas 
de  París,  y  según  Miquel,  ha  existido  en  1902,  en  el  agua  de  la 
Vanne  en  el  91  %  de  los  análisis,  en  la  de  Dhuys  un  63  %  y  en 
la  del  Avre  un  55  p/o-  (25)-  Del  hecho  de  que  muchas  aguas  usadas 
para  el  consumo  de  las  poblaciones  contuvieran  el  coli-comunis  sin 
mayores  inconvenientes,  nació  una  nueva  opinión  de  que  él  no  podía 
ser  perjudicial  para  el  hombre,  que  por  otra  parte  lleva  en  su  tubo 
intestinal  cantidades  inmensamente  mucho  mayores  de  las  que  pueda 
ingerir  en  un  agua  de  bebida  que  lo  contenga. 

Se  ha  pensado  que,  la  determinación  del  grado  de  virulencia  del 
coli  comunis  podría  dar  la  norma  para  juzgar  del  valor  del  agua  que 
lo  contiene.  Y  se  han  empleado  para  constatar  dicha  virulencia,  las 
inyecciones  en  animales  pequeños.  Y  así,  según  el  modo  de  compor¬ 
tarse  las  culturas  inyectadas  á  los  conejos,  cuíses,  etc.,  el  coli  puede 
ser  considerado  ya  como  un  simple  saprofito  inofensivo,  ó  como  un 
peligroso  virulento  capaz  d§  los  peores  males. 

Pero  hasta  la  noción  de  la  virulencia  ha  tenido  sus  incrédulos  en  lo 
que  al  coli-comunis  del  agua  se  refiere.  Savage,  t26)  en  1903,  decía  que 
se  habían  podido  aislarjcoli-cotnunis  virulentos  para  el  cobaya,  de  aguas 
reconocidas  como  muy  pura3,  y  Yincent  t27)  sostiene  en  1905,  que  no 
hay  ninguna  relación  entre  el  grado  de  alteración  de  las  aguas,  de¬ 
terminado  por  las  culturas,  y  la  virulencia  del  coli  que  se  ha  aislado; 
y  agrega:  «tal  agua  muy  infectada  ha  dado  coli  bacillus  avirulento; 
lal  otra,  igualmente  rica  en  gérmenes,  poseía  un  bacilo  mortal  para  la 
cobaya.  En  fin,  ciertas  aguas  de  fuentes,  aunque  puras,  encerraban 
un  bacilo  coli  que  mataba  los  animales*.  Más  modernamente  Ivruse, 
en  un  articulo  publicado  en  enero  de  este  año,  sobre  higiene  de  las 
aguas,  en  el  Zeitschrift  für  Hygiene,  después  de  estudiarlas  expe¬ 
riencias  y  opiniones  de  muchos  autores  sobre  la  frecuencia  y  valor  del 
coli  en  las  aguas,  llega  en  conclusión  á  la  siguiente  opinión:  «Lo  más 
esencial  es  que,  el  encuentro  del  coli  virulento  no  demuestra  nada 
contra  su  bondad». 


(25)  H.  ViNCENT:  «Sur  la  signification  du  bacille  colieomuuis  dans  les  eaux  potables». 
Anuales  de  1’  Instituí  Pasteur,  1905. 

t26)  W.  G.  Savage:  The  pathogenicity  ot  B.  Coli  en  relation  of  tbe  baetheriological  exa- 
minntion  ot  water.  (Journal  ot  higiene,  1909) 

(27)  II.  Vincfnt.  Loe.  cit.- 


-  ú  — 


En  la  actualidad  con  Savage,  Kaiser  t28),  Hagemann  (2!)),  Vincent, 
Freudenreich,  Petnischsky  y  Pusch  t30),  se  trata  de  dar  más  valor  á  la 
mayor  ó  menor  abundancia  de  coli  en  el  agua.  Así  Vincent  ha  for¬ 
mulado  la  siguiente  tabla  para  juzgar  de  la  calidad  del  agua  según  su 
riqueza  en  coli-baciüus: 


NÚMERO  DE 

BACILLt 

por  C.  c. 

DOLON1AS  DE 
rs  COLI 

por  litro 

SIGNIFICACIÓN 

10  á  50  ó  más 

— 

Agua  muy  sucia  por  materias  feca- 

les,  peligrosa  para  bebida. 

1  á  10 

— 

Agua  mala,  impropia  para  bebida. 

100  á  1,000 

Agua  sospechosa,  ya  en  período  de 

infección,  ó  de  declinación  de  con- 

taminación  más  grande. 

10  á  50 

Agua  de  buena  calidad. 

0 

Agua  muy  pura. 

Según  el  mismo  Vincent  las  aguas  infectadas  por  materias  fecales, 
ó  animales  en  putrefacción,  encierra  una  cantidad  más  elevada  de  mi¬ 
crobios  anaerobios. 

Es  de  sentirse  que  los  análisis  que  hemos  transcrito  no  digan  nada 
respecto  al  número  de  coli  que  contenía  el  agua  en  los  días  en  que  el 
análisis  era  positivo,  pues  no  es  posible  deducir  ninguna  consecuencia 
del  hecho  de  la  existencia  de  ese  bacillus,  desde  que,  no  sólo  no 
existe  constantemente,  sino  que  aparece  y  desaparece  de  un  día  para 
otro,  como  se  puede  ver  en  los  análisis.  Por  otra  parte,  el  agua  ana¬ 
lizada  es  tomada  de  la  misma  cañería  del  Laboratorio,  y  en  realidad 
no  pueden  tener  esos  análisis  el  mismo  valor  que  si  fueran  hechos 
con  el  agua  recién  salida  de  los  fdtro3.  Además,  parece  que,  cuan¬ 
do  se  siembran  grandes  cantidades,  de  20  á  1,000  centímetros  cú- 


(28)  Kaiser.  Uber  die  Bedeutung  des  Bacterium  Coli  ¡n  Bmnneiiwasser,  referata  in  «Re- 
vue  d’IIygiene»-,  1905. 

(29)  Hagemann.  Zur  Coli-Frage  beider  Beurtheliung  des  Wasserverunreinigung,  referata 
in  «Revuc  d’Hygiene*,  1905. 

(30)  Citados  por  Vincent,  loe.  eit. 


—  48 


bicos,  todas  las  aguas  superficiales  y  casi  todas  las  fuentes,  cultivan 
colis,  más  6  menos  virulentos. 

En  resumen:  el  agua  de  abastecimiénto  de  Montevideo  por  el  nú¬ 
mero  de  sus  gérmenes,  que  no  han  llegado  á  1,000  durante  nueve 
anos,  salvo  la  excepción  de  octubre  de  1907,  entra  en  la  categoría  de 
aguas  puras  según  la  tabla  de  Miquel. 


Dos  elementos  de  juicio  nos  quedan  todavía  para  juzgar  de  la  ca¬ 
lidad  del  agua  de  consumo  de  Montevideo,  y  son  el  estudio  de  la 
cuenca  hidrográfica  del  río  Santa  Lucía,  y  la  mortalidad  y  morbilidad 
por  fiebre  tifoidea  en  Montevideo. 

La  cuenca  hidrográfica  del  río  Santa  Lucía  debe  ser  estudiada  aquí, 
solamente  en  las  proximidades  del  punto  de  captación  de  la  Empresa 
de  Aguas  Corrientes.  En  efecto,  el  río  Santa  Lucía  tiene  un  curso 
enorme,  pues  naciendo  en  las  sierras  de  Minas  por  el  arroyo  de  San 
Francisco,  va  á  desaguar  en  el  Río  de  la  Plata.  Cerca  de  sus  oríge¬ 
nes  el  arroyo  San  Francisco  pasa  en  la  vecindad  de  la  ciudad  de  Mi¬ 
nas,  y  en  él  se  bañan  sus  habitantes  durante  el  verano,  y  se  lavan 
ropas  durante  todo  el  año;  pero  la  ciudad  de  Minas  está  tan  lejos  del 
punto  de  captación  de  la  Empresa,  que  se  puede  asegurar  que,  una 
causa  de  infección  intensa  de  las  aguas  del  arroyo  San  Francisco,  no 
se  hará  sentir  en  el  sitio  de  captación,  pues  las  aguas  de  Santa  Lu¬ 
cía  se  habrán  depurado  por  ese  maravilloso  procedimiento  natural  lla¬ 
mado  auto  •  purificación  i  propio  á  todas  las  corrientes  de  aguas  su¬ 
perficiales,  y  en  el  cual  intervienen  múltiples  factores,  como  el  oxí¬ 
geno  del  aire,  la  luz  solar  y  la  fauna  y  flora  de  los  ríos,  sin  olvidar 
á  los  mismos  microbios  que  se  destruyen  unos  á  los  otros  en  una 
constante  struggle  for  life. 

Concretándonos,  pues,  á  las  proximidades  del  antiguo  Paso  de  las 
Piedras,  al  lado  del  cual  ha  ce  su  toma  la  Empresa,  tenemos  que: 
unos  cientos  de  metros  más  arriba  desagua  el  arroyo  Canelón  Grande, 
por  intermedio  de  una  especie  de  bañado  llamado  Malaojo,  de  aguas 
escasas,  que  corren  en  terrenos  bajos,  que  se  inundan  á  la  menor 
creciente,  y  cuyas  aguas  han  sido  consideradas  como  muy  malas  se¬ 
gún  análisis  practicados  en  1888  por  el  Prof.  Arechavaleta,  quien 
en  un  informe  (81)  decía  textualmente:  «La  cuenca  hidrográfica  del 
Canelón  Grande  está  compuesta  de  terrenos  pantanosos  (bañados) 
en  que  se  produce  una  vegetación  acuática  que  después  de  desarrollar¬ 
se,  florecer  y  fructificar,  muere,  contaminando  las  aguas  con  sus  ma¬ 
terias  orgánicas  descompuestas».  Acompaña  á  ese  informe  un  cuadro 


(31)  Memoria  (lo  la  Junta  E.  Administrativa  do  Montevideo,  año  1888. 


—  49  — 


con  el  análisis  químico  comparativo  del  agua  del  río  Santa  Lucía  y 
del  arroyo  Canelón  Grande,  cerca  de  su  desembocadura,  y  del  cual 
resultan  confirmadas  las  opiniones  que  consigna  en  su  informe.  Como 
conclusión,  el  Prof.  Arecbavaleta  aconsejaba  se  cambiara  el  punto  de 
captación  hacia  arriba  de  la  desembocadura  del  Canelón  Grande, 
opinión  que  hizo  suya  la  Junta  por  resolución  del  20  de  julio  de  1888. 
Fuera  de  esta  causa  de  contaminación,  el  río  Santa  Lucía,  á  pocos 
kilómetros  más  arriba  del  punto  de  captación  de  la  Empresa,  tiene 
dos  importantes  poblaciones  en  sus  orillas,  la  villa  de  «Santa  Lucía», 
y  la  de  "25  de  Agosto»,  cuyos  habitantes  lavan  sus  ropas  en  el  río. 
Un  poco  más  lejos  hacia  arriba,  desagua  el  arroyo  Santa  Lucía  chi¬ 
co ,  que  pasa  en  la  vecindad  de  la  ciudad  de  «La  Florida»,  á  cuyos 
habitantes  sirve  de  lavadero;  pero  dada  la  lejanía  á  que  está  situada 
esta  ciudad  de  "La  Florida»,  creemos  que  poco  se  liará  sentir  cual¬ 
quier  causa  de  contaminación  sobre  el  río  de  Santa  Lucía. 

Además  de  las  poblaciones  indicadas,  las  dos  orillas  del  río,  en  la 
proximidad  del  punto  de  captación,  están  muy  pobladas  y  la  mayoría 
de  los  campos  son  dedicados  á  la  labranza.  Existen  por  lo  tanto  tres 
focos  poderosos  de  contaminación  en  la  vecindad  del  punto  de  cap¬ 
tación  del  agua  de  Santa  Lucía:  l.°  el  arroyo  Mataojo  ó  Canelón 
Grande;  2.°  las  villas  de  «Santa  Lucía»  y  de  <25  de  Agosto»;  y  3.°  las 
numerosas  poblaciones  particulares  situadas  en  sus  orillas  y  la  gran 
extensión  de  campos  de  labranza. 

No  creemos  necesario  extendernos  más  sobre  los  peligros  que  los 
pueblos  y  poblaciones  particulares  pueden  acarrear  para  el  agua  que 
se  toma  para  la  ciudad  de  Montevideo,  dado  el  hecho  de  que  en  el 
río  se  lavan  todas  las  ropas  de  sus  habitantes,  y  la  posibilidad  de  ¡a 
propagación  de  la  fiebre  tifoidea  ó  del  cólera,  para  no  citar  más  que 
estas  dos  enfermedades  de  origen  hídrico,  si  se  produjeran  casos  de 
ellas  entre  los  pobladores  de  esa  región,  favorecida  la  propagación 
por  cualquier  causa  que  alterara  las  condiciones  de  una  buena  puri¬ 
ficación  del  agua  en  la  Usina  de  Santa  Lucía.  Para  tener  una  idea  de 
la  influencia  que  el  aumento  creciente  de  la  agricultura  en  las  orillas 
del  río  Santa  Lucía,  produce  en  la  calidad  de  sus  aguas,  bastará  re 
petir  aquí  una  información  verbal  que  nos  dió  el  señor  Director  de  la 
Usina  de  Santa  Lucía,  consistente  en  que  basta  la  caída  de  una  llu¬ 
via  que  marque  4  centímetros  en  el  pluviómetro,  para  que  el  agua 
del  río  se  enturbie,  mientras  que  hace  ocho  años  era  necesario  la 
caída  de  ocho  centímetros  de  agua,  para  que  ese  hecho  se  produ¬ 
jera. 

En  resumen,  dada  la  falta  de  protección  de  las  aguas  del  río,  en 
primer  lugar  para  todo  contagio  de  origen  humano  patógono,  produ¬ 
cido  por  los  habitantes  de  los  pueblos  y  poblaciones  situadas  en  las 
orillas  del  lío  Santa  Lucía  en  la  vecindad  del  punto  de  captación  de 


-  50  — 

la  Empresa  de  Aguas  Corrientes,  y  en  segundo  lugar  para  la  polu¬ 
ción  producida  por  el  arroyo  Mataojo,  y  los  campos  de  labranza  de 
sus  orillas,  el  agua  de  provisión  de  Montevideo,  aún  cuando  por  su 
composición  química  y  bacteriológica  sea  buena,  puede  llegar  á  ser  en 
ciertos  momentos  sospechosa. 

El  último  factor  para  juzgar  de  la  calidad  del  agua  de  aprovisio¬ 
namiento  de  Montevideo,  es  la  marcha  de  la  fiebre  tifoidea  en  nues¬ 
tra  ciudad.  Esta  enfermedad  considerada  por  la  mayoría  de  los  higie¬ 
nistas  modernos  como  de  origen  hídrico,  ha  sido  tomada  como  un 
índice  para  juzgar  de  la  pureza  del  agua  de  consumo  de  las  ciudades. 
Así  en  los  años  de  1901  y  1904  la  «Société  de  Médecine  Publique»  de 
París,  ha  discutido  en  sus  sesiones  varias  comunicaciones  de  Chabal 
(3á>,  Livache  (33),  Lemoine  l31',  Regnier  135),  sobre  el  valor  higiénico 
del  agua  juzgado  por  la  marcha  de  la  tifoidea  en  varias  ciudades  de 
Francia  y  de  Alemania.  Brouardel  ha  dicho  que  «una  ciudad  paga 
á  la  mortalidad  tífica  el  tributo  que  le  impone  su  agua  de  alimenta¬ 
ción».  Aún  cuando  consideremos  como  algo  exagerada  la  opinión  de 
que  el  agua  de  bebida  es  el  único  medio  de  propagación  y  de  conta¬ 
gio  de  la  tifoidea,  por  cuanto  estimamos  que  existen  otros  elementos, 
además  del  agua,  que  contribuyen  al  desarrollo  de  esa  enfermedad, 
el  hecho  indiscutible  es  que  en  todas  las  ciudades  del  mundo,  el  uso 
de  una  buena  agua  de  consumo  trae  como  consecuencia  una  gran 
disminución  de  la  tifoidea.  No  es  esta  la  oportunidad  de  discutir  un 
problema  de  tanta  importancia  cual  es  la  patogenia  de  la  fiebre  ti 
foidea;  y  al  tenor  de  la  opinión  hoy  en  día  corriente,  sobre  el  origen 
hídrico  de  esta  infección,  veamos  si  en  la  Estadística  de  Montevideo, 
encontramos  datos  para  resolver  sobre  las  condiciones  de  salubridad 
del  agua  de  Sama  Lucía. 

Muchas  veces  se  ha  emitido  la  opinión  de  que  el  agua  de  consumo 
de  Montevideo  era  la  causa  del  recrudecimiento  que  en  ciertas  épo¬ 
cas  del  año  sufren  las  infecciones  intestinales  y  la  tifoidea  en  esta 
ciudad. 

En  el  año  1893,  con  motivo  de  unos  análisis  de  los  doctores  Mo- 
relli  y  Mondino,  según  los  cuales  resultaba  que  el  agua  de  Santa 
Lucía  tenía  el  coli-comunis  al  estado  de  virulencia,  y  al  cual  di¬ 
chos  señores  atribuían  los  casos  de  tifoideas  anómalas  que  en  esos 


(32.  H.  Chabal— La  fievre  typlioide  et  l’eau  du  Seine  fillreé.  Kevue  d’Hygienc»,  1901. 
H.  Chabal- -Lea  filtres  a  sable  et  la  fievre  tiplioide  en  Allemagne.  «Revue  d’llygic- 
ne»,  1901. 

(33)  A.  Livache— La  fievre  typhoido  a  París,  et  l’eau  de  riviere  filtreé.  Revue  d’Hygic- 
ne»,  1904. 

(34)  (L  H.  Lemoine— La  fievre  typlioide  a  l’aris  en  1901.  Revue  d’Hygieue»,  1904, 

\'óó)  Reonjek  La  fievre  typlioide  a  París  en  1900.  «Revue  d'Hygieue»,  1901. 


51 


momentos  existían  en  la  ciudad,  se  ordenaron  por  la  Dirección  de 
Salubridad  estudios  para  determinar  el  grado  de  verdad  de  esa  de¬ 
nuncia. 

El  doctor  Solari,  director  entonces  del  Laboratorio  Municipal, 
llegó  después  de  un  número  de  experiencias  á  la  conclusión,  de 
que  el  agua  de  Santa  Lucía  contenía  el  coli  comunis,  pero  en 
muy  pequeña  cantidad  y  qu;  no  era  virulento.  En  ese  mismo 
asunto  el  doctor  Honoré  (Médico  Municipal)  produjo  un  interesan¬ 
tísimo  informe,  que  es  verdaderamente  lamentable  no  baya  sido  pu¬ 
blicado,  en  el  cual  hace  un  detallado  y  concienzudo  estudio  de  la 
marcha  de  la  tifoidea  en  Montevideo  y  sus  alrededores,  y  del  cual 
resulta  que  la  tifoidea  se  presenta  en  esta  ciudad  en  los  meses  de 
diciembre,  enero,  febrero,  marzo  y  abril,  que  tiene  un  descenso  en  el 
mes  de  febrero  y  un  mayor  aumento  en  abril,  para  disminuir  rápida¬ 
mente  en  mayo  y  concluir  por  desaparecer  casi  completamente  en 
todos  los  otros  meses  del  año;  que  este  aumento  tiene  relación  directa 
con  el  aumento  de  la  temperatura  y  con  las  lluvias  caídas,  y  llegaba 
á  la  conclusión  de  que  el  coli-comunis  no  tiene  influencia  sobre  es¬ 
tes  estados  infecciosos  intestinales,  y  que  el  agua  de  Santa  Lucía 
debía  ser  inocentada  de  la  acusación  de  propagadora  de  la  tifoidea. 

El  mismo  doctor  Honoré  (36\  por  su  cargo  de  Director  de  la  Casa 
de  Desinfección,  ha  podido  constatar  que  el  número  de  casos  de  ti¬ 
foidea  desarrollados  en  la  planta  suburbana  de  la  ciudad  son  tres 
veces  más  montrosos,  aproximadamente,  que  los  desarrollados  en  la 
parte  urbana.  Y  hagamos  notar  que  es  precisamente  la  parte  sub¬ 
urbana  la  que  está  casi  desprovista  de  servicio  de  aguas  corrientes 
y  de  cloacas,  teniendo  las  casas  aljibes  ó  pozos  superficiales,  y  letri¬ 
nas  con  depósito  de  materias  fecales. 

En  el  «.Resumen  Anual  de  Estadística  Municipal  del  Departamen¬ 
to  de  Montevideo»  correspondiente  á  los  años  1904,  1905  y  1906,  en¬ 
contramos  unos  cuadros  relativos  á  los  casos  de  tifoidea  en  relación 
con  el  agua  que  se  usaba  en  las  casas  de  los  enfermos.  Los  cuadros 
dan  el  siguiente  resultado: 


año  1903 


Casos  de  tifoidea: 

En  casas  donde  se  usaba  aguas  corrientes.  .  .  106 

»  »  »  »  »  de  pozo  ó  aljibe.  235 


(36)  Informes  personales. 


52 


año  1904 


Casos  de  tifoidea: 

En  casas  donde  se  usaba  aguas  corrientes.  .  .  83 

»  »  »  »  »  »  de  pozo  ó  aljibe.  174 

Aíío  1905 

Casos  de  tifoidea: 

En  casas  donde  se  usaba  aguas  corrientes.  .  .  54 
»  »  »  »  »  »  de  pozo  ó  aljibe .  109 

año  1906 

Casos  de  tifoidea: 

En  casas  donde  se  usaba  aguas  corrientes .  .  .  111 

»  »  »  »  »  »  de  pozo  ó  aljibe.  217 

año  1907 

Casos  de  tifoidea: 

En  casas  donde  se  usaba  aguas  corrientes.  .  .  105 

»  »  »  no  se  usaba  agua  corriente.  .  .  114 

Los  porcentajes  que  corresponden  á  estos  años,  en  los  casos  de  ti 
foidea,  son: 


año  1903 

Casas  con  agua  corriente.  .  .  .  31.09  por  ciento 

»  sin  *  »  ....  68.91  »  » 

año  1904 

Casas  con  agua  corriente.  ...  32.30  »  » 

»  sin  »  »  ....  67.70  »  » 

año  1905 

Casas  con  agua  corriente.  .  .  .  33.12  »  » 

>  sin  »  »  ...  66.88  »  » 


año  1906 

Casas  con  agua  corriente. 

»  sin  »  »  .  .  . 


33.84 

66.16 


53 


año  1907 

Casas  con  agua  corriente.  ...  43  38  »  » 

»  sin  »  »  ....  52.62  »  » 

Según  estas  cifras,  las  casas  que  no  usan  el  agua  corriente,  dan  á 
la  tifoidea  una  contribución  doble  de  aquéllas  que  la  usan. 

La  Ciudad  de  Montevideo  no  tiene  una  estadística  propia,  pues  no 
coinciden  los  límites  de  sus  secciones  judiciales  con  los  de  la  ciudad, 
que  por  otra  parte  han  sido  extendidos  en  diversas  épocas,  razón  por 
la  cual  entre  nosotros  no  se  puede  hablar  sino  del  Departamento  de 
Montevideo,  lo  que  es  una  cosa  muy  diferente  de  la  ciudad.  Por  lo 
tanto  no  hay  ninguna  estadística  que  nos  diga  cuántos  habitantes 
tiene  la  ciudad  de  Montevideo ,  y  en  consecuencia  no  es  posible  dedu¬ 
cir  proporciones  en  relación  á  la  mortalidad  de  tifoidea  en  toda  la 
ciudad  de  Montevideo.  Además,  aún  dentro  del  perímetro  de  la  ciu¬ 
dad,  una  parte  de  ella,  está  desprovista  de  los  servicios  de  aguas  co¬ 
rrientes  y  de  cloacas,  y  por  consiguiente,  tampoco  son  comparables 
las  cifras  de  las  diferentes  secciones  judiciales,  en  lo  que  con  la 
mortalidad  se  relaciona. 

Pero  es  posible  hacer  una  estadística  parcial  sobre  la  mortalidad 
de  un  conjunto  de  secciones  judiciales  que  tengan  condiciones  igua¬ 
les  de  salubridad.  Las  siete  primeras  secciones  de  Montevideo,  com¬ 
prenden  la  península  de  la  ciudad  limitada  al  Norte,  Oeste  y 
Sur  por  el  mar,  y  al  Este  por  la  calle  Gaboto,  y  todavía  al  Norte  por 
la  calle  Miguelete  hasta  la  Bahía.  Toda  esta  parte  de  la  ciudad  está 
bien  edificada,  tiene  empedrado,  cloacas  y  aguas  corrientes.  Por  otra 
parte,  en  el  ‘Resumen  Anual  de  Estadística  Municipal»  délos  años 
1904T906  encontramos  cuadros  que  clasifican  la  mortalidad  de  tifoi¬ 
dea  por  cada  sección  judicial,  y  los  datos  anteriores  á  1904  y  los  de 
1907  nos  han  sido  dados  galantemente  en  la  Oficina  del  Censo  Mu¬ 
nicipal.  Las  secciones  judiciales  1.a  á7.a  tenían,  según  censo  de  1889, 
una  población  de  117,859,  que  agregada  á  3,853  correspondientes  al 
Puerto,  dan  121,712  habitantes;  estas  secciones  deben  haber  aumen¬ 
tado  algo  de  población,  pero  para  nuestros  cálculos  la  supondre¬ 
mos  como  constante  desde  aquel  año,  y  en  números  redondos  120,000 
habitantes.  He  aquí  el  cuadro  y  el  porcen  taje  de  mortalidad  por  ti¬ 
foidea,  durante  diez  años,  de  1898  á  1907. 


Casos  de  defunción  por  tifoidea  ocurridos  en  las  secciones 
1.a  á  7.a  de  la  ciudad  de  Montevideo  durante  diez  años 


!  898 

1899 

1900 

1901 

1902 

1903 

1904 

1905 

1906 

1907 

Sección  1.a 

5 

2 

5 

2 

— 

1 

— 

2 

1 

*  2.a 

— 

— 

2 

4 

3 

2 

2 

1 

4 

— 

^  3.a 

6 

3 

1 

- 

2 

2 

2 

4 

6 

2 

*  4 a 

1 

2 

2 

2 

2 

3 

1 

1 

2 

1 

»  5  a 

3 

1 

3 

2 

i 

4 

1 

1 

2 

1 

»  6  a 

1 

— 

1 

— 

2 

2 

3 

1 

3 

2 

»  7.a 

3 

2 

4 

8 

5 

3 

2 

1 

4 

1 

19 

10 

13 

21 

17 

1G 

12 

9 

23 

8 

Deduciendo  la  proporción  de  defunciones  de  cada  año  por  cada 
10,000  habitantes,  proporción  que  todos  los  autores  establecen,  tene¬ 
mos  los  siguientes  cocientes: 


Froporción  de  defunciones  de  tifoidea  en  las  secciones  1.»  á  7.a 
de  la  ciudad  de  Montevideo,  por  cada  10,000  habitantes 
durante  diez  años  (1898  á  1907). 


1898 

1899 

1900 

1901 

1902 

1003 

1904  | 

1905 

1900 

1907 

1.58 

0  80 

1.80 

1.75 

142 

1.33 

100 

0.75 

1.91 

0.66 

Creemos  es  suficiente  el  enunciado  de  estas  bajas  proporciones 
que  no  la  tienen  muchas  de  las  ciudades  alimentadas  con  aguas 
de  fuente,  para  deducir  que,  si  según  la  frase  de  Brouardel  una  ciu¬ 
dad  paga  á  la  tifoidea  el  tributo  que  le  impone  su  agua  de  alimenta 
ción,  el  agua  que  abastece  á  Montevideo,  es  de  buena  calidad. 

Resumiendo  lo  que  á  la  calidad  del  agua  de  abastecimiento  de 
Montevideo  llevamos  dicho,  tenemos  que:  esta  agua  por  su  composi¬ 
ción  química  y  riqueza  bacteriológica  debe  ser  considerada  como 


55  — 


buena;  que  sin  embargo,  en  muy  raros  y  pequeños  períodos  el  agua 
ha  presentado  una  riqueza  microbiana  que  la  aproxima  á  un  agua 
mediocre  de  la  clasificación  de  Miquel,pero  que,  además,  atendiendo 
á  la  falta  de  protección  contra  las  poluciones  de  origen  humano  de 
la  región  de  captación  y  sus  vecindades,  así  como  de  la  falta  de  todo 
control  científico,  por  parte  de  la  Municipalidad,  de  las  operaciones 
de  depuración,  esta  agua  aunque  buena  en  la  casi  totalidad  délos  ca¬ 
sos,  debe  ser  mirada  ante  el  rigorismo  de  una  higiene  previsora  como 
sospechosa  en  ciertos  momentos. 

3.°  Cantidad  disponible 

En  una  instalación  de  agua  filtrada  sobre  arena,  con  filtros  lentos 
sistema  inglés,  como  los  que  utiliza  la  Compañía  de  Aguas  Corrien¬ 
tes  de  Montevideo,  la  cantidad  máxima  de  agua  disponible  se  calcula 
sobre  la  base  de  que  la  rapidez  de  filtración  no  debe  ser  mayor  de 
10  centímetros  por  hora  y  por  metro  cuadrado,  lo  que  da  2.40  me¬ 
tros  cúbicos  por  día  y  por  metro  cuadrado  de  filtro.  En  verdad  que 
muchas  instalaciones  que  usan  los  purificadores  Anderson,  para  tra¬ 
tar  las  aguas  del  río  antes  de  la  filtración,  han  pasado  esta  cifra,  y 
la  misma  Compañía  de  Aguas  Corrientes,  en  el  Memorándum  que 
acompaña  á  este  Informe,  nos  dice  que  á  veces  en  épocas  de  verano, 
sus  filtros  han  dado  15  centímetros  por  hora  y  metro  cuadrado. 

Dada  la  poca  influencia  que  los  purificadores  Anderson  parecen 
haber  producido  en  la  disminución  de  la  cantidad  de  materia  orgᬠ
nica  (26-37  por  ciento)  y  en  el  número  de  microbios  (26.68  por  ciento) 
según  resulta  de  los  análisis  realizados  por  el  señor  E.  Puppo  en 
1900,  opinamos  que  sería  peligroso  pasar  la  cifra  de  10  centímetros 
por  metro  cuadrado  y  por  hora,  que  por  otra  parte  es  la  fijada  en 
todas  las  instalaciones  de  Alemania  y  de  Francia,  donde  se  usan  los 
filtros  lentos. 

Sobre  la  base,  pues,  de  esa  cifra,  tenemos  que.  siendo  la  superficie 
total  de  los  filtros  que  posee  la  Compañía  de  Aguas  Corrientes,  de 
6,000  metros  cuadrados,  á  razón  de  2.40  metros  cúbicos  por  día,  el 
máximum  de  agua  que  se  puede  purificar  es  de  14,400  metros  cúbicos 
en  cada  día;  ó  lo  que  es  lo  mismo:  el  máximum  de  agua  de  que  puede 
disponer  la  población  de  Montevideo,  en  la  actualidad,  es  de  14,400 
metros  cúbicos  por  día  ó  sea  5:250, 000  metros  cúbicos  al  año. 

La  Compañía  en  su  Memorándum  ya  citado,  dice  que  con  las  nue¬ 
vas  instalaciones  que  se  están  implantando  y  que  consisten  en  calde¬ 
ras,  máquinas  de  bombeo,  depósito  de  distribución  en  Las  Piedras  y 
una  línea  principal  de  distribución,— podrá  llegar  á  la  cifra  de  58,700 
metros  cúbicos  diarios.  Pero  hacemos  notar  que  en  esas  instalacio¬ 
nes  que  se  están  implantando  en  la  actualidad  no  figuran  nuevos  íil- 


—  56  — 


tres;  de  manera  que  no  sabemos  de  dónde  va  á  sacar  la  Compañía 
los  58,700  metros  cúbicos  diarios  que  nos  ofrece,  cuando  hemos  visto 
que  sus  filtros  no  deben  dar  más  de  14,400  metros  diarios  aún  supo¬ 
niendo  que  ninguno  se  inutilice,  y  no  contando  tampoco  el  tiempo  de 
limpieza  periódica  de  los  mismos. 

Consideremos,  pues,  solamente,  sobre  la  base  de  los  14,400  metros 
actuales  y  veamos  cuánta  cantidad  tiene  á  su  disposición  cada  habi¬ 
tante.  Teniendo  en  cuenta  la  extensión  de  las  cañerías  establecidas, 
se  puede  calcular  que  no  baja  de  300,000  el  número  de  habitantes 
que  deberían  beneficiar  del  servicio  de  aguas  corrientes.  Sobre  esta 
base,  tenemos  que  correspondería  46  litros  por  habitante  y  por  día. 

Esta  cantidad  de  46  litros  por  día  y  habitante  está  muy  por  debajo 
de  las  cantidades  mínimas  que  establecen  todos  los  autores,  como 
necesarias  para  una  población. 

Las  cantidades  de  agua  distribuida  á  la  ciudad  de  Montevideo, 
durante  los  últimos  diez  años,  es,  según  los  datos  de  la  Compañía,  de: 


Año  1898  .  3:187,088  metros  cúbicos 

»  1899 .  2:980,208  »  » 

»  1900 .  2:919,785  »  » 

»  l'JOl.  ......  2:873,463 

1902 .  2:749,072 

»  1903 .  2:915,197  » 

»  1904.  ....  3:027,823 

»  1905.  ......  3:061,848  »  » 

»  1906  .  3:205,181  »  » 

»  1907 .  3:606,469  »  » 


El  número  de  servicios  instalados  á  fines  del  año  1907,  era  de 
15,821,  comprendiendo  los  edificios  públicos,  pero  no  los  servicios  de 
parques,  plazas,  jardines,  riego,  fuentes,  incendios,  etc.  Puede  calcu¬ 
larse  con  esa  cifra,  que  la  mitad  de  las  casas  de  la  ciudad  no  están 
provistas  de  agua  corriente,  pues  un  cálculo  aproximado,  hace  supo¬ 
ner  que  el  número  de  casas  en  la  actualidad  en  Montevideo  oscila  al 
rededor  de  30,000  La  cantidad  de  agua  consumida  es  poca,  aún  re¬ 
lacionándola  nada  más  que  para  el  número  de  servicios  establecidos. 
Un  cálculo  aproximado,  nos  demuestra  que  deduciendo  el  20  %  de 
la  cantidad  distribuida  para  los  servicios  públicos,  la  cantidad  que 
queda,  ha  correspondido  alrededor  de  50  litros  diarios  para  cada  con¬ 
sumidor,  contando  entre  ellos  los  establecimientos  públicos  como 
cuarteles,  cárceles,  hospitales,  etc.;  y  en  esos  50  litros  están  compren¬ 
didos  todos  los  usos,  de  bebida  y  de  higiene  corporal  y  domici¬ 
liaria. 

¿Qué  cantidad  de  agua  debía  tener  disponible  Montevideo,  según 


—  57  — 


los  últimos  datos  de  la  Higiene?  Todos  los  tratados  de  higiene  traen 
cálculos  hechos  en  diversas  ocasiones  para  deducir  la  cantidad  que 
necesita  una  ciudad  para  estar  bien  alimentada  de  agua.  Mucho  se 
ha  exagerado  á  este  respecto;  por  todos  lados  está  citada  como  un 
axioma  la  célebre  frase  de  Foucher,  de  que  se  necesita  tener  dema¬ 
siada  agua,  para  tener  la  suficiente;  y  como  corroboración  se  citaba 
la  ciudad  de  Roma  y  las  ciudades  de  Norte  América  con  sus  enor- 
mos  provisiones  de  agua  alcanzando  á  cerca  de  1,000  litros  por  ha¬ 
bitante  y  por  día,  y  parecía  que  las  cosas  debían  aumentar  aún,  pues 
cada  ciudad  importante  de  Norte  América,  queriendo  sobrepasar  á 
sus  rivales,  proyectaba  grandes  obras  de  agrandamiento  de  sus  provi¬ 
siones  para  dar  á  sus  habitantes  mayores  cantidades  aún.  Pero  en  la 
actualidad  se  ha  reaccionado,  justicieramente;  el  agua  que  se  distri¬ 
buye  cuesta  dinero,  y  arrojarla  á  los  desagües  sin  necesidad  y  para 
darse  el  lujo  de  figurar  como  grandes  consumidores,  es  un  verdade¬ 
ro  derroche  de  las  finanzas  municipales.  Ha  bastado  que  se  impu¬ 
siera  el  contador  en  los  domicilios  y  el  pago  según  el  consumo,  para 
que  las  elevadas  cifras  de  500  y  700  litros  por  día  y  habitante  de 
muchas  ciudades  norteamericanas  se  redujeron  á  200  y  aun  á  menos. 
Según  publicaciones  actuales,  muchas  ciudades  alemanas  no  consu 
men  más  de  100  litros  por  habitante  y  por  día. 

No  es  posible  establecer  cifras  precisas,  respecto  á  la  que  necesitan 
las  ciudades  populosas  como  Montevideo.  Cada  ciudad  constituye  un 
caso  especial,  y  fuera  de  los  50  litros  que  por  día  y  habitante  se  esta¬ 
blecen  para  los  usos  individuales,  deben  calcularse  las  necesidades  de 
la  industria,  de  los  establecimientos  públicos,  de  la  alimentación  y 
limpieza  de  los  animales,  y  sobre  todo  esto,  los  servicios  públicos,  com¬ 
prendiendo  las  fuentes,  las  bocas  de  incendio,  el  riego  de  las  calles, 
parques  y  jardines,  el  lavado  de  las  cloacas,  etc.  Para  Montevideo,  no 
es  posible  hacer  actualmente  cálculos  de  ninguna  clase,  porque  no 
tenemos  un  censo  reciente  que  sirva  de  base. 

He  aquí,  según  Bechmann  (37),  las  cantidades  disponibles  en  cier¬ 
tas  ciudades  de  más  de  200,000  habitantes. 


aSo  1895 


Ciudades 


Habitantes 


Litros  por  habitante 
y  por  día 


París  . 
Londres 
Berlín  . 


2:500,000 

200 

5:633,332 

159 

1:700,000 

68 

(37)  O.  Bechmann.— Salubrití  urbaine.  Pistribution  dVau  et  assainissement.  2.*  od¡ 

tion.  París,  1898. 


58  — 


Ciudades 

Habitantes 

Litros  por  habitante 
y  por  día 

Nueva  York . 

1:500,000 

300 

Chicago . 

1:099,850 

530 

Filadelfia . 

1:046,964 

500 

Viena . . 

1:355.000 

75 

San  Petersburgo . 

961,000 

150 

Nápoles . 

481,500 

200 

Marsella . 

406,919 

765 

Burdeos  ....... 

252,654 

218 

Lyon .  ... 

401,930 

116 

Glasgow . 

840,000 

225 

Mánchester  ....... 

505,343 

114 

Liverpool ...  ... 

517,951 

112 

Hamburgo  . 

583,700 

218 

Colonia.  ...... 

265,000 

164 

Munich.  ...  .... 

373,000 

152 

Breslau .  ... 

342,000 

83 

Dresde . 

295,700 

82 

Baltimore . 

434,439 

360 

Boston . 

448,477 

305 

San  Francisco . 

298,997 

230 

Roma . . 

437,419 

1,000  ? 

Bombay  .  .  . 

810,000 

230 

La  ciudad  de  Montevideo,  dada  su  extensión,  su  situación  maríti¬ 
ma,  su  número  no  muy  grande  de  industrias,  podría  estar  bien  pro¬ 
vista  con  200  litros  por  día  y  habitante,  para  todos  sus  uso3  domici¬ 
liarios,  industriales  y  públicos.  Sobre  esa  base,  serían  necesarios 
70,000  metros  cúbicos  diarios  ó  sea  veinticinco  millones  quinientos 
cincuenta  mil  (25  550,000)  al  año.  Esta  cantidad  de  agua  no  está  en 
condiciones  de  suministrarla  la  actual  Empresa,  ni  aún  haciendo  los 
aumentos  de  instalaciones  (incluso  filtros)  que  se  tienen  en  vista  para 
el  futuro.  Por  lo  tanto,  la  actual  provisión  de  agua  de  Montevideo  no 
puede  llenar  ni  las  actuales  necesidades  de  la  población,  ni  tampoco 
las  futuras. 


4.°  Precio 

El  precio  á  que  se  expende  al  público  el  agua  corriente  de  Monte¬ 
video  es  el  más  elevado  de  cuantos  conocemos  en  el  mundo.  En  los 
servicios  domiciliarios  se  cobra  treinta  centesimos  de  peso  por  metro 
cúbico ,  y  calculando  los  descuentos  que  hace  la  actual  Compañía  por 


—  59  — 


graneles  consumos  (industrias,  establecimientos  públicos,  etc.)  el  in¬ 
geniero  Víctor  B.  Sudriers  lia  calculado  que  el  metro  cúbico  sale  á  21 
centesimos.  A  esta  tarifa  debe  agregarse  el  elevadísimo  alquiler  de 
los  contadores,  que  hace  subir  en  mucho  el  precio  del  agua. 

Para  darse  una  idea  de  lo  que  cuesta  en  varias  ciudades  el  agua, 
tomamos  de  unos  artículos  publicados  en  el  diario  «El  Día»  (38)  por 
el  ingeniero  Sudriers,  la  siguiente  tabla: 

Precio  del  m3  en 

Ciudades  centesimos  de 

nuestra  moneda. 


Londres  .  . 
Liverpool .  . 

Mánchester  . 
Birmingham  . 
Glasgow  .  . 
Dublín .  .  . 
París  .  .  . 

Berlín  .  .  . 
Viena  .  .  . 
Nueva  York  . 
Chicago.  .  . 
Filadelfia  .  . 

Boston  .  .  . 
Melbourne 
Montevideo  . 


3  2 
3. 
2. 
3. 

2.5 
1.4 
1.4 
3.7 
3.7 
1. 
0.7 
0.8 

1.6 
1.6 

21. 


El  Profesor  G.  Oesten  (39)  ha  hecho  una  tabla  con  la  capacidad  y 
precio  del  aprovisionamiento  de  agua  de  las  principales  ciudades  de 
Alemania,  y  del  cual  tomamos  los  siguientes  datos: 


Precio  del  m  3  en 

Ciudades  centesimos  do 

nuestra  moneda. 


Berlín  . .  3.7 

Breslau .  3.7 

Strasburgo .  2.5 

Chemnitz .  2.5 

Wiesbaden .  4.2 

Dresden .  2.5 


(38)  «El  Día » .  El  Servicio  de  Aguas  Corrientes.  Agosto  do  190G.  Editoriales. 

(39'  Ci.  Cestón.. -Tomo  I  del  «llandbuoh  der  higiene  »  «Wasserversorgung».— Pág.  423- 


—  60  - 


Precio  del  m*  en 
Ciudades  contés  i  m  o  s  de 

nuestra  moneda. 


Bonn  . .  1.8 

Halle . .  .  3. 

Zurich .  1.2 

Hamburgo .  2.5 

Freiburgo . 1.7 


En  comparación  á  los  precios  indicados,  el  de  30  centésimos  el 
metro  cúbico  que  se  paga  en  el  consumo  domiciliario  en  Montevideo, 
es  una  exorbitancia.  No  es  del  caso  estudiar  aquí  las  causas  del  pre¬ 
cio  elevado  del  agua  en  nuestra  capital,  que  han  sido  consideradas 
ya  por  una  Comisión  especial  (4°)  que  publicó  sus  estudios  en  un  in¬ 
forme  elevado  al  Gobierno  en  1901.  Lo  que  nos  importa  saber  es 
que,  según  ese  informe,  la  actual  Compañía  de  Aguas  Corrientes 
está  imposibilitada  por  múltiples  razones,  según  declaración  de  la 
misma,  para  disminuir  el  precio  del  agua  en  el  futuro ,  á  mayor  ex¬ 
tensión  que  los  precios  siguientes: 

Pequeños  consumidores . 30  cents,  el  m.* 

Grandes  consumidores,  conventillos,  tambos  y 
caballerizas,  siempre  que  pasen  un  mínimun 
establecido . 20  »  »  » 

Sobre  estos  precios  se  cobrará  un  alquiler  del  contador. 

En  el  futuro  se  prometían  estas  reducciones: 

Cuando  los  servicios  particulares  pasen  de  15,000  á  28  cents,  el  m.’ 

•>  »  »  »  »  »  20,000  »  24  »  *  » 

»  »  »  »  »  >  25,000  »  20  »  ♦  » 

Como  se  ve,  podemos  perder  toda  esperanza  de  que,  con  el  actual 
servicio,  la  población  pueda  tener  agua  barata,  para  que  ella  deje  de 
ser  como  actualmente  lo  es,  una  elevada  carga  para  el  vecindario, 
impuesta  por  la  imperiosa  ley  de  la  necesidad. 

En  todas  las  casas  que  utilizan  el  agua  corriente,  se  gasta  lo  me¬ 
nos  que  se  puede;  ese  consumo  es  una  continua  preocupación  de  los 
habitantes,  porque  es  muy  frecuente  que  una  familia  gaste  más  en 
el  consumo  del  agua,  que  en  el  del  pan  ó  en  el  de  la  leche.  Muchas 
casas  que  tienen  á  su  vez  aljibes,  no  consumen  el  agua  corriente  sino 


(40)  Comisión  de  Estudios  para  la  provisión  de  Aguas  al  Munic  ipio  de  Montevideo.  Fo. 
lleto, — Montevideo. — Imprenta  de  «El  Siglo  Ilustrado».-  1902. 


61 


en  las  épocas  de  seca,  ó  solamente  para  beber;  y  ya  hemos  visto  como, 
según  un  cálculo,  bastante  aproximado  por  cierto,  el  consumo  de 
agua  corriente  entre  los  habitantes  que  utilizan  ese  servicio  no  ha 
pasado  en  el  año  1907,  de  50  litros  diarios  por  habitante,  contando  en¬ 
tre  los  consumidores  todos  los  establecimientos  públicos,  (como  cuar¬ 
teles,  cárceles,  hospitales,  hospicios,  etc.),  y  las  industrias. 

En  tales  condiciones,  es  de  toda  necesidad,  y  necesidad  urgente, 
que  la  ciudad  de  Montevideo  trate  de  establecer  un  nuevo  aprovi¬ 
sionamiento  de  agua,  aún  conservando  el  actual. 


De  este  detenido  estudio  del  actual  servicio  de  aguas  corrientes  de 
Montevideo,  se  deducen  las  siguientes  conclusiones: 

1. °  El  agua  depurada  del  río  Santa  Lucía  que  consume  la  ciudad 
de  Montevideo,  por  su  composición  química,  debe  ser  considerada  de 
buena  calidad. 

2. °  Por  el  promedio  mensual  y  anual  del  número  de  bacterias  que 
ha  tenido  durante  los  últimos  nueve  años,  que  (salvo  la  excepción  de 
octubre  de  1907)  nunca  ha  alcanzado  á  mil  por  centímetro  cúbico, 
en  las  cañerías  domiciliarias,  y  por  falta  de  gérmenes  patógenos  cons¬ 
tatada  durante  muchos  años,  esa  agua  entra  en  la  categoría  de  las 
aguas  puras. 

3. °  Que  á  pesar  de  estas  buenas  condiciones,  la  existencia  de  cau 
sas  de  poluciones  peligrosas,  como  ser  el  arroyo  Mataojo,  los  pueblos 
de  «Santa  Lucía»  y  de  «25  de  Agosto»;  el  creciente  aumento  de  la 
agricultura  en  la  vecindad  del  punto  de  captación;  la  falta  de  control 
científico  de  la  marcha  de  las  operaciones  de  purificación  en  la  Usi¬ 
na  de  Santa  Lucía;  y  sobre  todo,  la  falta  de  protección  de  las  aguas 
del  río  Santa  Lucía  contra  las  poluciones  de  origen  humano,  por 
gérmenes  patógenos,  y  ante  la  posibilidad  de  irregularidades  en  la 
operación;— esta  agua,  buena  en  las  condiciones  normales,  puede  en 
ciertos  momentos  llegar  á  ser  sospechosa ,  y  mismo  peligrosa. 

4. °  El  uso  de  esta  agua  no  tiene  ninguna  relación  de  causalidad 
con  el  desarrollo  de  la  fiebre  tifoidea,  que,  Montevideo  al  igual  del 
resto  de  la  República,  sufre  en  ciertos  meses  del  año. 

5. °  La  cantidad  de  agua  de  que  actualmente  puede  disponer  la 
Capital  es  sumamente  exigua,  y  muy  por  debajo  del  mínimum  esta¬ 
blecido  por  I03  higienistas;  y  aún  en  las  futuras  instalaciones  proyec¬ 
tadas,  la  cantidad  será  insufic  ¡ente  para  compensar  el  futuro  creci¬ 
miento  de  la  población. 

6. °  Montevideo  e3  la  ciudad  que  paga  más  cara  el  agua  de  con¬ 
sumo,  y  ese  precio  no  podrá  ser  reducido  por  la  actual  Compañía  á 
un  valor  tan  bajo,  como  para  que  el  uso  del  agua  purificada  se  ex¬ 
tienda  en  la  proporción  deseada,  para  beneficio  de  la  población. 


5 


—  62  — 


7.°  Corresponde,  por  lo  tanto,  preocuparse  de  inmediato,  de  agregar 
al  actual,  un  nuevo  aprovisionamiento  de  agua  para  la  ciudad  de 
Montevideo. 


SEGUNDA  PARTE 

Un  nuevo  servicio  de  agua 

¿Dónde  encontrar  suficiente  cantidad  de  agua  para  un 

NUEVO  APROVISIONAMIENTO  DE  LA  CIUDAD  de  MONTEVIDEO? 

¿AGUA  PROFUNDA  Ó  AGUA  DE  SUPERFICIE? 

Acabamos  de  ver  que  la  ciudad  de  Montevideo  necesita  de  una 
manera  urgente,  aumentar  el  caudal  de  su  aprovisionamiento  de  agua, 
de  modo  de  tener  toda  la  que  necesite  en  la  actualidad  y  en  el  futu 
ro,  y  dada  á  domicilio  á  un  precio  que  oscile  entre  5  y  10  centésimos,. 
á  fin  de  que  toda  la  población  pueda  aprovechar  de  los  inmensos- 
beneficios  de  tan  poderoso  medio  de  salubrificación  urbana. 

Pero,  ¿á  dónde  dirigirse  para  encontrar  la  suficiente  cantidad  de 
agua  buena,  para  un  nuevo  aprovisionamiento?  ¿Se  debe  buscar  agua 
profunda  ó  agua  de  superficie?  ¿Agua  de  fuente  ó  agua  de  río? 

He  aquí  una  pregunta  que,  hace  solamente  doce  años,  hubiera 
constituido  una  verdadera  herejía  científica ,  y  que  ningún  higienista, 
cuidadoso  de  su  buena  reputación,  se  hubiera  atrevido  á  formular. 
Es  que  hasta  hace  muy  pocos  años  aún,  todo  el  mundo  científico 
estaba  uniformemente  de  acuerdo  en  que  las  únicas  aguas  que  po¬ 
dían  servir  para  el  consumo  de  las  ciudades,  eran  las  aguas  de 
fuentes;  y  que,  solamente  por  falta  de  ellas,  podía  buscarse  á  satis¬ 
facer  las  necesidades  de  una  población  con  el  uso  del  agua  de  río. 

La  noción  de  la  pureza  délas  aguas  de  fuente,  constituyó,  desde 
la  antigüedad,  un  dogma,  que  pasó,  puede  decirse,  por  tradición  al 
través  de  tantos  siglos  sin  ser  discutido  ni  ser  sospechado.  En  todos 
los  tratados  de  Higiene  se  consignaba,  y  todas  las  Corporaciones 
científicas  lo  admitían.  Ese  doc/ma,  pareció  recibir  la  definitiva  con¬ 
sagración,  que  por  otra  parte  no  le  era  necesaria,  con  el  triunfo  de 
las  ideas  de  Belgrand  para  dotar  á  París  de  aguas  de  fuentes,  cap¬ 
tadas  á  gran  distancia  y  conducidas  á  la  ciudad  á  costa  de  grandes 
sacrificios  pecuniarios.  Y  lo  que  hizo  la  *Ville  Lumiére »,  fué  consi¬ 
derado  como  lo  mejor;  y  como  dice  Bechmann  (41)  todas  las  ciudades 


(II)  Disensión  do  la  comunicación  de  II.  Chabal  «Les  filtres  a  sable,  etc.»  Revue  de  Hy- 
giene.— 1001. 

Discusión  déla  Comunicación  de  Couppey  de  la  Forest:  Les  filtres  á  sable  aux  Etats  Unis 
d’ Amengüe',  etc.— Revue  d’Hygiene.— 1904. 


—  63  — 


de  Francia  fueron  arrastradas  en  ese  mismo  camino,  porque  ningu¬ 
na  quería  ser  menos  que  la  capital. 

Es  que,  en  efecto,  las  aguas  límpidas,  transparentes,  frescas,  de 
ningún  sabor  ó  de  sabor  agradable,  de  las  fuentes,  naciendo  en 
agrestes  parajes,  rodeadas  de  pintoresca  vegetación,  tenían  que  lla¬ 
mar  la  atención  del  hombre,  que,  seducido  por  este  aspecto  exterior 
tentador,  las  ha  utilizado  para  satisfacer  sus  necesidades,  y  las  ha 
declarado  insuperables  en  comparación  á  las  aguas  de  los  ríos,  siem¬ 
pre  turbias,  siempre  de  mal  aspecto  y  á  veces  de  mal  sabor. 

Entre  nosotros,  estas  ideas  no  podían  dejar  de  ser  admitidas  por 
nuestro  pequeño  mundo  científico.  Y  tan  ciega  confianza  se  tenía  en 
las  virtudes  de  pureza  de  las  aguas  de  fuentes,  que,  en  la  propuesta 
presentada  por  la  Empresa  del  «Canal  Zabala»  en  1894  para  proveer 
de  agua  á  Montevideo,  se  decía:  «Si  se  encontrasen  aguas  surgentes 
en  cantidad  suficiente  para  abastecerá  la  población  de  Montevi¬ 
deo,  la  Empresa  estará  obligada  á  prolongar  la  cañería  hasta  alcan¬ 
zar  á  25  leguas  á  fin  de  conducir  aquellas  aguas».  Esta  misma 
confianza  se  transparenta  en  el  informe  en  que  la  Inspección  Depar¬ 
tamental  de  Obras  Públicas  <42),  trataba  la  propuesta  de  1891,  de  los 
mismos  señores,  y  en  el  que  se  decía  que  lo  ideal  para  el  aprovisio¬ 
namiento  de  agua  de  una  ciudad  era  el  agua  de  fuente,  y  que  por  lo 
tanto  era  indispensable,  antes  de  resolver  nada  al  respecto,  averiguar 
previamente  si  sería  posible  ó  no  proporcionar  aguas  naturalmente 
puras- 

El  Director  del  Laboratorio  Municipal  decía  también  que,  el  desi¬ 
derátum  sería  poseer  aguas  surgentes,  potables,  captadas  al  salir  á 
la  superficie  de  la  tierra,  y  conducidas  en  tubos  cerrados  é  imper¬ 
meables  hasta  el  domicilio  del  consumidor,  y  que  no  está  averiguado 
que  Montevideo  deba  renunciar  á  tener  ese  elemento  en  semejantes 
condiciones.  De  nuevo  en  1894  (431  el  Ingeniero  Departamental,  en 
unión  con  el  Ingeniero  Municipal,  hacen  notar  que  debe  buscarse, 
como  ideal,  el  agua  de  fuente  para  Montevideo,  y  que  probablemen¬ 
te  se  encontraría  en  las  Sierras  de  Minas,  donde  pueden  garantir 
existen  en  una  proporción  de  4  á  5  litros  diarios  por  persona,  pro¬ 
porción  más  que  elevada  para  las  necesidades  del  consumo  de  agua, 
como  bebida. 

El  anterior  Consejo  de  Higiene  Pública  decía  en  mayo  de  1894 
(4I>  que:  «aún  cuando  sea  una  verdad  inconcusa  que  solamente  el 
agua  de  fuente,  cuando  es  potable,  constituye  la  mejor  agua,  porque 


142)  Expediente  sobre  el  «Canal  Zabala»,  recibido  de  la  H.  Cámara  Representantes. 
(43.1  Expediente  sobre  «Canal  Zabala»,  1894. 

(44)  Expediente  sobre  «Canal  Zabala»,  1894. 


—  64  — 


puede  ser  química  y  bacteriológicamente  pura,  en  lo  cual  el  Conseio 
está  de  acuerdo  con  la  unanimidad  de  los  grandes  higienistas,  en 
muchas  ciudades,  la  no  existencia  de  fuentes,  ó  la  insuficiente  canti¬ 
dad  de  agua  que  producen  las  que  se  encuentran,  han  obligado  á  re¬ 
currir  al  agua  de  río.  Nosotros  nos  encontramos  en  este  caso;  no 
conocemos  dónde  existan  fuentes  que  arrojen  una  cantidad  suficien¬ 
te  de  agua  para  bastar  al  servicio  de  Montevideo».  Y  más  adelante 
agregaba:  «Es  claro  que,  si  se  descubriesen  fuentes  de  donde  fluyera 
una  cantidad  suficiente  de  agua  potable  y  pura,  el  Consejo,  atendien¬ 
do  á  la  conveniencia  de  la  población  y  á  los  preceptos  de  la  higiene, 
aplaudiría  la  realización  de  cualquier  empresa,  que,  en  condicio¬ 
nes  de  entera  seguridad  y  á  un  precio  módico,  explotara  semejante 
servicio  de  aguas  surgentes». 

La  misma  corporación  decía  en  noviembre  de  1894- (45)  informando 
la  propuesta  de  ese  año  de  la  Empresa  del  «Canal  Zabala»:  «Si  se  tie¬ 
ne  en  cuenta  el  origen  y  la  naturaleza  del  agua,  es  materia  admitida 
en  higiene,  que  ninguna  otra  puede  llenar  las  condiciones  de  potabili¬ 
dad  necesaria,  sino  el  agua  de  fuente,  mirada  como  única  en  su  es¬ 
pecie;— y  á  continuación  traía  una  larga  lista  de  citas  de  los  más 
autorizados  autores  de  obras  de  higiene,  con  especificación  de  las 
ciudades  que  se  surtían  de  aguas  de  fuentes;  y  en  especial  las  de 
París. 

Más  cerca  de  nosotros,  en  1907,  en  la  discusión  que  esta  última 
propuesta  de  la  Empresa  del  «Canal  Zabala»  provocó  en  la  Cámara 
de  Representantes,  se  ha  dicho  que  «las  aguas  surgentes  deben  ser 
las  de  preferencia  como  aguas  potables»,  y  que  «las  aguas  surgentes 
persisten  á  ser  las  aguas  ideales»,  y  que  «es  bien  entendido  que  no 
debe  recurrirse  á  las  aguas  de  superficie,  de  río,  de  lago,  de  estan¬ 
que,  sino  cuando  es  absolutamente  imposible  el  suministro  de  aguas 
surgentes,  de  aguas  subterráneas».  |4l>) 

Como  se  ve,  entre  nosotros,  desde  1899,  hasta  el  presente,  se  ha 
sostenido  siempre  públicamente,  que  debía  buscarse  para  la  ciudad 
de  Montevideo  las  aguas  de  fuentes,  por  ser  las  ideales  por  su  pure¬ 
za,  si  ellas  son  potables. 

Y  bien:  á  la  hora  presente,  y  á  la  luz  de  nuevos  conocimientos 
científicos,  nacidos  de  recientes  estudios  bacteriológicos  de  las  fuen¬ 
tes  y  de  su  modo  de  constitución,  en  relación  con  la  marcha  de  las 
aguas  subterráneas,  la  absoluta  confianza  en  las  buenas  cualidades 
permanentes  de  las  aguas  surgentes,  ha  recibido  un  rudo  golpe.  Es 


(45)  Expediente  sobre  «Canal  Zabala»,  1894. 

(■40,  Discurso  del  doctor  A.  Berro.  Sesión  del  l.#  de  octubre  de  1907.  «Diario  Oficial»,  3 
<lc  octubre  de  1907. 


necesario  decirlo,  aún  á  riesgo  de  aparecer,  ante  ciertos  espíritus, 
como  heresiarca  científico,  que,  el  dogma  de  la  pureza  inmaculada 
délas  fuentes  ha  hecho  bancarrota. 

Es  que,  en  efecto,  hay  fuentes  y  fuentes.  Desde  el  agua  de  liuvia 
que  filtra  al  través  de  gruesos  terrenos  de  gres  ó  de  arena,  hasta  el 
agua  que  se  infiltra  en  las  múltiples  variedades  de  litodasas  (Dau- 
breé),  que  varían  desde  las  simples  fisuras  de  los  terrenos  basálticos, 
que  beben  más  ó  menos  lentamente  el  agua  que  ha  atravesado  las 
capas  superficiales  del  suelo,  hasta  las  grandes  grietas,  enormes  gar 
gantas,  de  los  terrenos  calcáreos  que  se  tragan  rápidamente  hasta  los 
mismos  ríos  superficiales,  todas  estas  aguas  después  de  haber  descendi¬ 
do  entre  las  capas  de  los  terrenos  hasta  más  ó  menos  profundidades,  al 
encontrar  una  capa  impermeable  del  subsuelo,  todas  deslizan  hacia 
un  nivel  más  bajo  obedeciendo  á  las  leyes  de  la  gravitación,  ó  se 
elevan  de  nuevo  por  la  acción  de  la  capilaridad,  para  emerger  á  la 
superficie  de  la  tier¡a,  devolviendo  así  á  la  circulación  superficial, 
las  aguas  por  un  momento  desaparecidas. 

Por  un  fenómeno  de  filtración,  ó  de  simple  decantación,  esas  aguas 
emergen  de  nuevo  á  la  superficie,  con  un  aspecto  atrayente  de  lim¬ 
pidez,  de  frescura  y  de  buen  sabor.  Pero  desde  los  memorables  traba¬ 
jos  de  Pasteur  sobre  el  origen  microbiano  de  las  enfermedades,  se  ha 
comprobado  para  algunas  de  ellas  un  origen  hídrico;  y  ya  no  basta 
en  la  actualidad,  que  un  agua  tenga  todos  los  caracteres  organolép¬ 
ticos  exigidos  por  la  antigua  higiene,  para  que  ella  deba  considerarse 
necesariamente  como  agua  salubre.  Más  que  el  número  y  calidad  de 
los  elementos  químicos,  juegan  un  rol  importante  en  el  agua  de  bebi¬ 
da,  el  número  y  calidad  de  los  microbios  que  ella  contenga.  El  valor 
higiénico  de  un  agua  de  fuente,  como  de  toda  agua  de  bebida,  está  en 
relación  de  su  composición  química  y  de  su  pureza  bacteriológica. 

Y  bajo  este  último  punto  de  vista,  ¡qué  enorme  diferencia  en  la  ca¬ 
lidad  del  agua,  según  el  origen  geológico  de  la  fuente!  Las  aguas  de 
lluvia,  al  lavar  la  superficie  de  las  tierras,  se  han  cargado  de  sales 
que  ellas  disuelven,  de  sustancias  térreas  insolubles  que  le  dan  el  as¬ 
pecto  turbio  que  tienen  las  corrientes  de  aguas  superficiales;  han  di¬ 
suelto  también  sustancias  orgánicas  muertas  provenientes  de  la  des¬ 
composición  vegetal  y  animal,  y  de  las  deyecciones  excrementicias  de 
ios  seres  que  pueblan  la  región,  y  por  último  arrastran  miríadas  de 
seres  infinitamente  pequeños,  que  se  desarrollan  habitualmente  en 
las  tierras,  ó  que  viven  en  las  materias  orgánicas  en  descomposición. 

La  parte  de  agua  que  es  absorbida  por  el  suelo,  desciende  con  toda 
esta  rica  carga,  al  través  de  los  terrenos,  y,  según  la  naturaleza  de 
ellos,  se  purifica  ó  no.  Si  atraviesa  una  gruesa  capa  de  gres  ó  de  are 
na,  que  es  un  excelente  filtro ,  queda  todo  lo  que  está  en  suspensión 
inclusos  los  microbios,  y  circulando  lentamente,  emplea  muchos  me- 


—  66  — 


ses,  á  veces  años  (F.  y  E.  Putzeys)  l47>  para  atravesarlas  gruesas  ca¬ 
pas  de  terrenos  donde  se  epura  completamente  por  la  acción  de  los 
organismos  purificadores  (Schloesing)  <48>  formando  la  capa  acuífera 
subterránea,  y  por  un  movimiento  incesante  emerge  á  la  superficie  de 
la  tierra.  Estas  emergencias,  nunca  constituyen  grandes  fuentes;  son 
por  el  contrario  de  gasto  pequeño,  pero  siempre  igual  todo  el  año, 
siempre  de  la  misma  temperatura  baja,  siempre  límpidas,  cualquiera 
que  sean  las  condiciones  climatéricas  de  la  región  donde  nacen,  inde¬ 
pendientes  de  la  acción  de  las  estaciones  anuales,  como  de  la  influen¬ 
cia  de  las  lluvias  caídas.  Si  al  salir  á  la  superficie,  en  la  última 
parte  de  su  trabajo  ascencional,  no  vuelven  á  infectarse  en  las  capas 
superficiales  del  suelo  constantemente  cargadas  de  microbios,  estas 
fuentes  dan  un  agua  extremadamente  pura  en  relación  á  su  pobreza 
microbiana,  y  esto  constantemente,  siempre  iguales,  como  ya  hemos 
dicho.  Esta  agua,  cuando  es  potable,  sí  que  es  el  agua  ideal.  Lástima 
grande  que  su  caudal  sea  tan  pequeño! 

Pero  el  cuadro  varía  completamente,  cuando  esas  mismas  aguas  de 
lluvia,  con  toda  su  carga  de  sales,  tierras  y  microbios,  se  infiltra  por 
las  fisuras  y  grietas  de  los  terrenos  volcánicos  y  calcáreos,  que  no  la 
filtran ,  que  la  beben,  que  la  tragan;  circulan  rápidamente  en  la  múlti¬ 
ple  y  variada  red  de  canalículos  de  esos  terrenos,  se  acumulan  for¬ 
mando  corrientes  subterráneas  más  ó  menos  caudalosas,  á  veces  ver¬ 
daderos  lagos  su  bterráneos,  donde  se  reposan  y  se  clarifican,  pero  no 
se  epuran;  y  cuando  vuelven  á  resurgir  á  la  superficie  de  la  tierra, 
no  habiendo  perdido  más  que  las  sustancias  que  tenían  en  suspen¬ 
sión,  salen  también  límpidas,  incoloras,  frescas, pero  tan  impuras  bac¬ 
teriológicamente  como  cuando  entraron  en  el  seno  de  la  tierra.  Estas 
fuentes,  son  de  chorro  grande,  muy  hermosas,  más  hermosas  que  las 
modestas  fuentecillas  del  grupo  anterior,  y  generalmente  nacen  en  te¬ 
rrenos  que,  por  su  topografía,  y  la  abundante  vegetación  que  les  ro¬ 
dea,  prestan  un  encanto  singular  á  la  vista,  lo  que  las  hace  mucho 
más  atrayentes.  Todavía  puede  darse  el  caso  de  que  resurjan  con  más 
materia  orgánica  y  más  microbios,  que  cuando  entraron  en  el  seno  de 
la  tierra;  como  sucede  con  esos  ríos  superficiales  que  se  traga  la  tie¬ 
rra  por  grandes  grietas  ó  enormes  abismos  de  gran  profundidad;  abis¬ 
mos  que,  muchas  veces,  los  habitantes  de  las  comarcas  convierten  en 
cementerio  de  cuanto  animal  se  muere,  y  en  cloaca  de  todos  los  resi¬ 
duos  de  las  habitaciones.  Es  al  través  de  ese  putrílago  de  materias 
orgánicas  en  lenta  composición  que  el  agua  que  desciende,  enriquece 


(47)  F.  y  E.  Putzeys. — <  Approvisionnement  eommunal».  Fascículo  XIV  del  Traití  d’IIy- 
giene  de  Brouardel  y  Mosny. 

(48)  Scheoesing. — «Contribution  á  l’etude  de  la  Chirnic  agricole».  Enciclopedie  de  Frémv. 


67 


más  aún  su  rico  capital  de  materia  orgánica  y  de  microorganismos, 
para  resurgir  á  la  superficie  con  el  engañoso  disfraz  de  una  inocente 
pureza,  resaltada  por  los  encantos  oue  la  naturaleza  del  lugar  le 
presta  (49’‘  ¡Cuántas  veces  el  hombre  y  las  colectividades  han  pagado 
bien  cara,  la  descuidada  confianza  depositada  en  tales  fuentes!  Repi¬ 
tamos  una  vez  más  con  Imbeaux:  (5°t  el  dogma  de  la  infalibilidad  de 
las  fuentes  desaparece. 

Luego,  pues,  toda  fuente  debe  ser  sospechada,  pues  por  las  razones 
indicadas  su  agua  puede  estar  contaminada  desde  la  profundidad,  ó 
contaminarse  en  su  punto  de  emergencia.  Bajo  el  punto  de  vista  hi¬ 
giénico  el  agua  de  fuente  no  debe  ser  considerada  como  salubre,  has¬ 
ta  no  haber  recibido  la  consagración  de  la  ciencia;  que.  por  medio  del 
bacteriólogo  nos  diga  si  contiene  gérmenes  en  gran  cantidad,  y  entre 
ellos  alguno  patógeno;  del  químico  que  constate  su  riqueza  en  sales 
en  relación  con  su  cantidad  y  calidad;  del  geólogo  que  averigüe  de 
qué  terrenos  proviene  el  agua  y  si  su  trayecto  subterráneo  es  profun¬ 
do  ó  superficial,  si  en  sus  regiones  de  origen  y  de  emergencia  hay  ó 
no  disposiciones  geológicas  que  faciliten  la  polución  de  esas  aguas;  y 
del  ingeniero  hidrólogo  que  establezca  la  temperatura,  limpidez,  can¬ 
tidad  de  derrame,  conductibilidad  eléctrica,  rapidez  de  circulación 
subterránea  determinada  por  medio  de  sustancias  insolubles  muy  te¬ 
nues,  ó  de  materias  colorantes,  como  la  fluoresceina.  Y  además  de 
todo  esto,  es  necesario  constatar  si  todos  estos  caracteres  son  constan¬ 
tes;  si  varían  ó  no,  con  las  estaciones  anuales,  con  los  cambios  clima¬ 
téricos  y  con  las  variaciones  de  lluvias  caídas. 

Es  aplicando  con  todo  rigor  estos  estudios,  que  sabemos  hoy  que 
el  número  de  buenas  fuentes ,  en  los  parajes  poblados  sobre  todo,  no 
son  frecuentes,  y  que  además,  ellas  son  de  caudal  escaso,  muy  insu¬ 
ficiente  para  satisfacer  á  las  necesidades  de  grandes  poblaciones. 
Cuando  se  necesita  mucha  agua,  es  necesario  buscar  fuentes  abun¬ 
dantes;  y  entonces  como  dice  Duclaux  t51'  «es  necesario  renunciar  á 
la  filtración  fina,  aceptar  gruesas  venas  de  agua  circulando  en  terre¬ 
no  á  fisuras  anchas,  donde  la  filtración  no  se  produce,  y  por  lo  tanto 
los  gérmenes  de  la  superficie  del  suelo  pueden  pasar  á  las  aguas.» 
chisto  es  un  hecho  general  y  una  ley  inevitable,  contra  la  cual  el 


(49)  Los  modernos  estudios  de  ciertas  cavernas  de  Europa,  especialidad  á  la  que  se  1ra  dado 
el  nombre  de  espeleología,  ha  aclarado  el  origen  de  muchas  fuentes,  pues  se  ha  podido  seguir 
■  el  curso  de  ciertos  ríos  subterráneos  á  veces  por  kilómetros,  en  esas  excavaciones  de  los  terre¬ 
nos  calcáreos. 

(50i  Ed.  Imbeaux:  «Les  eaux  potables  et  leur  role  hygienique».  Naney,  1897. 

(51)  E.  Duclaux:  «Rapport  gen  ó  rale  sur  les  enquets  concernant  les  eaux  de  sourcer  destri- 
•biieés  a  París».  Anuales  de  PInslitut  Pastear.  París,  año  1900,  p.  81(¡. 


—  68  — 


hombre,  los  parlamentos  y  los  capitales  no  pueden  nada.*  El' 
ingeniero  Bechmann,  jefe  del  servicio  técnico  de  Saneamiento  de 
París,  ha  dicho  que:  «ir  á  la  descubierta  de  aguas  perfectas,  de  fuen¬ 
tes  absolutamente  puras  en  nuestros  países  á  población  densa,  es  se¬ 
gún  mi  opinión,  ir  delante  de  nuevas  decepciones;  no  confesándolo 
se  entretienen  en  el  público  ilusiones  que  será  necesario  destruir  un 
día.»  (52)- 

Se  llenaría  un  grueso  volumen  con  la  enunciación  de  los  estudios 
hechos  relativos  á  las  fuentes  que  surten  á  muchas  ciudades,  y  que 
han  resultado  ser  en  la  mayoría  de  los  casos  simples  resurgencias- 
(E.  A.  Martel).  i531  Las  fuentes  que  surten  á  la  ciudad  de  París,  nos 
presentan  el  caso  más  típico  y  mejor  estudiado  de  resurgencias  de 
esta  clase.  En  el  año  1899,  fué  nombrada  una  Comisión  de  investiga¬ 
ción  de  las  aguas  de  fuentes  que  surten  á  esa  Capital,  con  la  denomi¬ 
nación  de  « Comisión  científica  de  perfeccionamiento  del  Observatorio 
de  Montsouris »,  y  sus  estudios  han  sido  publicados  en  tres  volúme¬ 
nes  conteniendo  todos  los  informes  producidos  con  motivo  de  las 
investigaciones  piacticadas  relativas  al  origen,  trayecto,  facilidad  de 
contaminación  délas  fuentes,  de  la  influencia  que  han  tenido  en  la 
producción  de  las  epidemias  de  tifoidea  aparecidas  en  París  en  lós¬ 
anos  1899  al  1902,  de  los  medios  de  proteger  esas  fuentes,  etc.  Esos 
estudios  y  muchos  otros  posteriores,  publicados  en  los  «Anales  del 
Instituto  de  Pai  teur»  y  en  la  «.Revista  de  Higiene»  i54'»  están  contestes 
en  que  las  fuentes  de  París,  están  muy  lejos  de  ser  el  ideal  en  cues¬ 
tión  de  agua  salubre,  que  ellas  se  contaminan  fácilmente  y  de  una 
manera  irremediable,  que  han  jugado  un  papel  causal  en  el  desarro¬ 
llo  de  la  tifoidea,  que  el  número  de  sus  gérmenes  aumenta  á  veces 
considerablemente  después  de  las  lluvias,  que  ellas  han  conducido 
hasta  París  al  germen  de  la  tifoidea  llevado  á  sus  aguas  por  la  con- 


(52)  G.  Bechmann:  Discusión  en  la  Societé  de  Medicino  Publique.  Reme  d’Hygiene,  1901, 
pág.  270. 

(53)  E.  A.  Martel.  «L’eau».  Fascículo  II  del  Trailé  d’Hygiene  por  Brouardel  et  Mosny, 
pág.  129. 

c54)  Puede  verse  sobre  esta  cuestión:  E.  Dlclaux.  Rapport  génétal  sur  les  enquetes  eon- 
cernant  les  eaux  de  source,  distribueés  a  Paris.  Ann.  de  l’Inst.  Pasteur,  1900. 

E.  A.  Martel:  «Les  eaux  alimentan  es  de  Paris  .  La  Nature,  1905. 

IIegnier:  «La  fievre  typboide  a  Paris  en  1900».  P.evue  d’Hygiene,  1901. 

E.  Vallin:  «L’enquete  ofieielle  sur  les  scurccs  de  l’Avre  et  del  a  Vanne».  (Reme  d’Hygie¬ 
ne  1901).  En  este  artículo  se  encontrarán  indicaciom  s  sobre  los  15  informes  que  constituyen 
la  memoiia  de  la  Comisión  del  Observatorio  de  Montsouris,  correspondiente  á  1899  y  Í900. 

H.  Chabal:  «La  fievre  typboide  et  l’eau  de  Seine  filtrée».  Revue  d’Hygiene,  1904. 

L.  H.  Lemoine:  «La  fievre  typboide  a  Paris  en  1903».  Revue  d’Hygiene,  1904. 

A.  J.  Martin  y  H.  Tiiikry:  «Compte  Renda  du  Service  de  la  surveillancedes  sources  cap¬ 
tóos  por  l’alimentation  de  la  Yille  de  Paris  en  1901».  Revue  d’Hygiene,  1902. 


G9  — 


taminaeión  con  las  deyecciones  de  enfermos  de  tifoidea  de  las  regio¬ 
nes  de  origen,  y  que,  desde  que  se  investiga  bien  la  calidad  del  agua, 
ha  habido  que  poner  en  descarga  los  acueductos  de  muchas  de  las 
fuentes  en  diferentes  épocas  del  año.  A  la  hora  presente,  la  ciudad 
de  París  debe  mantener,  siguiendo  los  consejos  de  Duclaux  y  de 
Roux,  una  constante  policía  médica  en  las  regiones  de  sus  fuentes  (la 
Vanne,  la  Duhys,  la  Avre  y  la  Vigne)  para  evitar,  en  lo  posible,  la 
polución  de  sus  aguas  de  bebida;  y  á  pesar  de  ella,  está  en  constante 
peligro  de  ver  infectadas  esas  aguas  por  los  gérmenes  que  penetran 
en  los  sumideros  de  los  lugares  de  origen  de  esas  fuentes,  sumideros 
imposibles  de  tapar,  ni  de  proteger  directamente.  Con  razón  ha  dicho 
Duclaux  (55>  que  « París  no  ha  tenido  suerte  en  la  elección  de  sus 
fuentes» . 

Hemos  insistido  en  las  aguas  de  París,  porque  muchas  veces  se  ha 
citado  como  ejemplo  á  esa  gran  Capital;  y  en  el  caso  especial  de  Mon¬ 
tevideo,  en  el  Informe  de  1894  del  anterior  Consejo  de  Higiene,  y 
más  recientemente  (año  1907)  en  la  H.  Cámara  de  Representantes,  se 
habla  de  las  fuentes  que  surten  á  París,  como  de  algo  que  debiera 
copiarse  entre  nosotros. — F.  y  R.  Putreys,  contestan  así  á  la  pregun¬ 
ta  de  si  lo  hecho  para  París,  debía  ser  imitado:  «No  dudamos  en  de¬ 
clararnos  por  la  negativa,  y  en  manifestar  el  sentimiento  de  que  al¬ 
gunos  sabios  se  hayan  dejado  llevar  á  proponer  la  imitación  de  lo 
que  no  'puede,  ni  debe  servir  de  ejemplo  •  í56)- 

Lo  que  decimos  de  París,  puede  repetirse  para  muchas  otras  ciu¬ 
dades.  Los  ensayos  con  materias  colorantes,  la  fluoresceina  en  espe¬ 
cial,  han  permitido  afirmar  que,  las  aguas  de  muchas  fuentes  no  han 
filtrado  bien  al  través  de  los  terrenos,  que  ellas  provienen  de  terrenos 
calcáreos  que  son  los  más  malos  en  cuanto  no  epuran  las  aguas  que 
pasan  al  través  de  ellos,  como  al  través  de  una  criba;  y  que  en  ciertos 
momentos  han  vehiculizado  gérmenes  patógenos  distribuyéndolos  en 
las  poblaciones  que  usan  sus  aguas  como  bebida.— Ejemplo,  la  fuen¬ 
te  de  Arder,  que  alimenta  Besan^on,  y  llevando  á  ella  la  fiebre  tifoi¬ 
dea  cada  vez  que  esta  enfermedad  se  manifestaba  en  la  región  mal¬ 
sana  de  Nancray».  (E.  A.  Martel).  (57> 

Concretándonos  á  la  Francia,  tantas  veces  citada  como  el  país  que 
tiene  sus  ciudades  mejor  provistas  de  agua,  por  la  predilección  que 
ha  dado  á  las  aguas  de  fuente,  dice  Martel  t58)  que,  «es  por  centenas 


>55)  E.  Duclaux:  «Etudes  d’hydrographie  souterraine.  «Anuales  do  l’Institud  Pastear», 
1903,  pág.  524. 

.  (56)  F.  y  E.  Pütreys:  «Appiovisionneinent-conimunal».— pg.  20,  fase,  xiv  del  Traití  de- 
Hygitne. 

(57)  E.  A.  Martel:  «L’eau».  Fase,  n  del  Traite  de  Hygiene. 

(58;  E.  A.  Martel,  loe.  cit. 


—  70  — 

que  se  cuentan  las  resurgencias  nacidas  de  terrenos  calcáreos,  con 
aguas  que  cuelan  por  abismos  que  amenazan  contaminarlas».  Y  para 
no  hablar  más  que  de  las  fuentes  más  célebres  por  su  abundancia  y 
pureza  aparente,  el  autor  cita  35  de  las  principales  fuentes  de  Francia 
que  se  encuentran  en  tales  condiciones  de  inseguridad  contra  las  po¬ 
luciones  de  origen  humano;  y  agrega  para  terminar:  «Podría  alaigar 
esta  nomenclatura,  que  se  pasa  de  comentarios,  y  que  muestra  sufi¬ 
cientemente  lo  que  queda  por  hacer  en  Francia  para  disminuir  la  fre¬ 
cuencia  y  los  estragos  de  las  epidemias  causadas  por  las  aguas»  (59>- 

Pero  á  veces  la  alteración  de  las  fuentes  se  produce,  no  solamente 
por  las  lluvias  ó  por  la  infiltración  de  gérmenes  patógenes  de  origen 
humano,  sino  aun  por  causas  imposibles  de  prever  y  de  evitar.  Ejem¬ 
plo,  Turín»  que,  un  buen  día  recibe  sus  aguas  con  mal  color  y  peor 
sabor,  debido  al  incendio  de  una  quesería  en  las  proximidades  del 
origen  de  la  fuente  que  la  surte  <6°)-  El  mismo  hecho  se  reproduce  en 
Francia  con  la  fuente  «La  Loue»,  á  consecuencia  del  incendio  de  la 
fábrica  de  ajenjo  Pernod  en  Pontarlier  i91'- 

¡Y  qué  hechos  interesantes  y  curiosos  han  establecido  las  investi¬ 
gaciones  del  origen  de  algunas  aguas  subterráneas  utilizadas  para  la 
alimentación  de  poblaciones!  Como  el  caso  de  una  de  las  fuentes  de 
la  ciudad  de  Aurillac,  que  Duclaux  la  compara  por  su  composición, 
al  agua  de  una  cloaca;  como  un  agua  subterránea  usada  en  Montsalvy, 
que  el  mismo  autor  dice  que  después  de  unas  lluvias  en  1897  «era 
una  mezcla  de  1  litro  de  orina  con  50  litros  de  agua  de  lluvia»  (Du¬ 
claux);  <62)  ó  el  caso  de  los  «habitantes  de  Sauve  (Gard)  que  creyen¬ 
do  captar  una  fuente,  han  tomado  simplemente  y  consumido  el  agua 
de  su  propia  cloaca»,  según  lo  ha  probado  en  1897  Martel  <-63). 

Hechos  parecidos  podríamos  citar  de  los  otros  países  de  Europa, 
en  los  cuales  á  la  luz  de  estas  ideas  nuevas,  se  ha  constatado  que 
muchas  de  las  citadas  fuentes,  naciendo  de  los  terrenos  calcáreos, 
presentaban  condiciones  geológicas  especiales  que  han  causado  más 
de  una  vez  la  polución  de  sus  aguas.  Sirva  de  ejemplo  la  famosa 
fuente  de  Paderborn  en  Westfalia,  que  surte  á  la  ciudad  del  mismo 
nombre,  y  cuya  Municipalidad  ha  concluido  por  hacer  esterilizar  al 
ozono  sus  aguas,  como  único  medio  de  concluir  con  las  epidemias  de 
tifoidea  que  ellas  causaban  periódicamente. 

Para  la  misma  Alemania,  M.  Chaval  <Gi',  ha  podido  comprobar  con 
datos  oficiales  que,  en  los  años  de  1896,  1897  y  1898,  en  las  ciudades 


(.59)  Martel,  loe.  cit. ,  pág.  135. 

(60)  «L’Ingcgneria  Sanitaria».  Turin. 

(Gl)  E.  A.  Martel,  loe.  cit. 

(62)  E.  Duclaux:  cEtudes  d’hydrographie  souterraiue».— Annates  de  l’Institud  Pastear, 
1902. 

(GBi  E.  A.  Martel:  «L’eau».  Fascículo  n  del  Traite  d’IIygiene,  pág.  131. 

(64)  M.  Chabal.—  Les  filtres  a  sable  et  la  fiebre  tvphoide  en  Allemague.  «Revuc  d’Hy- 
giane».  París,  1901. 


71 


He  aquel  reino  que  se  alimentan  con  aguas  de  fuentes,  la  mortalidad 
tífica  es  más  elevada  que  en  aquellas  otras  ciudades  que  usan  aguas 
de  superficie  purificada.  Lo  que  quiere  decir,  en  otros  términos,  que 
las  aguas  de  las  fuentes  eran  menos  buenas,  que  el  agua  epurada  de 
los  ríos  y  lagos.  Smee  (65\  después  de  un  estudio  detallado  de  com¬ 
paración  entre  muchas  ciudades,  llega  á  la  conclusión  de  que,  la  cifra 
de  mortalidad  tífica  es  más  elevada  en  las  ciudades  que  usan  agua 
sacada  de  los  terrenos  calcáreos,  por  medio  de  perforaciones  profun¬ 
das,  que  en  las  que  usan  agua  de  río,  filtrada 
En  la  hora  'presente  un  agua  de  fuente  debe  ser  tenida  por  sospecho¬ 
sa,  hasta  tanto  el  estudio  de  sus  múltiples  condiciones  físicas,  qui 
micas,  bacteriológicas,  biológics  y  geológicas  demuestre  que  ella  es  apta 
para  el  consumo  de  las  poblaciones. 


El  agua  subterránea  puede  aún  ser  utilizada,  extrayéndola  artifi¬ 
cialmente,  por  medio  de  galerías  filtrantes  ó  por  medio  de  pozos  pro¬ 
fundos.  Con  estos  procedimientos  se  ha  pensado  evitar  las  polucio¬ 
nes  que  las  aguas,  aún  muy  puras,  pueden  sufrir  en  su  trayecto 
ascensional,  al  atravesar  las  capas  superficiales  del  suelo,  para  salir 
al  exterior. 

Y  en  efecto,  ese  resultado  se  consigue  de  una  manera  bastante  efi 
caz;  pero  no  se  evita,  de  ningún  modo,  que  la  gruesa  vena  ó  exten¬ 
dida  capa  de  agua  que  se  capta,  sea  infectada  por  insuficiente  filtra 
ción,  ó  por  contaminación  subsiguiente.  Y  así  es  en  efecto,  puesto 
que  si  el  agua  se  extrae  de  terrenos  calcáreos,  presentará  los  mismos 
peligros  que  si  se  tratara  de  una  fuente.  Esas  aguas  exigen,  para  su 
completo  conocimiento,  los  mismos  estudios  de  química,  de  bacterio¬ 
logía,  de  geología  y  de  hidrología  que  las  aguas  de  fuente,  á  las  cua¬ 
les  se  relacionan  bajo  el  título  común  de  aguas  subterráneas  ( grund - 
wasser  de  los  alemanes). 

Pueden  sufrir  alteraciones,  como  las  fuentes,  por  las  lluvias,  por  las 
inundaciones,  por  el  arrojo  de  gérmenes  patógenos  humanos  en  los 
terrenos  situados  por  encima  de  la  cuenca  geológica  de  esas  venas  ó 
capa  de  agua,  así  captadas  artificialmente.  Como  las  fuentes,  pueden 
enturbiarse  por  las  lluvias,  y  pueden  transmitir, — y  más  de  una  vez  lo 
han  hecho,— los  gérmenes  de  la  tifoidea  desde  las  regiones  de  origen 
de  sus  aguas,  á  las  poblaciones  que  las  consumen. 

Recientemente  el  profesor  Kruse  estudió  la  influencia  que  las 


(65)  H.  Smee. — Deep  well  or  filtered  river  water.  Rritish  Med.  Journ»  1895,—  referata 
in  «Rev.  d’Hygiene»,  1899.  pág.  863. 

(66)  Profesor  Kruse.— Beit rige zur  Hygicne  des  Wassers.  «Zeitschrift  für  Hygiene»,  1908. 


—  72  — 


grandes  lluvias  y  las  inundaciones  producían  en  los  pozos  de  agua 
subterránea  ( Grund-wasser ),  y  con  gran  acopio  de  datos  ha  demos¬ 
trado  que  esas  aguas  varían  en  algo  de  composición,  y  aumentan  el 
número  de  los  microbios  que  contienen,  algunas  veces  hasta  cifras 
arriba  de  millares;  y  discute  las  dos  opiniones  emitidas  y  sostenidas 
por  muchos  higienistas  alemanes,  sobre  si  los  gérmenes  que  en  esos 
casos  aumentan  en  las  aguas  subterráneas,  provienen  del  terreno  mis¬ 
mo,  arrastradas  por  un  mayor  aflujo  de  agua,  ó  provienen  del  agua 
del  río  desboidado,  por  insuficiente  poder  filtrante  de  los  terrenos  que 
rodean  las  obras  de  captación.  El  profesor  Kruse  se  declara  partida¬ 
rio  de  esta  última  doctrina. 

No  podemos  resistir  al  deseo  de  consignar  aquí  un  hecho  muy  cu¬ 
rioso  y  quizás  único,  que  demuestra,  primero  la  insuficiente  protec¬ 
ción  de  esas  captaciones  artificiales,  y  en  segundo  lugar  la  extremada 
lentitud  con  que  circula  el  agua  en  los  terrenos  areniscos.  El  agua 
de  un  pueblo  del  Bajo  Rhin,  extraída  con  bombas  del  subsuelo,  pre¬ 
sentó  una  alteración  grave,  que  la  daba  un  sabor  muy  ácido,  y  era 
impropia  para  el  lavado  y  la  cocción  de  los  alimentos;  el  análisis- 
demostró  una  extremada  riqueza  en  sulfatos  (572  miligramos  por  litro) 
y  de  nitratos  (110  miligramos  por  litro),  además  de  ácido  sulfúrico 
libre.  La  causa  de  estas  alteraciones  del  agua,  fué  relacionada  al 
hecho  de  que  hacía  más  de  20  años  que  en  esa  localidad  se  había 
roto  una  cámara  de  plomo  de  una  fábrica  de  ácido  sulfúrico,  y  gran¬ 
des  cantidades  de  este  ácido,  y  del  ácido  nítrico  que  se  emplea  en 
su  preparación,  habían  penetrado  en  el  suelo,  i67). 

El  profesor  Intze  hace  notar  también  que  el  establecimiento  de 
bombas  de  extracción  de  agua  subterránea,  ha  tenido  á  veces  la  des¬ 
agradable  consecuencia  de  agotar  las  fuentes  utilizadas  para  la  ali¬ 
mentación  de  algunos  pueblos  y  poblaciones  en  los  territorios  de 
Rhin,  los  cuales  se  vieron  así  privados  del  único  medio  de  abasteci¬ 
miento  de  agua- 

Este  mismo  autor  cuenta  cómo  en  varias  localidades  del  Rhin,  al¬ 
gunas  instalaciones  de  bombas  para  extraer  agua  subterránea,  aun¬ 
que  bien  calculadas  de  antemano,  concluyeron  por  ver  disminuido 
grandemente  el  caudal  de  agua  extraída  y  han  debido  aumentar  el 
número  de  pozos,  aumentando  así  desproporcionadamente  el  costo  de 
Ja  instalación.  Respecto  á  la  calidad  del  agua  de  esas  instalaciones 
de  bombas,  hace  notar  que  en  muchas  localidades  vecinas  al  ría 
Ruhr,  en  las  épocas  de  seca  en  las  cuales  la  cantidad  de  agua  extraí¬ 
da  alcanza  hasta  500,003  metros  cúbicos  en  un  día,  los  caracteres- 
químicos  y  bacteriológicos  del  agua  así  extraída  demuestran  que  los 


(67)  Profesor  Kruse.— Loe.  cit. 

168)  Profesor  Intze. — Wasserversorgung  mittelst  Thalspen-en  in  gesundheitlicher  liezie- 
hung.  «Deutsch  Vierteljahrsschrift  fiir  offentliche  Gesundheitspflege»,  1901. 


73  — 


pozos  que  están  á  un  nivel  más  bajo  que  el  lecho  del  río,  extraen 
las  aguas  de  ese  mismo  aspirada  al  través  de  terrenos  poco  compac¬ 
tos  que  la  filtran  muy  mal,  por  la  fuerza  de  las  bombas.  El  agua 
que  entonces  se  obtiene  es  de  mala  calidad,  por  ser  el  río  Ruhr,  de 
aguas  muy  infectadas  por  las  numerosas  fábricas  establecidas  en  su 
vecindad,  la  más  industrial  de  Alemania.  Todavía,  la  excesiva  extrac¬ 
ción  de  agua  por  medio  de  las  bombas,  tiene  el  inconveniente  de  de¬ 
secar  el  suelo,  haciéndolo  impropio  para  la  agricultura,  y  producien¬ 
do  en  él  numerosas  grietas,  por  las  cuales  las  aguas  de  lluvia  llevan 
á  la  profundidad  los  microbios  de  la  superficie,  infectando  así  el  agua 
que  se  extrae  de  los  pozos.  (69>. 

Por  otra  parte,  el  problema  del  aprovisionamiento  de  agua  de  una 
ciudad,  no  es  un  problema  que  pueda  ser  resuelto  a  priori.  En  cada 
caso,  la  solución  debe  estar  en  relación  con  las  necesidades  y  con  los 
recursos  que  la  Naturaleza  ha  puesto  al  alcance  de  esa  ciudad.  Para 
tal  población  será  más  conveniente  el  agua  de  fuentes  más  ó  menos 
puras,  y  más  ó  menos  seguras,  mientras  que  para  otra  será  el  agua 
subterránea  captada  artificialmente  á  gran  profundidad;  y  para  una 
tercera  lo  será  el  agua  de  un  río  ó  de  un  lago  epurada  con  los  proce¬ 
dimientos  bastante  perfectos  que  la  ciencia  y  la  experiencia  han 
enseñado. 

En  Francia  y  en  Bélgica,  se  ha  llevado  á  la  práctica  hasta  hace 
poco  tiempo  el  dogma  de  que  sólo  el  agua  de  fuente  debía  ser  utili¬ 
zada,  y  al  efecto,  la  mayoría  de  sus  ciudades  están  dotadas  con  esas 
aguas;  ya  hemos  visto  con  qué  resultado  en  general.  Y  bien,  al  pre¬ 
sente  tocan  esos  países  las  consecuencias  de  esa  orientación  única 
hacia  las  aguas  de  fuente.  «Esta  idea  funesta,  que  la  larga  experiencia 
de  muchas  ciudades  alimentadas  con  agua  de  superficie  filtrada  no  ha 
llegado  á  desarraigar,  ha  tenido  como  consecuencia  de  hacer  menos 
tangible  la  falta  que  se  cometía  lanzando  en  los  ríos  los  productos 
de  las  cloacas  de  las  ciudades,  puesto  que  se  consideraba  á  esos  ríos 
como  incapaces  de  servir  á  la  alimentación.  Hoy  día  que,  mejor  ilus¬ 
trados,  los  Poderes  públicos  reconocen  que  pueden  fundarse  buenas 
distribuciones  de  agua  poniendo  á  contribución  las  aguas  de  superfi¬ 
cie,  se  ve  más  claramente  el  error  que  se  ha  cometido  no  protegién¬ 
dolas  contra  semejantes  contaminaciones».  t7°).  En  Francia  ya  se  ha 
reaccionado;  sus  hombres  de  ciencia  después  de  visitar  las  instalacio¬ 
nes  filtrantes  de  Norte  América  (71»  y  de  Alemania,  en  especial  la 


(69)  Profesor  Intze. — Loe.  cit. 

170)  F.  y  E.  Putseys. — Loe.  cit. 

(71 1  Le  Couppey  de  la  Forest. — Sur  la  construction,  la  couduite  et  la  surveillance  ra- 
tionnclles  des  filtres  a  salde  et  sur  les  qualités  hygieniques  des  caux  produites  par  do  pareils 
filtres  aux  Etats  Unis  d’Amerique.  «Itevue  d'llygiene  ,  1904. 


74 


de  Hatnburgo  (72),  han  lamentado  la  poca  simpatía  en  que  se  ha  te 
nido  el  agua  de  río  filtrada,  y  han  manifestado  opiniones  tan  radica¬ 
les  como  las  de  que:  «los  resultados  obtenidos  con  los  filtros  de  arena 
en  Alemania  era  para  muchos  en  Francia  una  revelación;  y  que  de¬ 
bía  desarrollarse  en  ella,  el  uso  de  tales  filtros»  (Bechmann,  73);  de  que 
«no  es  en  Francia  donde  deben  buscarse  argumentos  en  favor  de  la 
filtración;  somos  escolares  en  esta  cuestión,  y  mismo  puede  agregar¬ 
se,  somos  malos  escolares,  pues  solamente  hace  diez  años  que  empe¬ 
zamos  á  aprovechar  de  las  lecciones  recibidas.  Los  maestros  en  esta 
materia  son  los  alemanes  (Chabal»  74);  y  como  las  conclusiones  de 
Couppey  de  la  Forest  t'5>,  de  que:  «los  filtros  de  arena  americanos 
dan  un  agua  comparable  á  las  mejores  aguas  de  fuentes,  y  ofrecen 
sobre  las  fuentes  las  ventajas  de  que  se  encuentra  inmediatamente 
la  causa  délos  defectos  que  puedan  producirse,  y  que  se  pone  en  se¬ 
guida  remedio  á  esta  causa.  Estos  filtros  no  pueden,  pues,  bajo  nin¬ 
gún  punto  de  vista,  ser  comparados  á  los  nuestros,  y  habría  gran 
interés  en  Francia,  en  inspirarse  en  las  investigaciones  hechas  en  los 
Estados  Unidos  para  mejorar  la  construcción  y  perfeccionamiento  de 
los  filtros». 

Estos  conocimientos  adquiridos  en  el  extranjero,  ya  han  tenido 
aplicación  en  París  mismo,  pues  en  mayo  de  1906  fueron  inaugurados 
los  nuevos  filtros  de  arena,  instalados  en  Nanterre,  bajo  la  dirección 
del  doctor  Chabal,  para  servir  á  ocho  comunas  de  los  alrededores  de 
París,  con  una  población  de  160,000  habitantes.  Según  Couppey  de 
la  Forest  t"6',  en  los  180  días  que  llevaban  de  funcionamiento,  la 
epuración  había  sido  de  99.8  por  ciento  en  bacterias,  y  36  por  ciento 
en  materia  orgánica-  el  agua  así  epurada  es,  según  la  opinión  de  ese 
autor,  «igual  como  pureza  al  de  las  buenas  aguas  de  fuente ». 

En  Inglaterra  se  calcula  que,  más  de  veinte  millones  de  habitantes 
se  sirven  con  óptimos  resultados,  de  agua3  superficiales  epura- 
das  '77).  Como  se  sabe,  fué  en  Londres  donde  primero  fueron  utiliza¬ 
dos  los  filtros  de  arena,  implantados  por  Simpson  en  el  año  1829;  el 
agua  se  tomaba  de  los  ríos  Támesis  y  Leo,  y  suplementariamente,  por 
una  de  las  ocho  antiguas  empresas  de  aguas  de  Londres,  de  pozos 


(72)  Chabal.— Fittration  par  le  sable  des  eaux  d’alimentatiou.  «Revue  d’Hygiene»,  1902. 

(73)  G.  Bsch.mann. — Sesiones  de  la  «Soeietó  de  Medicine  Publique»,  1902,  discusión  de 
la  comunicación  de  H.  Chabal,  ya  citada.  ,<Revue  d’Hygiene  ,  1902. 

(74)  H.  Chabal.— La  fiebre  typhoide  et  l’eaux  de  la  Seine  filtreé.  «Revue  d’IIygie- 
ne»,  1904. 

(75)  Couppey  de  la  Forest. — Loe.  cit. — sobre  los  filtros  en  los  Estados  Unidos.  «Revue 
d’Hygiene»,  1904. 

(76)  Couppey  de  la  Forets. — Les  filtres  a  sable  de  la  Compagnie  des  eaux  de  la  ban- 
lieu  de  Paris  á  Nanterre.  «Revue  d’Hygiene»,  1906. 

(77)  L.  Pagli ani.  —  ¿ Acqua  superficialle  ó acqua  del  sottosuolo?—  -L’Ingcgneria  Sanita¬ 
ria»,  1906. 


75  — 


artesianos  del  Condado  de  Kent;  en  1895  se  servía  á  una  población 
de  5:553,235  personas  <78).  Las  otras  ciudades  importantes  de  Ingla¬ 
terra,  se  surten  en  su  mayoría  de  aguas  de  superficie  epuradas  por 
filtración. 

Estados  Unidos  de  Norte  América,  es  el  país  clásico  de  la  utiliza¬ 
ción  de  las  aguas  superficiales.  Al  prodigioso  y  rápido  crecimiento  de 
sus  ciudades  no  le  era  suficiente  el  agua  de  los  ríos;  se  dirigieron  á 
los  lagos,  y  donde  no  existían  naturales,  los  crearon  artificialmente, 
construyendo  los  célebres  é  inmensos  embalses  que  tan  citados  son. 
Primero  las  ciudades  norteamericanas  se  contentaron  con  tener  mu¬ 
cha  agua  á  su  disposición,  sin  preocuparse  mucho  de  su  calidad;  ahora 
se  dedican  á  epurar  sus  aguas  de  consumo  por  fdtros  de  arena,  pose 
yendo  en  Filadelfía  la  instalación  de  filtraje  más  grande  del  mundo, 
y  destinada  á  dar  1:200,000  metros  cúbicos  al  día.  Nueva  York  se 
prepara  á  conquistar  el  record  mundial  con  su  proyecto  de  filtros, 
que  darán  tres  millones  de  metros  cúbicos  de  agua  por  día. 

Italia  como  Francia,  ha  recurrido  á  las  fuentes,  para  la  mayoría  de 
sus  ciudades,  por  más  que  algunas  como  Génova,  utilizan  agua  de 
río,  por  medio  de  embalses. 

Alemania  utiliza,  en  las  regiones  montañosas  y  en  todo  el  Alto 
Rhin,  aguas  de  fuentes,  y  en  estos  últimos  años  en  especial,  ha  cons¬ 
truido  alrededor  de  20  embalses,  que  pueden  servir  de  modelos  de 
acopiamientos  de  aguas  superficiales.  En  el  Bajo  Rhin,  se  está  en  el 
país  clásico  de  la  captación  artificial  de  aguas  subterráneas,  por  medio 
de  tubos  de  hierro  introducidos  á  gran  profundidad,  y  aspirada  el  agua 
por  instalaciones  de  bombas.  Un  suelo  bajo  y  un  subsuelo  de  arena 
se  presta  admirablemente  á  las  instalaciones  de  esta  clase.  La  ciudad 
de  Berlín  nos  presenta  un  interesante  ejemplo  de  adaptación  á  los 
recursos  que  la  Naturaleza  pone  á  nuestra  disposición,  y  nos  enseña 
á  no  ser  sistemáticos  en  estas  cuestiones.  En  1877  se  establecieron 
23  pozos  para  extraer  agua  subterránea  de  las  proximidades  del  lago 
Tegel;  á  los  seis  meses  de  explotación,  el  agua,  límpida  al  principio, 
se  enturbiaba  cada  vez  más,  á  consecuencia  de  la  presencia  de  sales 
de  hierro  en  el  agua,  que  se  oxidaban  y  precipitaban  al  contacto  de 
oxígeno  del  aire.  La  cosa  se  complicó  con  un  enorme  desarrollo  de 
un  alga,  la  Crenotrix  jiolyspora,  que  concluyó  por  obstruir  los  tubos  y 
hasta  algunas  cañerías  por  el  desarrollo  de  tubérculos  especiales  con¬ 
tra  las  paredes  de  los  tubos  de  hierro.  La  instalación  fué  abandonada, 
y  Berlín  se  sirvió  de  agua  de  superficie  tomada  á  los  lagos  Tegel  y 
Muggel.  Pero  el  crecimiento  rápido  de  la  po  blación,  por  una  parte,  y 
por  la  otra,  la  infección  de  las  aguas  de  esos  lagos  por  las  usinas  esta. 


*78)  K.  Badois  et  A.  IíichER. — L’assaimsscment  comparó,  pííg.  148.  París  1898. 


76  — 


blecidas  en  sus  orillas,  por  el  derrame  del  contenido  de  las  cloacas 
de  las  comunas  de  Tegel  y  de  Reineckeiulorf,  que  aunque  depuradas, 
aportan  á  las  aguas  de  los  lagos  una  gran  cantidad  de  materias  or¬ 
gánicas  y  de  gérmenes;  y  por  último  la  circunstancia  de  que  la  capta¬ 
ción  de  las  aguas  del  Muggel  fué  autorizada  solamente  á  título  de 
provisorio  y  revocable  por  la  comuna  de  aquel  lugar,  decidieron  á  la 
ciudad  de  Berlín  á  volver  á  captar  las  aguas  de  la  profundidad  de 
su  subsuelo,  por  medio  de  4G8  pozos  perforados  en  las  orillas  del 
Tegel  y  del  Muggel,  é  introducidos  á  profundidades  variando  de  40  á 
■67  metros. 

Viena  nos  presenta  otro  ejemplo  de  orientación  moderna,  opuesta  á 
la  de  Berlín.  Esa  ciudad  que  poseía  agua  de  fuentes,  escasa  y  de  ma 
la  calidad,  se  sirve  en  la  actualidad  del  agua  del  río  Schwartza,  cap¬ 
tada  en  el  embalse  de  Tullnerbach,  y  epurada  en  filtros  de  arena,  que 
son  citados  en  los  tratados  de  higiene,  como  modelos  en  su  gé¬ 
nero. 

Otra  cuestión  á  tenerse  en  cuenta  es  la  disminución  creciente  del 
agua  subterránea.  Es  un  hecho  constatado  y  que  ha  llamado  la  aten¬ 
ción  de  todo  el  mundo:  la  tierra  parece  desecarse  lentamente.  Dema- 
negeon  (79)  ha  estudiado  recientemente  en  «La  Geographie *  el  fenó¬ 
meno  inquietante  del  empobrecimiento  de  las  surgentes  del  Norte  de 
Francia;  Raddi  (SO)  ha  constatado  igual  disminución  para  las  fuentes 
de  Austria,  Frankfurt  y  Spezia.  Por  todos  lados  pasa  lo  mismo;  las 
fuentes,  los  pozos  de  captación  artificial,  las  galerías  drenantes,  van 
disminuyendo  sensiblemente  su  caudal  de  agua.  El  caso  de  la  ciudad 
de  Breslau,  capital  de  la  Silesia,  es  lo  más  interesante.  Esta  ciudad 
abandonó  el  uso  del  agua  filtrada  del  río  Oder,  y  utilizó  el  agua  ex¬ 
traída  del  subsuelo  por  315  pozos,  los  cuales  dieron  al  principio  60,000 
metros  cúbicos  al  día.  Más  tarde  esa  cifra  llegó  sólo  á  41', 000,  y  en  el 
uño  1905  el  agua  disminuyó  aún  y  tomó  mal  sabor  y  olor,  debido  al 
desarrollo  de  sales  de  hierro  por  oxidación  de  la  pirita.  Hubo  que 
abandonar  el  agua  subterránea,  y  si  no  fuera  porque  se  habían  con¬ 
servado  los  viejos  filtros,  la  ciudad  hubiera  quedado  súbitamente 
desprovista  de  agua  (SO.  Es  que,  como  dice  Parville,  iS2)  «es  un  error 
•creer  que  las  capas  subterráneas  de  aguas  son  inagotables;  son  ver¬ 
daderas  minas  que  una  explotación  desrazonada  puede  hacer  des¬ 
aparecer.» 


(79)  IIemanegeon. — «L’Ingegneria  Sanitaria»,  1907. 

(80)  A.  Raddi:  I  nuovi  progetti  per  fornire  d’aeqtia  1?  cittá  de  Firenzc.— «L’Ingegncria  Sa¬ 
nitaria»,  1892, 

(81)  L.  Pagliani.— ¿Acqua  superficialle  íiltrate  ó  acqua  del  sottosuolo?  «L’Ingegncria  Sani¬ 
taria»,  1906. 

(82)  H.  de  Parville.  -Res  eaux  minerales.  «La  Naturc»,  1901. 


77 


Recientemente,  en  febrero  de  este  año,  Beyschlag  y  Michael  t83>,  se 
han  ocupado  de  nuevo  de  las  aguas  de  Breslau,  haciendo  notar  que 
«la  distribución  de  agua  filtrada  del  río  Oder  no  había  dado  jamás 
ningún  motivo  de  queja;  se  resolvió  sin  embargo  abandonarla  y  sus¬ 
tituirla  por  el  gua  subterránea.»  El  hecho  de  1905,  volvió  á  repetirse 
en  1906,  á  consecuencia  de  una  inundación  producida  en  el  mes  de 
septiembre;  el  agua,  de  clara  que  era  antes,  se  volvió  turbia,  coloreada 
en  rojo,  con  mal  olor  y  de  sabor  estíptico  y  dura,  por  la  presencia  de 
sulfatos,  cuya  cantidad  llegó  á  hacerse  en  algunos  pozos,  once  veces 
más  elevada  de  lo  que  era  antes,  y  las  sales  de  hierro  llegaron  hasta 
135  miligramos  por  litro.  Los  autores  insisten  en  el  hecho  de  que  los 
terrenos  donde  se  capta  el  agua  son  de  aluvión,  y  sin  embargo,  á  pe¬ 
sar  de  la  creencia  en  contrario,  ellos  han  sido  permeables  á  las  aguas 
superficiales  que  han  producido  la  alteración  de  las  subterráneas. 

Para  darse  cuenta  de  los  múltiples  factores  que  entran  en  la  ac¬ 
tualidad,  en  la  resolución  del  problema  del  abastecimiento  de  aguas, 
citaremos  la  resolución  del  Ministerio  de  la  Guerra  alemán,  que,  con 
objeto  de  poner  ciertas  ciudades  del  reino  á  cubierto  de  la  falta  de 
agua  en  caso  de  guerra,  ha  ordenado  la  perforación  de  pozos  para 
captar  aguas  subterráneas,  de  modo  que  puedan  ellas  bastarse  á  sí 
mismas  en  caso  de  ser  sitiadas  por  el  enemigo.  He  aquí  un  elemento 
de  nuevo  género,  que  se  introduce  en  la  Higiene  Pública:  las  razones 
de  defensa  militar. 


Como  se  ve,  el  abastecimiento  de  aguas  de  consumo  para  una  pobla¬ 
ción,  es  un  problema  muy  complicado,  y  que  en  la  práctica  ha  recibido 
diferentes  soluciones.  Resolverlo  de  una  plumada,  ó  con  una  fórmula 
es  anticientífico. 

Las  ciudades  que  ya  tienen  instalaciones  de  aguas  no  completa¬ 
mente  salubres,  en  relación  á  los  peligros  de  infecciones  de  origen 
patógeno  humano,  tratan  de  mejorarlas  y  ponerlas  en  relación  con 
las  exigencias  actuales  de  la  Higiene.  A.sí,  Nueva  York  se  preocupa 
de  la  instalación  de  filtros  de  los  que  carece  al  presente;  Trieste, 
provista  de  aguas  de  fuente,  ha  instalado  ya  filtros  de  arena  para 
purificar  esas  aguas  contaminadas,  y  que  se  enturbian  á  la  menor 
lluvia  i81);  Berlín,  deferriza  y  filtra  el  agua  subterránea  extraída  de 
sus  pozos  artificiales;  Padeborn  (Westfalia)  esteriliza  sus  aguas  ele 
fuentes  por  el  ozono,  habiendo  mejorado  las  condiciones  de  esa  ciu¬ 
dad  en  relación  á  la  tifoidea,  hasta  el  punto  de  que  después  de  esa 
instalación  tal  enfermedad  no  se  ha  hecho  sentir,  á  pesar  de  que  en 


(83)  liiiYSCHi.ifl  y  Michael. — Les  eaux  souterraines  de  Hreslau.  «Journal  iür  Gasbeleuch- 
tung».  Febrero  1908.  Traducido  en  *  La  Technique  Sauilnirc  Parts.  Abril  1908. 

(81)  F.  y  li.  Putzeys.— Loe.  cit. 

6 


—  78  — 


los  últimos  anos  ha  estado  rodeado  de  una  zona  epidemiada.  Niza,  ha 
inaugurado  en  1905  una  parte  de  la  «Usina  de  la  Compañía  Francesa 
del  Ozono»,  para  esterilizar  también  sus  aguas  de  fuente  y  de  galerías 
de  drenaje,  que  presentaban  caracteres  de  poca  seguridad  en  cuanto 
á  su  composición  microbiana;  y  París  mismo  ya  se  ha  ocupado  de 
estudiar  los  medios  de  esterilizar  las  aguas  de  sus  sospechosas  fuen¬ 
tes,  y  solamente  por  razones  económicas  ha  sido  postergada  su  solu¬ 
ción,  aunque  es  dado  prever  que  no  lo  será  por  mucho  tiempo. 

Pocas  son  las  grandes  ciudades  que  al  ejemplo  de  Berlín  y  de  Yie- 
na,  puedan  costearse  nuevas  instalaciones.  Es  que  en  efecto,  el  ele¬ 
mento  económico  juega  también  su  rol  especial  en  esta  cuestión.  Las 
pequeñas  ciudades,  sobre  todo,  no  pueden  costearse  la  instalación  de 
obras  de  aprovisionamiento  de  agua,  y  quedarían  sin  gozar  de  los 
beneficios  de  esa  obra  de  salubnficación,  á  menos  de  seguir  el  ejem¬ 
plo  de  la  Bélgica  que  ha  implantado  distribuciones  regionales,  por 
medio  de  las  Compañías  llamadas  Ínter-comunales.  <85) 

Muchas  ciudades  se  ven  obligadas  á  decidirse  por  el  agua  de  su¬ 
perficie  ó  por  la  subterránea,  por  razones  de  diferencia  de  costo  en  la 
instalación  y  en  el  mantenimiento  del  servicio,  desde  que  es  tan  fun¬ 
damental  que  el  agua  sea  buena,  como  que  sea  barata,  para  que  la 
población  la  use,  y  pueda  sacar  de  ese  servicio  todas  las  ventajas  á 
que  está  destinado;  y  no  pase  lo  que  entre  nosotros  que,  con  un  agua 
buena,  su  uso  constituye  un  lujo,  debido  á  su  elevado  precio.  En 
esto,  como  en  muchas  otras  cosas,  «lo  óptimo  es,  á  veces,  enemigo 
de  lo  bueno.» 


Por  las  múltiples  razones  expuestas,  consideramos  aventurada  la 
afirmación  de  que  para  proveer  de  nueva  agua  á  la  ciudad  de  Monte¬ 
video,  deba  indicarse  como  un  ideal  el  agua  de  fuente.  Por  otra  parte, 
¿dónde  tenemos  nosotros,  en  nuestro  territorio,  fuentes  que  basten 
para  el  abastecimiento  de  esta  ciudad?  Nuestro  país  no  es  un  país 
inexplorado  para  que  no  fuera  conocida  la  existencia  de  fuentes  de 
gran  derrame  como  para  ser  utilizadas  en  el  aprovisionamiento  de  la 
capital.  Hace  veinte  años  que  se  ha  dicho  que  era  necesario  averiguar 
si  en  el  país  existían  fuentes  de  buena  agua  capaz  de  ser  utiliza¬ 
das  con  tal  objeto,  y  en  el  momento  actual  estamos  como  hace  veinte 
años,  sin  que  se  haya  hecho  ningún  estudio,  ni  ninguna  investigación 
al  objeto  indicado;  y  fuera  de  unas  pocas  surgentes  de  las  Sierras  de 
Minas,  sobre  cuyo  origen  estamos  poco  ilustrados,  y  cuyo  caudal  aún 
acumulado  no  alcanzaría  nunca  para  las  necesidades  de  Montevideo, 


(85)  Véase  en  F.  E.  Putzeys,  loe.  cit.,  la  organización  que  en  Bélgica  se  ha  dado  á  este- 
servicio,  digna  de  ser  imitada  en  todos  los  países. 


79 


no  tenemos  conocimiento  de  que  nuestro  país  posea  fuentes  de  im¬ 
portancia.  Quizá  se  pensará  en  la  captación  artificial  de  aguas  sub¬ 
terráneas,  á  semejanza  de  lo  hecho  en  otros  países,  Alemania 
principalmente,  pero  en  este  caso  también  necesitaríamos  hacer  el 
estudio  geológico  de  la  República,  sobre  cuyo  punto  no  sabemos  nada, 
ó  sabemos  tan  poco,  que,  es  insuficiente  para  deducir  sobre  la  proba¬ 
ble  existencia  de  gruesas  venas  de  agua  circulando  en  el  subsuelo,  y 
capaces  de  ser  captadas  en  la  profundidad.  Los  limitados  pozos  per¬ 
forados  en  el  Departamento  de  Montevideo  y  en  el  de  Canelones,  no 
han  dado,  por  otra  parte,  aguas  potables  propias  para  los  usos  de  la 
alimentación. 

En  la  importante  obra  del  doctor  Imbeaux  «-L’Alimentation  en  ean 
des  Villes »  (8S)  podrá  verse  una  indicación  de  los  estudios  geológicos 
que  son  necesarios  para  tener  un  conocimiento  perfecto  del  régimen 
hidrográfico  subterráneo  de  un  país,  de  todo  punto  indispensables 
para  conocer  el  origen,  la  trayectoria,  la  calidad  y  las  garantías  que 
ofrecen  á  la  infección,  las  aguas  del  subsuelo.  Con  la  indicación  de 
esos  conocimientos  necesarios  se  podría  hacer  un  programa  de  estudios 
hidrológicos,  y  sólo  después  de  realizado  ese  programa,  es  que  po¬ 
dríamos  hablar  en  conciencia,  de  si  nuestro  país  tiene  ó  no  aguas 
subterráneas  propias  para  alimentación. 

Entretanto,  y  en  el  momento  actual,  no  tenemos  á  nuestra  dispo¬ 
sición  más  que  aguas  de  superficie,  y  de  éstas  solamente  las  de  río, 
pues  en  esta  República  no  existen  lagos  naturales. 

Pero,  el  conocimiento  que  tenemos  de  nuestros  ríos  es  de  todo  pun¬ 
to  de  vista  insuficiente  al  objeto  que  tratamos.  Lo  mismo  que  para  el 
agua  subterránea,  las  aguas  superficiales  son  acreedoras  á  un  estudio 
especial,  que  comprenda  la  situación,  nivelación  y  caudal  de  los  cur¬ 
sos  de  los  ríos;  régimen  de  lluvias  de  su  cuenca  hidrográfica;  natura¬ 
leza  geológica  del  lecho;  composición  química  y  bacteriológica  del 
agua  en  las  diferentes  épocas  del  año;  polución  y  depuración  natural 
de  los  cursos  de  agua;  poblaciones  situadas  en  sus  orillas  y  su  in¬ 
fluencia  en  la  calidad  del  agua;  y  mil  otras  cuestiones  que  constitu¬ 
yen  lo  que  llamaríamos  hidrología  superficial  de  la  República.  Ya 
muchos  países  han  realizado  estos  estudios  y  sus  resultados  están 
consignados  en  Memorias  y  libros  especiales.  Entre  las  más  conoci¬ 
das  de  estas  publicaciones,  se  citan:  para  Inglaterra  el  libro  de  Ranee, 
para  Alemania  los  estudios  de  Honsell  sobre  el  Rhin  y  sus  afluentes, 
además  de  la  notable  obra  de  E.  Orahn  (Provisión  de  agua  de  las 
ciudades  de  Alemania);  en  Rusia  los  estudios  sobre  el  Volga;  en 
Austria  los  trabajos  de  su  oficina  hidrográfica  dirigida  por  el  sabio 


(86)  Ed.  Imbkaux.— L’alimentation  en  eau  ct  l’assainissement  des  Villes.  Paria  1902. 

Tomo  1. 


—  80  — 


Lauda;  en  Suiza  los  estudios  sobre  las  cuencas  del  Rhin  y  del  Ró¬ 
dano;  y  en  los  Estados  Unidos  de  Norte  América  los  trabajos  del 
Geological  Survey,  comprendiendo  el  estudio  de  todos  los  ríos  de 
aquel  inmenso  país,  con  determinación  del  régimen  y  de  los  sitios 
apropiados  para  el  establecimiento  de  lagos  artificiales,  tan  usados 
en  aquella  República  para  servir  de  agua  á  sus  ciudades. 

Esos  trabajos  deben  hacerse  en  nuestro  país  de  una  vez,  como 
cuestión  previa  para  los  estudios  de  saneamiento  de  las  ciudades  y 
pueblos  de  la  República,  que  proyecta  en  la  actuali  dad  el  Gobierno 
si  no  queremos,  una  vez  más,  tener  las  manos  atadas  cuando  llegue  el 
momento  de  proyectar  las  obras.  Es  que,  paralas  naciones,  como  para 
los  individuos,  el  nosce  te  ipsum  es  de  imprescindible  necesidad  si  no 
se  quiere  vivir  eternamente,  siendo  un  servil  imitador  de  lo  que  otros 
países  hacen,  que  es  en  resumen  el  mejcr  modo  de  estar  mal  servido, 
porque  en  cuestiones  de  saneamiento  cada  caso  debe  ser  resuelto,  como 
ya  hemos  dicho  antes,  de  acuerdo  con  las  necesidades  y  los  recursos. 
Entretanto,  hablar  de  las  aguas  del  río  Negro,  del  río  Yi  ó  de  otros, 
es  vagar  por  el  campo  de  las  hipótesis,  cuando  no  en  el  de  la  fantasía. 

Faltos,  pues,  de  conocimientos  exactos  de  la  hidrología  de  nuestro 
país,  tenemos  que  guiarnos  por  las  consideraciones  generales  que  se 
deducen  de  la  naturaleza  del  mismo  problema. 

De  una  manera  general,  en  todos  los  casos  que  deben  utilizarse  las 
aguas  de  los  ríos,  se  aconseja  alejarse  de  los  sitios  poblados,  siempre 
que  ello  sea  posible,  porque  el  peor  enemigo  del  hombre  en  la  cues¬ 
tión  de  polución  de  las  aguas,  es  el  hombre  mismo.  Tener  el  agua  na¬ 
tural  suficiente,  y  lo  menos  impura  posible,  es  el  desiderátum  que  se 
busca.  Cerca  de  las  poblaciones  el  agua  no  es  tan  pura  como  en  sitios 
alejados  de  ellas,  pues  los  ríos  epuran  naturalmente  sus  aguas,  por 
un  maravilloso  mecanismo  en  el  que  intervienen  múltiples  factores, 
como  la  luz.  el  aire,  la  fauna  y  la  flora  de  los  ríos,  y  aún  los  infinita¬ 
mente  pequeños  en  constante  lucha,  en  la  que  los  anaerobios  destru¬ 
yen  á  los  aerobios,  para  á  su  vez  ser  destruidos  por  el  oxígeno  del 
aire.  A  pesar  de  la  rapidez  y  seguridad  de  esta  autoepuración  de  las 
aguas  superficiales,  la  tendencia  actual  es  de  alejar  la  captación,  todo 
lo  posible,  hacia  los  orígenes  de  los  ríos,  donde  las  aguas  naturalmen¬ 
te  deben  ser  más  puras,  por  haber  sido  menos  poluladas  que  en  las 
partes  inferiores  del  trayecto.  El  límite  lo  establece  el  caudal  del  río 
que  se  desea  captar,  siendo  siempre  necesario  que  el  río  lleve  mucha 
agua,  en  previsión  de  las  épocas  de  carestía  por  seca. 

Aunque  los  medios  de  depuración  artificial  que  actualmente  se  em¬ 
plean  en  la  purificación  de  las  aguas  de  rio,  cuando  son  bien  aplica¬ 
dos  y  científicamente  conducidos,  pueden  darnos  un  agua  purificada 
tan  buena  como  la  de  las  más  buenas  fuentes,  es  conveniente  que,  el 
agua  que  ha  de  purificar  sea  lo  menos  impura  posible,  y  lo  más 


—  81 


igual  siempre,  á  fin  de  que  los  gastos  de  purificación  sean  lo  menor 
posibles,  y  que  la  purificación  se  haga  de  una  manera  siempre  igual¬ 
mente  segura;  y  esto  se  obtiene  mejor  con  las  aguas  tomadas  lo  más 
cerca  posible  del  origen  del  río,  y  lo  más  alejado  de  los  centros  de 
población  y  de  las  tierras  cultivadas. 


Resumiendo  este  capítulo,  tenemos: 

1. °  El  clásico  dogma  de  la  fuente  pura  é  inmaculada,  ha  sido  de¬ 
mostrado  como  falso,  por  los  modernos  estudios  de  la  geología,  de  la 
hidrología  subterránea,  de  la  química  y  de  la  bacteriología. 

2. °  Para  el  abastecimiento  de  grandes  poblaciones  no  se  encuentran 
fuentes  de  gran  caudal  de  aguas  constantemente  salubres,  pues  sien¬ 
do  ellas  nacidas  de  los  terrenos  calcáreos,  son  influenciadas  fácilmen¬ 
te  por  las  lluvias,  y  pueden  ser  poluladas  por  gérmenes  patógenos  de 
origen  humano. 

3. ”  En  la  hora  presente,  un  agua  de  fuente  debe  ser  tenida  por  sos¬ 
pechosa,  hasta  tanto  el  estudio  de  sus  múltiples  cualidades  físicas, 
químicas,  bacteriológicas,  biológicas  y  geológicas,  demuestren  que  ella 
es  apta  para  el  consumo  de  las  poblaciones. 

4. °  El  problema  de  abastecimiento  de  una  ciudad  no  puede  resol¬ 
verse  á  priori;  la  solución  debe  estar  en  relación  con  las  necesidades 
de  la  población  y  los  recursos  que  la  Naturaleza  pone  á  su  disposi¬ 
ción. 

o.®  Según  esos  elementos  de  juicio,  y  algunos  otros,  que,  como  las 
razones  económicas  deben  ser  tenidos  en  cuenta,  cada  ciudad  ha  re¬ 
suelto  ó  resuelve,  de  un  modo  especial,  su  aprovisionamiento  de  agua. 

6. °  En  nuestro  país  no  son  conocidas  fuentes  de  aguas  salubres  de 
tal  capacidad  que  puedan  bastar  para  el  consumo  de  Montevideo;  y 
la  falta  absoluta  de  todo  conocimiento  de  la  composición  geológica 
de  nuestro  subsuelo,  y  de  hidrología  subterránea,  no  autoriza  á  pen¬ 
sar,  por  el  momento,  en  la  busca  de  aguas  subterráneas. 

7. °  Aunque  también  es  de  todo  punto  imperfecto  el  conocimiento 
del  régimen  hidrográfico  superficial  de  la  República,  no  tenemos  á 
nuestra  disposición,  por  el  momento,  otros  caudales  de  agua  capaz  de 
ser  utilizados  para  el  uso  de  la  Capital,  que  el  de  los  ríos. 


82  — 


TERCERA  PARTE 

El  embalse  del  Río  Santa  Encía  y  el  «Canal  Zabala» 

Descartado  ya  lo  que  se  relaciona  con  la  provisión  de  agua  que 
actualmente  utiliza  Montevideo,  y  lo  relativo  á  la  clase  de  las  aguas 
naturales  de  que  nos  es  dado  en  la  actualidad  disponer,  veamos  para 
terminar,  las  condiciones  en  que  la  Empresa  del  «Canal  Zabala'» 
ofrece  un  nuevo  aprovisionamiento  á  la  Capital. 

Recordemos  que  dicha  Empresa  se  propone  construir  an  dique  al 
través  del  curso  del  río  Santa  Lucía,  en  el  sitio  llamado  «Picada  de 
Almeida»,  con  objeto  de  formar  un  embalse  de  agua  de  una  exten¬ 
sión  superficial  de  4  300  hectáreas  y  de  una  capacidad  de  ciento  no¬ 
venta  millones  de  metros  cúbicos,  el  cual  debe  servir  para  suminis¬ 
trar  el  agua  á  un  canal  que  terminará  en  la  Bahía  de  Montevideo.  De 
este  canal,  que  está  destinado  á  la  navegación,  al  riego  de  terrenos 
de  agricultura  y  á  la  producción  de  fuerza  electro  motriz,  el  Estado 
debe  tomar  á  la  altura  de  «La  Paz»  un  mínimum  de  60,000  metros 
cúbicos  diarios,  al  precio  de  5  milésimos  el  metro  y  destinada  esa 
agua  al  abastecimiento  de  la  ciudad  de  Montevideo. 

No  se  trata,  pues,  de  un  aprovisionamiento  de  la  ciudad  por  parte 
de  la  Empresa,  sino  de  un  suministro  de  agua  impura,  que  el  Estado 
deberá  depurar  y  distribuir,  en  la  forma  que  lo  crea  conveniente. 

Debemos,  pues,  estudiar  las  diferentes  cuestiones  que  encierra  esta 
propuesta,  y  que  son: 

1. °  Calidad  y  caudal  de  agua  del  río  Santa  Lucía  en  la  «Picada 
de  Almeida»; 

2. °  El  embalse  del  río; 

3. °  El  agua  del  «Canal  Zabala»;  y 

4. °  Cantidad  y  precio  del  agua. 


I 

El  Rio  Santa  Lucia  en  la  «Picada  de  Almeida».  La  calidad  de  sus 
aguas  y  su  caudal 

El  río  en  que  se  propone  establecer  el  embalse  la  Empresa  del 
«Canal  Zabala»,  es  el  mismo  del  cual  se  extrae  el  agua  de  consumo 
de  Montevideo;  pero  la  «Picada  de  Almeida»  está  situada  á  unos  120 
kilómetros  más  hacia  su  nacimiento  que  el  punto  de  captación  actual, 
próximo  al  antiguo  Paso  de  las  Piedras.  La  parte  de  río  comprendida 
entre  uno  y  otro  punto,  recibe  la  afluencia  de  los  arroyos  Canelón 
Grande,  Santa  Lucía  Chico,  Mendoza,  Arias,  Tala,  Chamizo,  Vejiga 


83  — 


■y  otros  pequeños  de  menor  importancia.  La  zona  comprendida  entre 
los  dos  puntos  indicados,  es  más  poblada  hacia  el  sitio  de  captación 
de  la  Empresa  de  Aguas  Corrientes,  y  en  su  vecindad  casi  la  totali¬ 
dad  de  los  campos  son  dedicados  á  la  agricultura;  además  debemos 
citar  las  villas  de  Santa  Lucía  y  25  de  Agosto,  y  en  la  misma  proxi¬ 
midad  de  la  captación  la  desembocadura  del  arroyo  Canelón  Grande, 
formando  un  bañado,  cuyas  aguas  casi  estancadas  son  de  la  peor  ca¬ 
lidad  según  la  opinión  del  profesor  Arechavaleta,  ya  citado  en  la 
primera  parte  de  este  Informe.  Por  el  contrario,  en  la  vecindad  de  la 
Picada  de  Almeida  no  hay  poblaciones,  y  solamente  existen  las  ha¬ 
bitaciones  de  las  estancias,  pues  en  toda  esa  zona  no  se  practica  la 
agricultura;  muy  lejos,  hacia  las  nacientes  del  río,  el  arroyo  San 
Francisco  pasa  en  las  orillas  de  la  ciudad  de  Minas,  y  sus  aguas  sir¬ 
ven  para  el  baño  y  lavado  de  ropas  de  sus  habitantes. 

Estas  consideraciones  nos  conducen  á  suponer  que,  el  agua  del 
río  Santa  Lucía  en  la  Picada  de  Almeida  será  mucho  menos  polu- 
lada  que  en  el  punto  actual  de  captación,  por  la  ley  general  de  que 
las  aguas  de  un  río  son  tanto  más  puras  cuanto  más  cerca  de  sus 
nacientes  se  toman;  y  además  por  la  falta  de  pueblos  y  de  zonas  de 
labranza  á  su  alrededor. 

Pero,  además  de  estas  consideraciones  generales,  podemos  formar 
un  juicio  más  exacto  por  los  análisis  del  agua  del  río,  tomada  en 
el  mismo  punto  donde  se  proyecta  la  represa  y  en  su  vecindad  en  el 
Paso  de  las  Toscas,  que  en  los  anteriores  proyectos  de  construcción 
del  «Canal  Zabala»,  era  el  elegido  para  su  construcción. 

En  el  informe  presentado  el  11  de  mayo  de  1894,  por  el  anterior 
Consejo  de  Higiene  Pública,  relativo  á  una  anterior  propuesta  del 
«Canal  Zabala»,  se  dice,  refiriéndose  al  agua  del  río  Santa  Lucía  cap¬ 
tada  en  el  Paso  de  las  Toscas:  «Repetidas  series  de  análisis  compa¬ 
rativos  han  probado  de  un  modo  suficiente,  á  juicio  del  Consejo, 
que  el  agua  tomada  en  el  Paso  de  las  Toscas  es  más  pura,  conte¬ 
niendo  menos  cantidad  de  materia  orgánica,  que  el  agua  del  mismo 
en  el  punto  actual  de  captación’).  l80  Acompañan  á  este  informe  dos 
boletas  de  análisis  del  Laboratorio  Municipal,  conteniendo  estos  da¬ 
tos  correspondientes  á  enero  de  1894: 

Agua  tomada  en  el  punto  de  captación  de  la  Empresa  de  Aguas 

Corrientes 

Materia  orgánica  por  litro.  .  .  .  0  gr.  00512 

Residuo  seco  á  180°  »  0  gr.  173 


(87)  Expediente  del  «Canal  Zabala  .  Secretaría  de  la  H.  Cámara  de  Representantes,— Ter¬ 
cer  legajo. 


—  84 


Agua  tomada  en  el  Paso  de  las  Toscas 

Materia  orgánica  por  litro.  .  .  .  0  gr.  00392 
Residuo  seco  á  180’  »  .  .  .  .  0  gr  145 

Acompaña  también  un  oficio  del  doctor  Morelli,  jefe  entonces  del 
.Laboratorio  de  Bacteriología  de  la  Facultad  de  Medicina,  en  el  cual 
se  establece  lo  siguiente: 

AGUA  DEL  RÍO  SANTA  LUCÍA  EN  EL  PASO  DE  LAS  TOSCAS 


Hongos .  400  por  cent,  cúbico 

Microbios .  1,200  »  »  » 


Contiene  bacillus  coli-comunis 

AGUA  DEL  RÍO  SANTA  LUCÍA,  EN  LA  TOMA  DE  AGUAS 

Hongos .  500  por  cent,  cúbico 

Microbios .  1,700  »  »  » 

Contiene  bacillus  coli-comunis 

En  el  informe  de  la  misma  Corporación  de  fecha  23  de  noviembre- 
de  1894,  relativo  á  otra  propuesta  de  la  misma  Empresa  del  «Canal 
Zabala»  no  se  habla  de  nuevos  análisis  y  se  refiere  á  los  anexos  al 
informe  del  mes  de  mayo,  y  que  son  los  arriba  transcritos. 

En  una  memoria  teórico-práctica,  sobre  el  «servicio  de  agua  pota¬ 
ble  en  la  ciudad  de  Montevideo»  <.88),  y  destinada  á  fundar  la  propuesta 
del  «Canal  Zabala»,  se  ven  en  sus  páginas  64  á  67,  unos  cuadros  sobre 
la  cantidad  de  materia  orgánica  que  en  unos  meses  de  ios  años 
1888  y  1889,  contenía  el  agua  del  río  en  el  Paso  de  las  Toscas,  y  su 
comparación  con  la  del  agua  del  punto  de  captación  de  la  actual 
Empresa  de  Aguas  Corrientes;  y  de  los  cuales  se  deduce  que,  en  el 
primer  punto  el  agua  tiene  menos  materia  orgánica  que  en  el  segundo. 
Pero,  estos  análisis  adolecen  de  un  defecto  capital,  que  nos  obliga  á 
no  darles  valor,  y  es  que  no  se  dice  por  quién  han  sido  hechos,  ni  qué 
Laboratorio  los  autoriza. 

Por  pedido  de  esta  Sección,  fué  practicado  en  marzo  de  este  año 
un  análisis  completo  del  agua  del  Río  Santa  Lucía,  tomada  en  la 
Picada  de  Almeida.  Esos  análisis  fueron  hechos  por  los  Laboratorios 
municipales— Químico  y  Bacteriológico  —sobre  el  agua  tomada  por  sus 
directores. 

He  aquí  esos  análisis,  cuyos  originales  se  adjuntan  agregados  á 
este  Informe. 


(88)  José  M.  Carrera  y  señor  SerapiO  de  Sierra.  El  servicio  de  agua  potable  en  la 
ciudad  de  Montevideo.  Folleto.  Montevideo. — Imprenta  de  «La  Tribuna  Popular»,  1891. 


—  85  — 


Examen  bacteriológico  del  agua  en  la  Picada  de  Almeida 

Bacterias  por  c.  c .  1.362 

Bacterias  que  liquidan  por  c.  c.  .  537 

Bacterias  patógenas  ....  Bacilo  coli  virulento 

Examen  bacteriológico  del  agua  en  el  punto  de  captación  de 
la  Empresa  de  Aguas  Corrientes 


Bacterias  por  c.  c . 726 

Bacterias  que  liquidan  por  c.  c . 282 


Bacterias  patógenas.  Bacilo  Coli. 

Este  examen  indica  una  inferioridad  del  agua  de  la  Picada  de  Al¬ 
meida  sobre  la  del  punto  de  captación  actual,  por  tener  mayor  número 
de  gérmenes  y  por  ser  virulento  el  coli  que  contiene. 

Debemos  observar,  que  no  es  posible  hacer  ninguna  deducción  de 
un  solo  análisis,  y  que,  aun  cuando  muchos  análisis  dieran  el  mismo 
resultado  que  éste,  ellos  no  indicarían  una  calidad  inferior  perma¬ 
nente  del  agua  en  la  Picada  de  Almeida,  sobre  la  del  punto  de  cap¬ 
tación,  porque  no  son  semejantes  los  dos  puntos  del  río.  En  el  punto 
de  captación  el  agua  forma  un  pequeño  embalse  de  cierta  profundidad 
(más  de  3  metros);  y  habiendo  sido  suprimido  el  antiguo  Paso  de  las  Pie¬ 
dras,  no  hay  ningún  tránsito  de  caballerías  ó  vehículos  al  través  del 
río,  hasta  varias  leguas  más  arriba,  en  la  villa  de  Santa  Lucía.  La 
Picada  de  Almeida  por  el  contrario  es  un  paraje  de  poco  fondo,  donde 
las  aguas  tienen  que  estar  necesariamente  más  poluladas  por  ese  mis¬ 
mo  tránsito,  y  por  el  arroje  de  materias  excrementicias  de  origen  ani¬ 
mal  y  humano.  Estas  condiciones,  por  otra  parte,  son  modificables,  pues 
una  vez  construida  la  represa  quedará  suprimido  el  camino  de  tránsi¬ 
to,  y  con  éste,  las  causas  actuales  de  infección.  Todas  estas  condiciones 
explican  muy  bien  la  mayor  riqueza  de  bacterias  y  la  virulencia  del 
coli,  punto  sobre  el  cual  no  queremos  extendernos  de  nuevo,  refirién¬ 
donos  á  cuanto  hemos  ya  dicho  en  la  primera  parte  de  este  Informe. 

Según  nuestro  criterio,  mayor  valor  debe  darse  al  análisis  químico, 
porque  indica  caracteres  más  permanentes,  y  no  tan  transitorios  como 
el  examen  bacteriológico.  He  aquí  ese  análisis: 

Análisis  practicado  de  una  muestra  de  agua  del  Río  Santa 
Lucia,  en  la  Picada  de  Almeida 

Datos  determinados  en  el  agua  del  río  sin  decantar: 


Temperatura  del  aire .  24°1 

Temperatura  del  agua .  23°4 


—  8G  — 


Aspecto . Ligeramente  opalescente 

Color .  Ligeramente  amarillo 


Olor .  N  ulo 

Milig.  por  litro 

Materias  en  suspensión .  12. H 

Materias  orgánicas  en  O  (medio  ácido)  ....  4.20 


Datos  determinados  en  la  misma  agua  decantada: 


Aspecto . 

Color . . 

Olor . 

/  Total  .  .  . 
Dureza  en  grados  franceses  Permanente  . 

(  Temporaria  . 


Materias  orgánicas  en  O 


<  Medio  ácido  . 
^  Medio  alcalino 


Oxígeno  disuelto  .  ' . 

Amoníaco  salino  en  NH3  .  .  .  . 
Amoníaco  albuminoideo  en  NH3  . 

Nitratos  en  NO3 . 

Nitritos  en  NO2 . 

Residuo  seco  á  180° . 

Alcalinidad  en  Na  ...... 


Sílico  en  Si  O2  .  .  . 
Sulfatos  en  SO4  .  .  . 
Cloruros  en  C1  .  .  • 

Acido  carbónico  total  . 
»  »  fijo  . 

»  »  libre  . 

Cal  en  Ca  .  •  .  .  . 
Magnesia  en  Mg.  .  . 
Potasa  en  K  .  .  .  . 

Sosa  en  Na . 

Hierro  y  alúmina  .  . 


límpido 

nulo 

nulo 

10°0 

7U5 

2"5 

Milig.  por  litro 

3.70 
3.00 
7.59 
0.042 
0.146 
0.34 
0.00 
178.00 
46.00 
17.00 
19.20 
18.81 
90.70 
43.00 
4  70 
21.46 
8.92 
2.49 
23.93 
Vestigios. 


Respecto  al  valor  de  las  cantidades  de  las  sustancias  contenidas  en 
esta  agua,  nos  referimos  en  un  todo  á  lo  que  hemos  dicho  en  la  Pri¬ 
mera  Parte  de  este  Informe,  al  tratar  de  la  composición  del  agua  de 
Santa  Lucía.  Recordaremos  solamente,  lo  que  entonces  dijimos  sobre 
el  valor  de  las  cantidades  de  materia  orgánica  dosificadas  por  el  per- 
manganato  de  potasio  en  medio  ácido  y  en  medio  alcalino;  según  Pou- 
chet  y  Bonjean,  la  materia  orgánica  de  origen  vegetal  toma  más  oxí¬ 
geno  en  solución  acida  que  en  solución  alcalina,  lo  que  es  el  caso  en 


87  — 


este  análisis;  luego  debemos  deducir  que  la  materia  orgánica  del  agua 
en  la  Picada  de  Almeida  era  de  origen  vegetal,  que  es  considerada 
como  menos  dañina  que  la  de  origen  animal.  Recuérdese  que  lo  mis¬ 
mo  resultó  del  análisis  del  agua  bruta  del  río  tomada  en  el  punto  de 
captación  de  la  Empresa  de  Aguas  Corrientes. 

Sin  tener  intenciones  de  sacar  conclusiones  absolutas  de  un  solo 
análisis,  al  comparar  este  análisis  con  el  hecho  contemporáneamente 
en  el  agua  bruta  del  río  en  el  punto  de  captación  actual,  y  que  hemos 
transcrito  en  la  primera  parte  de  este  Informe,  se  ve  que  la  cantidad 
de  los  compuestos  considerados  como  principales,  en  cuanto  dan  ele¬ 
mentos  de  juicio  para  juzgar  la  calidad  del  agua,  como  son  la  materia 
orgánica,  el  amoníaco  salino,  el  ázoe  albuminoideo,  los  nitratos,  los 
sulfatos  y  los  cloruros, — se  ve, decíamos,  que  ellos  están  en  menor  can. 
tidad  en  el  agua  de  la  Picada  de  Almeida,  que  en  el  agua  del  punto 
de  captación  actual.  De  una  manera  general,  la  comparación  de  esos 
dos  análisis  demuestra  que,  bajo  el  punto  de  vista  de  sus  componen¬ 
tes,  el  agua  de  la  Picada  de  Almeida  es  más  pura  que  la  del  punto  de 
toma  de  la  Empresa;  pero  sin  que  esta  diferencia  quiera  decir  que 
alguna  de  ellas  no  sea  potable  químicamente. 

Es  de  sentirse  que  no  poseamos  un  número  mayor  de  análisis,  para 
poder  deducir  conclusiones  más  firmes. 


Caudal  del  río  en  la  Picada  de  Almeida  —  Este  punto  no  es 
de  la  competencia  del  higienista,  y  por  lo  tanto  está  fuera  de  los  al¬ 
cances  de  esta  Sección;  consignaremos  los  pocos  datos  que  hemos 
podido  juntará  este  respecto,  sin  hacer  comentarios;  manifestando  sin 
emhargo,  la  opinión  de  que,  ellos  son  completamente  insuficientes, 
por  no  haber  sido  tomados  de  una  manera  continua  durante  un  plazo 
de  tiempo  bastante  largo.  A  este  respecto  se  nota  la  deficiencia  de 
los  conocimientos  sobre  los  ríos  de  nuestro  país  á  que  hicimos  ya 
referencia  en  la  Segunda  Parte  de  este  estudio. 

En  el  Informe  presentado  por  el  señor  ingeniero  F.  Michaelson  al 
Departamento  Nacional  de  Ingenieros  en  septiembre  3  de  1895  (89), 
relativo  á  una  anterior  propuesta  del  «Canal  Zabala», después  de  con¬ 
siderar  los  datos  de  que  se  disponía  en  aquel  entonces,  se  dice  en  con¬ 
clusión:  «Con  todo  y  á  pesar  de  la  deficiencia  de  datos,  he  llegado  á 
formar  opinión  de  que  el  caudad  de  aguas  del  río  Santa  Lucía  en  el 
Paso  de  Vales,  es  suficiente  en  toda  época,  para  el  abastecimiento  de 
aguas  potables  para  la  ciudad  de  Montevideo».  Aunque  esta  conclu¬ 
sión  se  refiere  al  río  de  Santa  Lucía  en  el  Paso  de  Vales,  puede  apli¬ 
carse  perfectamente  á  la  Picada  de  Almeida  por  la  proximidad  de 
estos  dos  parajes. 


(89)  Expediente  de  la  propuesta  «Canal  Zabala»,  Secretaría  de  la  H.  Cámara  de  Roprc 

sentantes. 


—  88  — 


En  la  memoria  impresa  que  acompaña  la  última  propuesta  del  «Canal 
Zabala»  l90)  que  motiva  este  Informe,  existe  en  la  página  12  un  capí¬ 
tulo  titulado  Caudal  de  agua,  en  el  cual  teniendo  en  cuenta  la  cuenca 
del  Santa  Lucía  aguas  arriba  de  la  Picada  de  Almeida  (4,000  kilóme¬ 
tros  cuadrados),  la  cantidad  de  lluvia  que  cae  en  esa  cuenca  según 
los  cálculos  del  Observatorio  del  Colegio  Pío  de  Villa  Colón;  el  cau¬ 
dal  del  río  en  el  punto  en  que  se  proyecta  la  represa;  el  gasto  diario 
del  Canal  para  los  tres  servicios  de  riego,  navegación  y  suministro  de 
agua  á  la  ciudad;  y  la  pérdida  por  evaporación  según  el  Observato¬ 
rio  citado,  se  llega  á  la  conclusión  de  que  el  embalse  de  190:000,000 
de  metros  cúbicos  de  capacidad,  es  más  que  suficiente  para  llenar  sus 
triples  funciones  aún  en  el  caso  de  seca  que  durase  más  de  tres 
meses. 

Cabe  observar,  que  no  habiendo  informado  aún  el  Departamento 
de  Ingenieros,  los  números  en  que  se  basa  esta  conclusión  no  han 
sido  verificados.  Lo  mismo  debe  decirse  respecto  á  la  posibilidad  de 
obtener  en  la  Picada  de  Almeida  un  tan  gran  embalse,  con  la  enorme 
extensión  superficial  de  4,300  hectáreas  y  la  capacidad  de  190:000,000- 
de  metros  cúbicos;  la  exactitud  de  estas  cifras  debe  ser  confirmada 
por  la  corporación  técnica. 

Otro  punto  interesante,  y  que  es  necesario  dilucidar,  es  si  la  canti¬ 
dad  de  190:000,000  de  metros  será  suficiente  en  las  grandes  secas  para 
el  triple  servicio  á  que  se  destina  el  Canal,  teniendo  en  cuenta  que 
según  las  opiniones  de  los  higienistas  alemanes,  que  más  adelante 
exponemos,  los  estudios  de  los  embalses  mejor  construidos  en  Ale¬ 
mania,  demuestran  que  cuando  el  agua  de  ellos  desciende  por  el 
exceso  de  consumo  de  un  cuarto  de  su  capacidad,  el  agua  pierde 
todas  las  excelentes  cualidades  que  tenía  cuando  el  nivel  del  agua 
era  elevado. 

Bien  es  verdad  que,  según  el  artículo  6.°  de  la  propuesta,  en  el 
aprovechamiento  del  agua  debe  observarse  el  siguiente  orden  de  pre- 
lación:  l.°  Abastecimiento  de  poblaciones  (Empresa  de  Aguas  Co¬ 
rrientes);  2.°  Fuerza  hidráulica  y  eléctrica;  8.°  Riegos;  4.°  Canales  de 
navegación;  5.°  Abastecimiento  de  ferrocarriles;  6.°  Molinos  y  otras 
fábricas,  barcas  de  paso  y  puentes  flotantes;  y  7.°  Estanques  para 
viveros  y  criaderos  de  peces.  De  manera  que,  el  abastecimiento  de 
agua  para  la  ciudad  de  Montevideo,  único  punto  que  es  de  incum¬ 
bencia  de  esta  Sección,  estaría  garantido,  considerando  que,  por  ahora, 
bastarían  75,000  metros  cúbicos  diarios;  y  que,  aún  cuando  se  calcu¬ 
lara  sobre  la  base  de  extender  el  servicio  de  agua  á  todas  las  otras 


(90)  Memoria  del  Proyecto  Canal  Zabala  ,  Montevideo.  Imprenta  calle  Cámaras  147. — 
Junio  de  1901. 


89 


poblaciones  del  departamento,  y  algunas  del  de  Canelones,  existiría 
siempre  en  el  embalse  suficiente  cantidad  de  agua  para  este  servicio. 
Sin  embargo,  es  necesario  tener  en  cuenta  lo  que  decimos  respecto  al 
límite  de  disminución  tolerable  de  la  capacidad  del  embalse. 

II 

El  embalse  del  río  Santa  Lucia 

Hemos  dicho  al  final  de  la  Segunda  Parte,  que  hay  grandes  venta¬ 
jas  higiénicas,  cuando  se  utilizan  los  ríos,  en  captar  el  agua  en  las  pro¬ 
ximidades  de  su  nacimiento,  alejándose  en  lo  posible  de  los  grandes 
centros  de  población  y  de  las  tierras  de  cultivo,  por  ser  los  grandes 
impurificadores  de  las  aguas  de  superficie.  Pero,  la  aplicación  práctica 
de  este  consejo,  tiene  un  grave  inconveniente,  cual  es  el  de  que,  cerca 
de  su  nacimiento  si  bien  el  agua  es  siempre  de  mejor  calidad,  en  cam¬ 
bio  existe  en  cantidad  insuficiente  para  llenar  las  necesidades  de  una 
gran  población  como  Montevideo.  En  las  épocas  de  las  lluvias  los  ríos 
cerca  de  su  origen  llevan  un  gran  caudal  de  agua,  que  rápidamente 
desaparece  siguiendo  el  cauce,  para  reducirse  en  las  épocas  de  seca  del 
estío,  en  delgadas  corrientes  de  aguas  de  muy  escaso  caudal. 

Por  eso,  desde  la  más  remota  antigüedad,  se  ha  pensado  en  ahorrar 
el  agua  de  las  épocas  de  lluvias  para  reemplazar  la  que  falta  en  los 
tiempos  de  seca,  con  la  formación  de  embalses  del  río,  estableciendo 
un  dique  al  través  de  su  curso.  Estas  reservas  de  agua ,  han  llegado  á 
ser  clásicas  en  épocas  pasadas;  y  más  modernamente  se  han  utilizado 
para  las  industrias,  para  los  canales  de  navegación  y  de  riego,  y  para 
«1  consumo  de  las  poblaciones.  Unas  veces  estos  diversos  usos  eran 
llenados  en  conjunto  por  el  embalse,  pero  más  modernamente  en  Norte 
América  y  últimamente  en  Alemania,  los  embalses  de  aguas  destina¬ 
dos  al  consumo  de  las  ciudades  se  han  construido  con  ese  exclusivo 
objeto. 

Muchas  son  las  ciudades  que  actualmente  utilizan  el  agua  de  los 
embalses  de  los  ríos  para  el  consumo,  y  sin  pretensión  de  hacer  una 
enumeración  completa,  hemos  confeccionado  el  siguiente  cuadro,  con 
la  indicación  de  los  principales  embalses  y  su  capacidad. 

Algunas  ciudades  alimentadas  por  aguas  de  embalses. — (lagos 

ARTIFICÍALES) 


Ciudades  Ríos  embalsados  Capacidad 


Inglaterra: 

Liverpool . Livingston  18:000,000  m:! 

—  Yyrnwy  55.000,000  » 


90 


Ciudades 

Ríos  embalsados 

Capacidad 

Manchester . 

Longdeudale 

18:000,000  m3 

— 

Thirlmere 

1:845,000  » 

Glasgow.  . . 

Gorbal 

4:761,000  » 

Dublin . 

.  Vartoy 

10:800,000  » 

Edimburgo 

— 

— 

Francia: 

Saint-Etienne . 

Jurens 

1:620,000  » 

Annonay . 

Ternay 

11:700,000  • 

Epinal . 

.  Bouzey 

8:316,000  » 

Roanne . 

Tache 

20:250,000  » 

Montlu^on  ...... 

Le  Cher 

30:000,000  » 

España: 

Madrid . 

Lozoya  y  Villar 

19:800,000  » 

Bélgica: 

Verviers . 

Gileppe 

12:250,000  » 

Italia: 

Oagliari . 

Corrongio 

18:000,000  * 

Génova . 

.  Gorgente  (8  re- 

presas; 

6.994,150  » 

Estados  Unidos: 

Valle  de  Tonto  .... 

Arizona 

1,260:000,000  » 

Nueva  York . 

Croton  (15  re- 

presas) 

121:000,000  » 

Boston  .  . 

Washua  River 

238:000,000  » 

Denver . 

— 

228:000,000  » 

California . 

Valle  del  Oso 

— 

Filadelfia . 

— 

— 

Australia: 

Melbourne . 

Narvondah 

37:800,000  » 

Coolgardia-Kalgoordia.  . 

Helena  River 

2:800,000  » 

India: 

Bombay  ....... 

Tausa 

73:000,000  » 

Baroda  .  . 

5:791,000  » 

Alemania: 

Remscheid . 

1:065,000  > 

Lennep  . 

111,000  »- 

—  91 


Ciudades 

Ríos  embalsados 

Capacidad 

Hückeswagen  .  .  . 

Beverthal 

3:300,000  m3 

Ronsdorf . 

Salbachthal 

300,000  » 

Marienheide.  . 

Livgesethal 

2:600.000  » 

Liittringhaussen  .  . 

Herbinghauserthal 

250,000  » 

Glüder . 

Sengbachthal 

3:000,000  » 

Altenvórde  ... 

Ennepethal 

10:000,000  » 

Meschede  .... 

Hennetal 

9:500,000  » 

Hasped . 

Hasperbach 

2:000,000  » 

Gemünd . 

Urftthal 

45:500,000  » 

Plettenberg  .... 

Oesterthal 

3:000,000  » 

Austria: 

Viena . 

.  .  . 

Schwartza 

— 

Chile: 

Valparaíso  .... 

— 

56:400,000  * 

Muchos  otros  embalses  están  citados  en  los  Tratados  de  Higiene,  y 
sobre  los  cuales  no  hemos  podido  conseguir  datos  de  su  capacidad  y 
otras  condiciones. 

De  todas  estas  reservas  la  más  conocida  es,  sin  duda,  la  que  provee 
de  aguas  á  la  ciudad  de  Nueva  York,  y  conocida  con  el  nombre  de 
Lago  artificial  de  Croion  por  haber  sido  establecido  sobre  este  río. 
Las  obras  se  iniciaron  en  mayo  de  1837,  y  el  4  de  julio  de  1842  llega¬ 
ban  por  primera  vez  las  aguas  corrientes  á  Nueva  York,  que  festejó 
ese  acontecimiento  con  manifestaciones  civiles  y  militares  y  otras  fies¬ 
tas  apropiadas.  El  Lago  Croton ,  se  formó  por  el  embalse  de  las  aguas 
del  río  detenidas  por  una  represa  situada  á  6  millas  arriba  de  la  des¬ 
embocadura,  y  tiene  4  millas  de  largo  y  1/4  de  milla  de  ancho,  de  400 
acres  de  superficie,  y  de  una  capacidad  de  600:000,000  de  galones. 
Poco  después  de  su  terminación,  se  hicieron  estudios  para  formar  otros 
embalses  en  diferentes  partes  del  río,  y  se  proyectaron  hasta  el  núme¬ 
ro  de  15,  que  de  antemano  fueron  designados  por  letras,  de  la  A  á  la 
O,  y  que  á  medida  de  su  construcción  cambiaron  por  el  nombre  de  su 
ubicación.  De  esta  manera  la  mayor  parte  del  curso  del  río  y  de  sus 
afluentes,  ha  sido  represado.  Desde  el  año  1842  hasta  el  presente,  es¬ 
tos  lagos  artificiales  han  dado  toda  el  agua  que  ha  necesitado  Nueva 
York,  siendo  depositada  en  grandes  tanques  donde  terminaba  la  de¬ 
cantación,  y  sin  filtrar  es  distribuida  á  la  población.  Todavía  en  la 
actualidad  Nueva  York  tiene  en  proyecto  la  construcción  de  los  enor¬ 
mes  filtros  que  deben  darle  3:000,000  de  metros  cúbicos  diarios  de 
agua  filtrada. 


-  92  — 


La  interesantísima  obra  de  Wegmann  <91'  en  la  cual  se  hace  la  his¬ 
toria  y  la  descripción  de  todas  las  represas  construidas  en  el  río  Cro¬ 
tón,  ilustrada  con  planos  y  fotografías  de  las  obras,  y  de  la  cual  to¬ 
mamos  estos  datos,  trae  los  análisis  de  las  aguas  del  primitivo  em¬ 
balse  del  Croton,  correspondiente  á  los  años  1843,  1859,  1869,  1872, 
1879,  1881  y  1895,  los  que  demuestran  que,  químicamente,  esa  agua 
es  de  buena  calidad.  No  conocemos  ningún  estudio  sobre  su  compo¬ 
sición  microbiana. 

Fuera  de  este  embalse,  existen  en  Norte  América  54  ciudades  que 
utilizan  agua  de  procedencia  semejante,  por  embalses  de  todas  di¬ 
mensiones;  existiendo  sobre  el  valle  de  Tonto,  sobre  el  río  Arizona, 
el  más  grande  del  mundo  con  una  capacidad  de  1,260.000,000  de 
metros  cúbicos,  ya  que,  el  de  Assouan  en  Egipto,  sólo  tiene 
1,065:000,000.  (92) 


Cualidades  del  agua  délos  embalses. — Mucho  se  ha  hablado  sobre 
las  cualidades  del  agua  de  estas  reservas,  y  en  especial  de  aquellas 
construidas  hace  años,  destinadas  á  usos  industriales  y  de  riego. 

Es  claro  que,  no  habiéndose  pensado  en  utilizar  esas  aguas  para  el 
consumo  de  las  poblaciones,  se  explica  perfectamente  que  en  la  eje¬ 
cución  de  las  obras  no  se  hayan  tomado  las  precauciones  que  hubie¬ 
ran  sido  de  rigor,  si  las  aguas  estuvieran  destinadas  al  consumo; 
pero  lo  peor  del  caso  es  que,  en  algunos  de  estos  embalses  se  ha 
concluido  por  utilizar  el  agua  como  bebida,  á  pesar  de  su  primitivo 
destino,  y  entonces  se  explican  las  justas  críticas  que  los  autores  ha¬ 
cen  á  esas  instalaciones,  entre  las  cuales  pueden  citarse  las  primiti¬ 
vas  de  Génova  y  de  Sassari  en  Italia- 

Todavía,  otros  embalses  destinados  para  uso  exclusivo  de  aprovi¬ 
sionamiento  de  agua  para  las  poblaciones,  han  sido  construidos  en 
una  época  en  que  la  Higiene,  falta  de  los  conocimientos  que  le  ha 
prestado  más  tarde  la  Bacteriología  y  la  Biología,  no  era  tan  exigente 
para  las  aguas  de  bebida.  En  este  caso  se  encuentra  el  lago  artificial 
de  Croton,  en  Nueva  York,  que  ha  sido  objeto  de  tantas  críticas,  y 
algunos  otros  de  los  Estados  Unidos  de  Norte  América,  cuyas  ciuda¬ 
des  se  preocuparon  más  de  tener  toda  el  agua  necesaria,  que  de  su 
calidad.  Más  de  una  vez,  las  aguas  de  tales  embalses  han  dejado  de 
reunir  las  condiciones  necesarias  de  las  destinadas  al  consumo,  y  al¬ 
gunas  como  las  de  San  Francisco,  han  tomado,  á  veces,  un  gusto  des- 


(91)  E.  Wegmann  The  water  supply  of  tke  City  of  New  York.  Nueva  York,  189G. 

(92)  Ed.  Imdkaux.-  I.’alimentaliou  011  eau  et  l'assanissemeut  des  Villes.  Tomo  I,  Ta¬ 
ris,  1902. 


—  03  — 


agradable  en  verano.  En  otros  embalses,  como  6n  el  mismo  de  Cro¬ 
tón,  se  ha  establecido  en  sus  orillas  una  numerosa  población  de  villas 
y  casas  de  recreo,  que  vertían  en  el  lago  todos  sus  residuos,  incluso 
los  humanos,  polulando  así  fuertemente  las  aguas,  con  grave  riesgo 
de  la  salud  pública,  tanto  más  cuanto  que  la  ciudad  de  Nueva  York 
no  filtra  sus  aguas  de  consumo. 

Se  agrega  aún,  para  ciertos  otros  embalses,  la  alteración  de  las 
aguas  producida  por  el  desarrollo  de  una  enorme  vegetación  acuática 
que  moría  con  los  fríos  del  invierno,  entrando  en  putrefacción,  y 
dando  á  las  aguas  de  esos  lagos  un  olor  y  sabor  desagradables. 

Pero,  debe  tenerse  en  cuenta  que,  estas  cosas  pertenecen  á  épocas 
pasadas,  han  acontecido  hace  muchos  años,  y  son  contemporáneas  de 
aquellas  otras  instalaciones  de  la  ciudad  de  Chicago  en  1842,  para 
tomar  el  agua  del  lago  Michigán  por  medio  de  un  tubo  establecido 
cerca  de  la  orilla,  y  como  el  agua  era  utilizada  sin  filtrar,  habiéndose 
desarrollado  una  enorme  cantidad  de  pequeños  pececillos  ( Leuciscus 
Phoximus ),  los  consumidores  los  recogían  al  sacar  el  agua  de  las  ca¬ 
nillas  de  los  servicios  domiciliarios,  vivos  y  muertos,  y  concluyeron 
por  dar  tan  mal  sabor  y  olor  al  agua,  que  fué  necesario  alejar  el  pun¬ 
to  de  captación  6,400  metros  de  la  orilla.  (93> 

El  excesivo  desarrollo  de  algas  y  criptógamas,  parece  ser  un  hecho 
corriente  en  los  Estados  Unidos  de  Norte  América,  no  sólo  en  los 
embalses,  sino  que  también  en  los  depósitos  de  decantación:  las  altas 
temperaturas  del  verano  favorecen  su  desarrollo,  y  las  bajas  del  in¬ 
vierno  producen  su  muerte  y  la  descomposición  consecutiva.  Debe¬ 
mos  decir  que,  el  desarrollo  de  algas  y  criptógamas  es  un  hecho  uni¬ 
versal;  todas  las  aguas  de  superficie  las  tienen,  y  en  estos  últimos 
años  se  les  ha  hecho  jugar  un  papel  benéfico  en  la  autoepuración 
de  las  aguas  de  los  ríos  y  de  los  lagos,  correlativo  de  sus  fenómenos 
vitales.  Juegan  también  un  papel  importante  en  la  depuración  artifi¬ 
cial  de  las  aguas,  formando  parte  de  la  membrana  biológica  en  los 
filtros  de  arena.  Para  estos  aparatos  también  existe  una  biología  de 
los  filtros ,  semejante  á  la  biología  de  las  aguas ,  que  explica  los  fenó¬ 
menos  de  purificación  natural. 

Esa  vegetación  se  puede  ver  en  todos  nuestros  arroyos  y  estanques, 
y  existe  abundante  en  el  río  Santa  Lucía  en  el  punto  de  captación 
de  la  Compañía  de  Aguas  Corrientes,  que  se  ve  obligada  á  hacer  la 
limpieza  periódica  de  la  cuenca  de  ese  paraje,  y  hemos  podido  verla 
personalmente,  en  los  depósitos  de  decantación  y  en  los  filtros  de 
arena,  déla  Usina  de  Santa  Lucía.  Y  mismo,  según  el  profesor  Are- 


(93)  La  provista  dell’iicqiia  potabile  á  Chicago.  («L’Ingegnerfa  Sanitaria»,  1S93.  p.  149  . 
7 


94  — 


ehavaleta,  W  el  agua  de  consumo  de  Montevideo  ha  tenido  en  1895 
un  «olor  y  gusto  sui  generis »  debido  á  la  descomposición  de  grandes 
cantidades  de  un  alga,  la  « Cladopliora  fraeta »,  que  se  había  des¬ 
arrollado  en  el  agua  del  río  Santa  Lucía. 

Pero,  si  en  pequeña  cantidad  su  presencia  puede  ser  considerada 
benéfica,  no  es  lo  mismo  cuando  se  desarrollan  excesivamente.  En 
estos  últimos  años  se  han  hecho  estudios  para  destruir  esas  vegeta¬ 
ciones  de  los  embalses  y  depósitos  de  decantación,  sin  perjudicar  la 
calidad  de  las  aguas.  Se  ha  usado  con  ese  objeto  el  sulfato  de  cobre, 
yen  los  Estados  Unidos  ha  dado  excelentes  resultados,  en  Winches¬ 
ter,  en  Ky,  en  Baltimore,  en  Cincinati  (Ohio),  en  Butte,  en  Glenco- 
ve,  en  Greemrich,  en  Newtown,  etc.  Las  cantidades  de  cobre 
que  se  necesitan  son  sumamente  pequeñas,  y  las  experiencias  he¬ 
chas  han  llegado  á  fórmulas  de  una  parte  de  sulfato  de  cobre  por 
50:000,000  de  partes  de  agua  para  las  algas  menos  resistentes,  y  una 
parte  de  sal  de  cobre  por  500,000  partes  de  agua  para  la  de  mayor 
resistencia.  A  estas  dosis,  el  sulfato  de  cobre  no  queda  en  el  agua, 
pues  después  de  la  aplicación  no  ha  sido  po-ible  reconocer  su  exis¬ 
tencia  por  el  ferrocianuro  de  potasio,  y  además  no  es  dañoso  ni  para 
los  peces,  ni  para  los  vegetales  más  superiores,  como  el  berro,  por 
ejemplo.  El  Ingeniero  Raddi  (9S>  relata  los  ensayos  hechos  en  1901  en 
Washington,  para  la  destrucción  de  las  algas  spyrogiro  y  blathracisi- 
lin  que  fueron  destruidas  totalmente  en  pocos  días  en  los  depósitos) 
con  cantidades  de  sulfato  de  1/50.000.000- 

Fuera  de  este  tratamiento,  la  limpieza  continua  de  la  superficie  de 
las  aguas  embalsadas,  da  el  mismo  resultado,  pero  exige  mayor  tiem¬ 
po,  mayores  atenciones  y  mayores  gastos. 

Los  peligros  de  la  polución  de  las  aguas  embalsadas  por  la  vida 
del  hombre  en  sus  orillas,  es  más  difícil  de  evitar,  por  los  enormes 
gastos  que  demanda,  para  los  lagos  artificiales  cuyas  orillas  se  han 
ido  poblando.  Pero,  las  ciudades  no  han  trepidado  en  afrontar  los 
grandes  gastos  que  el  desalojo  de  esas  habitaciones  acarrearía,  y  si¬ 
guiendo  los  dictados  de  los  higienistas  modernos,  han  creado  alrede¬ 
dor  de  los  embalses  extensas  zonas  deshabitadas,  pobladas  de  árbo¬ 
les  y  perfectamente  aisladas  de  todo  contacto  humano  ó  animal. 


(94)  Carta  del  Profesor  Arecliavaleta  al  doctor  Brian,  publicada  en  im  folleto  titulado 
«Cuestión  Aguas  Corrientes  .  La  propuesta  Cañera. — Montevideo.— A.  Barreiro  y  Ramos, 
editor. — 1805. 

(95)  .T.  Ounsu  et  E.  Bonjean.  — L’eau.—  Fascículo  2.°  del  Traite  d’Hyglent»  de  Brouar- 
del  et  Mosny. 

(9S)  A.  Raddi.  — La  sterilizzacione  dell’acqua  mediante  il  solfato  di  ramo.  «L’Ingeg- 
neria  Sanitaria». — 1904.  Pílg.  131. 


—  95 


Manchester  ha  expropiado  toda  la  cuenca  del  lago  Thirlmere  en 
una  extensión  de  11,000  acres;  Liverpool  ha  adquirido  la  cuenca  del 
río  Riffington  y  del  lago  Vyrnwy,  Birmingham  las  cuencas  de  los 
ríos  Elan  y  Claerwen  en  una  extensión  de  45,000  acres;  Glasgow  ha 
prohibido  toda  edificación  en  las  orillas  del  lago  Kolrine  ((20,000 
acres)  y  Edimburgo  igualmente  con  los  terrenos  que  rodean  el  punto 
de  captación  de  sus  aguas,  I97)  En  Alemania  esa  zona  de  protección 
ha  sido  establecida  desde  el  principio,  en  los  embalses  construidos 
en  estos  últimos  años. 

Además  de  estas  precauciones,  se  han  indicado  otras  á  tomarse 
durante  la  obras  de  construcción  del  dique.  Nos  referimos  á  la  pre¬ 
paración  del  terreno  donde  se  va  á  depositar  el  agua,  así  como  el 
modo  de  funcionamiento.  En  algunos  embalses  de  Norte  América, 
y  mismo  de  Alemania,  las  aguas  del  primer  Ilenamienlo  del  embalse, 
tomaron  rápidamente  un  aspecto  muy  desagradable,  con  un  fuerte 
mal  olor  y  mal  sabor;  esa  alteración  del  agua  se  produjo  por  la  alte¬ 
ración  de  los  vegetales  (césped  y  hierbas)  que  cubrían  las  tierras  que 
fueron  inundadas  por  las  aguas,  al  llenarse  el  embalse.  Desde  en¬ 
tonces  se  ha  aplicado  con  todo  rigor  la  medida  de  sacar  en  esos  te¬ 
rrenos  que  quedarán  debajo  del  agua,  no  sólo  los  árboles  y  arbustos, 
sino  también  las  plantas,  el  césped  y  aún  las  raíces  de  los  árboles,  y 
en  aquellas  tierras  ricas  en  humus,  se  ha  resuelto  extraer  toda  la  ca¬ 
pa,  en  un  espesor  prudencial.  Los  grandes  gastos  que  estas  obras 
han  exigido,  han  sido  compensados  por  el  hecho  de  que,  desde  el 
primer  llenamiento,  el  agua  de  esos  embalses  así  preparados,  ha  sido 
excelente  desde  el  principio. 

Realizando  el  sabio  precepto  higiénico  de  que,  es  más  fácil  y  más 
útil  evitar  el  mal  que  curarlo,  se  ha  establecido  en  las  zonas  de  pro¬ 
tección  de  que  antes  hemos  hablado,  una  compacta  muralla  de  ár¬ 
boles,  que  además  de  sanear  el  suelo,  y  dar  utilidad  al  municipio  con 
las  maderas  que  su  corte  periódico  proporciona,  impida  el  acceso  del 
hombre  y  de  animales  hasta  la  orilla  del  agua  embalsada.  Se  ha 
prohibido,  además,  la  navegación  y  la  pesca  en  sus  aguas.  El  Profe¬ 
sor  Fraenkel  (98>  relata  que  las  bellezas  de  algunos  embalses  que  se 
asemejan  á  muchos  pequeños  lagos  de  los  países  montañosos,  los  ha 
hecho  sitios  de  turismo,  y  en  sus  alrededores  se  han  establecida  hote¬ 
les  y  se  han  construido  villas  de  recreo;  todo  lo  que  acarrea  peligro 
de  polución  de  las  aguas.  «Toda  instalación  de  aprovisionamiento  de 
aguapara  ciudades,  dice  el  distinguido  profesor,  debería  ser  conside 


(97)  E.  Imbraux.  — De  la  necesitó  et  d<*s  moyens  d’instiluer  uno  proLection  cffieace  pon 
les  eaus  d’alimentation  des  Villcs.  «Revue  d’Hygienc»,  1904. 

(98)  Profesor  Fraenkel. — Wasserversorgung  mittelst.  Thalsporron  DoutscU  Vierteljiihrs- 

chrift  fur  Offel.  (xesundsh.  1901. 


—  96  — 


rado  como  un  santuario  nacional,  ó  como  un  lugar  de  veneración  de 
la  diosa  Hygieia,  tan  antigua  y  sin  embargo  tan  moderna.  Este  lugar 
debería  ser  separado  lo  más  posible  del  bullicio  del  mundo  y  ser  pro¬ 
tegido  de  todo  pie  profano». 

Insisten  también  los  autores,  y  en  especial  Intze  (">  sobre  las 
grandes  precauciones  que  las  oficinas  técnicas  deben  tomar,  para  ga¬ 
rantir  el  dique  de  contención  de  las  aguas,  contra  los  peligros  de 
ruptura,  ya  que  hechos  de  esta  clase  se  han  producido  en  épocas  de 
grandes  crecientes,  con  alguna  frecuencia,  produciendo,  como  la  rup¬ 
tura  del  dique  de  Jenstown,  doce  mil  víctimas,  además  de  las  in¬ 
mensas  pérdidas  materiales  por  el  arrasamiento  déla  región. 

Si  deseamos  investigarla  opinión  de  los  higienistas  respecto  al  va¬ 
lor  de  las  aguas  de  los  embalses,  se  debe  hacer  notar  que,  los  autores 
un  poco  antiguos,  no  estaban  en  condición  de  conocer  los  buenos  re¬ 
sultados  que  ahora  dan  los  embalses,  por  carencia  de  estudios  espe¬ 
ciales  que  son  de  reciente  data,  y  además  porque  juzgando  sóbrelas 
reservas  construidas  hace  muchos  años,  sin  sujeción  á  las  reglas  hi¬ 
giénicas  modernas,  han  formado  un  juicio  demasiado  superficial  de 
esta  cuestión,  cuando  no  demasiado  injusto,  en  la  actualidad. 

Revisando  todos  los  Tratados  de  Higiene  que  datan  de  algunos 
años,  nos  ha  llamado  la  atención  la  forma  por  demás  superficial  con 
que  está  tratada  esta  cuestión,  sin  acopio  de  datos,  copiándose  los 
unos  á  los  otros,  y  reproduciendo  en  las  ediciones  más  recientes  los 
mismos  párrafos  de  las  primeras,  sin  agregar  nada  de  los  últimos 
estudios  sobre  esta  tan  interesante  cuestión;  concluyendo  por  expo¬ 
ner,  irás  una  impresión,  que  una  opinión  científica  fundada,  lo  que 
en  definitiva  hace  que  esas  opiniones  tengan  muy  escaso  valor. 

Así  en  la  notable  obra  de  Rochard  (10°),  en  su  tomo  tercero,  apenas 
se  dedica  una  página  en  el  párrafo  titulado:  « Dignes  et  Barrages*, 
en  el  cual  se  indican  las  condiciones  de  su  construcción,  los  peligros 
de  ruptura,  y  no  se  da  opinión  ninguna  sobre  la  calidad  del  agua. 
Proust  U®1)  en  su  más  reciente  edición,  tampoco  dedica  más  que  un 
corto  párrafo  á  los  embalses,  sin  dar  opinión.  En  el  otro  tratado  de 
Rochard  (102)  encontramos  la  misma  carencia  de  datos.  En  la  notable 
obra  de  Bechmann  (103)  la  cuestión  está  estudiada  más  extensamente, 
pero,  principalmente,  bajo  el  punto  de  vista  de  la  ingeniería;  y  bajo 
el  nombre  de  lagos  artificiales,  establece  una  división  entre  estan¬ 
ques,  (de  poca  profundidad  y  en  los  cuales  las  aguas  se  hacen  im- 


(99)  Profesor  Intze.—  Wasserversorguug  mittelst  Thalsporren,  en  el  mismo  número  de 
la  Revista  arriba  indicada. 

(100)  Jules  Rochard. — «Enciclopedie  d’Hygiene«.  Tomo  3.*.  París,  1891. 

(101)  A.  Proust.— «Traite  d’Hygiene».  París,  1904. 

(102)  J.  Rochard.— «Traite  de  Hygiene».  Paris,  1897. 

(103)  G.  Bechmvnn.— «Salnbrité  urbaine».  Distributions  d’eau  et  assainissemeut.  2e  edi- 
tion.  Paris,  1898.  Tomo  l.°,  pág.  189. 


—  97  — 


propias  para  los  usos  domésticos,  los  estanques  de  Versalles,  por 
ejemplo),  y  los  embalses  profundos  que  formando  un  verdadero  lago, 
se  obtiene  una  reserva  importante,  donde  el  agua  se  decanta,  adquie¬ 
re  una  temperatura  casi  constante,  se  altera  poco,  siempre  que  la 
profundidad  no  descienda  en  ninguna  parte  debajo  de  1  m.  50  á 
2  m.,  y  que  es  considerada,  particularmente  en  Inglaterra  y  en  Es¬ 
tados  Unidos,  como  un  excelente  recurso  para  la  alimentación  de  las 
ciudades.  Spataro  (104>>  en  la  primera  parte  del  volumen  3.°  de  su 
obra  tan  conocida,  dedica  un  capítulo  á  los  lagos  artificiales,  en  el 
que  establece  como  únicas  objeciones ,  la  posibdidad  de  infiltracio¬ 
nes  del  agua  del  embalse;  el  terraplenamiento  de  la  cuenca  por  los 
arrastres  del  agua;  la  estabilidad  del  dique  de  represa;  y  la  contami¬ 
nación  del  aire  bajo  el  punto  de  vista  de  la  producción  de  la  malaria, 
cosa  estaque  en  la  actualidad  está  ya  juzgada  en  sentido  negativo. 
Estudia  en  seguida  tres  embalses  de  Italia;  el  de  Sassari ,  con  aguas 
alteradas,  por  la  gran  cantidad  de  sustancia  orgánica  de  terrenos  de 
cultura,  y  diversos  lavaderos  y  maceratorios  de  lino ;  el  de  Genova, 
creado  para  dar  agua  á  presión  á  la  industria,  por  ser  las  aguas  im¬ 
propias  para  bebida  t105)¡  y  el  de  Cagiiari,  que  alimenta  á  esa  ciudad 
desde  1867,  y  que  á  pesar  de  la  época  en  que  fué  construido  sus  aguas 
son  de  buena  calidad,  mismo  de  mejor  calidad  que  las  del  río  Corren- 
gio  que  lo  forma,  y  según  lo  comprueban  dos  análisis  de  sus  aguas. 
E.  Imbeaux  l106)  dedica  un  corto  párrafo  á  los  lagos  artificiales,  di¬ 
ciendo  que.  están  en  análogas  condiciones  que  los  lagos  naturales, 
é  indicando  las  precauciones  que  deben  tomarse  en  su  construcción. 
Oesten  (107)  en  el  tratado  de  higiene  alemán,  dedica  también  un  corto 
párrafo  á  los  embalses  ( Thalsperren )  indicando  las  precauciones  hi¬ 
giénicas  que  deben  tomarse  con  el  terreno  durante  la  construcción, 
y  enunciando  los  principales  embalses  conocidos  en  aquel  entonces. 
Arnould  (108)  aún  en  su  última  edición  del  año  1907,  dedica  sólo  vein¬ 
tidós  líneas  á  tratar  esta  lan  importante  cuestión,  y  después  de  hablar 
por  boca  del  profesor  Krusse,  diciendo  que:  «Las  aguas  así  coleccio¬ 
nadas  son  de  bastante  buena  calidad,  si  las  zonas  de  atrás  en  la  su- 


(104)  D.  Spataro. — «Igicne  delle  abitazione».  Vol.  III,  Parte  I,  pAg.  49. 

(1051  En  la  actualidad  Génova  posee  otros  dos  embalses,  terminados  en  los  años  de  1883  y 
1887,  que  se  utilizan  para  el  consumo  de  la  ciudad  A  entera  satisfacción  de  las  autoridades 
sanitarias.  Véase  F.  Bastiani.  Condotte  d’acqua  patab'.e  A  Genova  «L’Ingegneria  Sanita¬ 
ria»,  1896. — L.  Pagliani.  «Tratatto  de  Igiene».  Tomo  l.°.  Parte  segunda. 

(106)  Ed.  Imbeaux.— «L’alimentation  en  eau  et  l’assainissement  des  Villes».  Tomo  1. 
Pag.  118.  París,  1902. 

(107)  Obkringenieur  Oestkk.— «Wasserversorgung»  en  el  Tomo  I  del  «Ilandbuch  der 
Hygiene»  del  doctor  Med.  Th.  Wcyl,  pAg.  450.  lena,  año  1896. 

(108)  J.  Arnould. — «Nouveaux  éléments  d’hygiene,  5e  edition..  París,  1907.  PAg.  93. 


—  98  — 

perficie  de  las  cuales  ellas  han  corrido,  pertenecen  á  una  región  inha¬ 
bitada  donde  las  causas  de  polución  han  sido  reducidas  al  mínimum», 
y  que,  si  el  embalse  es  grande  «la  masa  líquida  se  epura  de  una  ma¬ 
nera  notable  bajo  la  influencia  del  reposo,  de  la  inmovilidad  prolon¬ 
gada,  hasta  el  punto  de  que  el  agua  de  ciertos  embalses  no  tiene 
ninguna  necesidad  de  ser  purificada»,  expresa  su  impresión  en  esta 
forma:  «A  pesar  de  estas  precauciones,  y  por  más  favorables  que 
sean  las  circunstancias,  el  agua  de  los  embalses  (barrages-reservoir) 
no  nos  parece  ofrecer  en  general  bastantes  garantías  para  que  haya 
lugar  de  lamentar  que  este  método  de  coleccionamiento  de  aguas 
destinado  á  la  alimentación  de  las  ciudades,  no  cuente  casi  ejemplo 
de  aplicación  entre  nosotros.» 

Pagliani  0-09)  en  su  tratado  en  curso  de  publicación,  dedica  un 
capítulo  á  los  lagos  artificiales  haciendo  la  historia  de  estas  reservas, 
y  las  precauciones  higiénicas  que  deben  tomarse  en  su  construcción; 
considera  que  debe  tenerse  con  sus  aguas  las  mismas  exigencias  que 
con  los  lagos  naturales,  de  los  cuales  tienen  también  los  inconvenien¬ 
tes,  pero  con  la  ventaja  para  los  lagos  artificiales,  en  lo  relativo  á 
las  precauciones  sanitarias,  que  ellos  se  forman  en  un  lugar  de  elec¬ 
ción,  por  lo  cual,  si  ella  es  hecha  con  buen  criterio,  se  puede  llegar 
hasta  cierto  punto  á  evitar  las  poluciones.  F.  y  E.  Putzeys  (llu)  en 
el  fascículo  XIV  del  Tratado  de  Higiene  de  Brouardel  y  Mosny,  re¬ 
cién  aparecido,  estudia  con  más  detención  la  parte  higiénica  de  los 
embalses,  haciendo  notar  que  los  primeros  juicios  sobre  ellos,  nacían 
de  los  construidos  con  fines  de  la  irrigación;  pero  que,  en  la  actualidad, 
se  tienen  elementos  de  comparación  con  los  nuevos  embalses  bien 
construidos,  que  demuestran  que,  «los  embalses  pueden  representar 
un  medio  precioso  de  alimentación  de  las  ciudades  después  de  un  se¬ 
rio  estudio  geognóstico  de  la  región,  donde  se  propone  establecerlos». 
Dice  que,  tienen  la  ventaja  sobre  los  lagos  naturales  de  que,  aletear¬ 
los,  se  elija  la  colocación  de  manera  á  reducir  á  un  mínimum  los  peli¬ 
gros  de  infección;  que  el  agua  que  alimenta  esos  lagos  artificiales  es 
comparable,  bajo  el  punto  de  la  calidad ,  al  agua  de  los  naturales, 
aunque  sus  aguas  contienen  más  materias  húmicas  porque  los  arroyos 
que  los  forman  atraviesan  regiones  de  bosques.  Condena  la  conducta 
de  algunas  ciudades  que  usan  el  agua  de  estos  embalses  sin  filtrar, 
que  considera  muy  peligrosa,  y  relata  una  epidemia  de  tifoidea  pro¬ 
ducida  por  el  agua  de  la  Gileppe,  usada  sin  epurar. 


(100)  L.  Pagliani;  «Tnitatto  de  Igiene  e  de  Sauilá  Pubblica*,  Vol.  I,  Pág.  743.  Milano. 
LIO)  F.  y  E.  Puizevs:  «Approvisiomiement  comunalo  .  Fascículo  XIV  del  «Traite  d’lfyg 
de  Brouardel  y  Mosny,  pág.  00.  París  1903. 


99 


Pero,  los  autores  que  más  se  han  ocupado  modernamente  del  estudio 
de  las  cualidades  del  agua  de  los  embalses,  han  sido  los  alemanes.  Y 
para  darse  cuenta  de  la  importancia  que  en  aquel  país  se  da  á  esta 
cuestión,  baste  saber  que  ella  ha  figurado  tres  veces  en  la  orden  del 
día  de  los  recientes  Congresos  de  Higiene,  y  fué  tratada  en  el  último 
Congreso  Internacional  de  Higiene  celebrado  en  Berlín  en  el  año  1907. 

El  Profesor  ívruse  (IU),  estudiándolos  embalses  de  Solingen,  Bar- 
men  y  Remscheid,  dice  que,  aún  cuando  el  agua  llegada  al  embalse  de¬ 
be  ser  sospechosa  por  su  origen,  puede  ser  considerada  á  la  salida  co¬ 
mo  purificada  por  el  hecho  de  la  decantación,  que  hace  desaparecer 
los  organismos,  ayudada  por  la  acción  destructora  del  aire  y  de  la  luz. 
Debe  evitarse  toda  circulación  en  el  embalse,  como  navegación  y  pes' 
ca.  Trae  una  tabla  de  los  análisis  bacteriológicos  del  agua  del  embal¬ 
se  de  Reimscheid  en  la  superficie  y  en  la  profundidad,  y  del  cual  re¬ 
sulta  que  después  de  unas  lluvias  el  agua  de  la  superficie  del  embal- 
ce  tenía  3,800  gérmenes  por  centímetro  cúbico,  y  en  ia  profundidad,  la 
media  fué  de  35  gérmenes  por  centímetro  cúbico.  Y  llega  como  resul¬ 
tado  de  ese  estudio,  á  la  conclusión  de  que,  el  agua  de  estos  embalses 
(Thalsperrenwassers)  bien  hechos  y  bien  instalados ,  puede  aguantar  la 
comparación  con  las  buenas  aguas  subterráneas. 

El  doctor  Chr.  Nussbaum  (u2>  es  un  entusiasta  defensor  de  "los  em¬ 
balses,  cuyas  condiciones  ha  estudiado  muy  detenidamente  durante 
años.  He  aquí  todas  las  virtudes  que  el  autor  encuentra  en  estas  re¬ 
servas:  «disminuyen  el  peligro  de  inundaciones;  son  una  defensa  con¬ 
tra  la  carestía  en  tiempo  de  seca;  ofrecen  á  la  agricultura  la  posibili¬ 
dad  de  agua  de  riego;  procuran  á  los  criadores  de  animales  agua  sufi¬ 
ciente  para  sus  establecimientos;  permite  la  instalación  de  criaderos 
de  peces  con  aguas  siempre  corrientes;  procura  agua  en  cantidad  á 
muchas  industrias  y  fábricas;  es  una  fuente  de  fuerza  tanto  más 
apreciada  cuanto  más  pobre  en  carbón  de  piedra  es  el  país;  da  agua 
para  canales  de  navegación;  y  por  último,  sobre  todas  estas  ventajas, 
está  la  de  que  es  una  fuente  de  provisión  de  agua  para  las  ciudades, 
que  reciben  así,  agua  buena  y  barata,  ya  para  usos  domésticos,  ya 
para  la  limpieza  de  sus  casas,  de  sus  calles,  plazas,  jardines  y 
alcantarillas.  Por  eso,  á  pesar  de  su  elevado  costo,  la  construcción  de 
grandes  embalses,  en  el  sentido  rural  y  urbano,  es  una  obra  produce 
tiva  de  gran  importancias  — En  cuanto  á  la  calidad  del  agua,  dice  ser 


(111)  Kkusk:  Hygienischc  Beurtlieilung  des  Thalsperrcnwasser  (Contralblat  fur  algemeine 

Gesiuidsheltspflege).  1001. 

( 1 1-)  Chr.  Nussbaum:  «Die  wassergewiming  durcli  Thalsperren-  —(Deutsche  Viuteljahis- 
i  chrift.  íur  Offenlkhe  UestiDdsheitspflegc,  1906.  pág.  569. 


—  100  — 


excelente  si  el  embalse  es  de  cierta  profundidad,  pues  en  él  se  produ¬ 
ce  un  fenómeno  de  autopurificación,  debido  á  la  decantación  de  las 
partículas  térreas  y  de  los  microbios;  por  eso  el  agua  es  más  pura  con¬ 
tra  el  dique  de  contención;  su  pureza  aumenta  hasta  cierta  profundi¬ 
dad,  y  en  el  fondo  el  agua  es  más  rica  en  bacterias  que  cuatro  metros 
más  arriba,  y  cree  que  no  debe  tomarse  el  agua  á  una  distancia  menor 
que  esa  del  fondo;  en  las  orillas  también  es  más  impura  que  en  la  parte 
media:  en  una  palabra,  el  agua  tomada  contra  el  muro  de  contención  ha 
sido  siempre  insospechable .  El  agua  de  los  embalses,  según  el  autor, 
«es  superior  á  la  de  los  ríos,  y  aún  de  los  lagos  naturales  que  están 
expuestas  á  ensuciamientos  muy  peligrosos  por  la  habitación  de  sus 
orillas,  y  por  la  navegación;  el  peligro  de  infección  de  los  embalses 
es  mucho  menor,  tanto  que  en  la  mayoría  de  los  casos  es  una  excep¬ 
ción»;  y  tanto  por  su  calidad  como  por  la  temperatura,  considera  que 
no  es  inferior  al  agua  subterránea.  A  pesar  de  estas  buenas  cualida¬ 
des,  opina  que  para  el  uso  de  las  poblaciones,  debe  purificarse  en  fil¬ 
tros  de  arena,  ó  con  ozono,  de  preferencia. 

En  la  25.a  reunión  de  la  Sociedad  Alemana  de  Higiene  Pública > 
celebrada  en  Trier,  en  septiembre  de  1900,  fué  puesta  á  la  orden  del 
día  la  cuestión  de  « Aprovisionamiento  de  agua  por  medio  de  embal¬ 
ses»  y  fueron  rapporteurs  los  profesores  Intze  y  Fraenkel. 

El  profesor  Intze  (U3),  trató  esta  cuestión,  de  la  que  ya  se  habían 
ocupado  en  el  año  anterior,  bajo  el  punto  de  vista  de  la  ingeniería, 
indicando  las  ventajas  que  presenta  sobre  las  instalaciones  de  agua 
subterráneas  de  las  cuales  citó  los  inconvenientes,  y  después  dió  el 
resultado  de  sus  observaciones  de  más  de  10  años,  sobre  los  embalses 
de  Gemund,  de  Remscheid,  Solingen  y  Barmen.  Insiste  en  la  necesidad 
de  preparar  el  terreno  para  el  embalse,  desembarazándolo  de  los 
árboles,  plantas,  raíces  y  del  césped,  y  en  la  necesidad  de  una  zona 
de  protección  plantada  de  árboles  y  despoblada  de  hombres  y  anima¬ 
les.  En  estas  condiciones  el  agua  tomada  contra  el  muro,  presentaba 
en  Remscheid  y  en  otros  embalses,  sólo  de  30  á  70  gérmenes  por  centí¬ 
metro  cúbico,  pero  es  más  impura  en  las  orillas  y  en  el  fondo  junto 
al  suelo,  por  lo  que  establece  que  la  toma  debe  hacerse  contra  el  mu¬ 
ro,  construyendo  al  mismo  tiempo  que  el  dique,  una  torre  de  capta¬ 
ción  con  aberturas  á  alturas  variables  para  hacer  la  toma  según  el 
nivel  del  agua,  ni  en  la  superficie,  ni  cerca  del  fondo.  Respecto  á  la 
parte  económica  dice  que,  si  no  se  necesitan  máquinas  para  trans¬ 
portar  el  agua,  haciéndose  por  descenso  natural,  el  metro  cúbico  cues¬ 
ta  3  pfening  (casi  1/2  centésimo  de  nuestra  moneda)  incluyendo  inte¬ 
rés  y  amortización  del  capital. 


(113)  Inizk:  «Wasservcrsorgung  uiittelst  Thalsperren  iu  gesundhuitlicher  BezUUang. 
«Deustch  Vierteljahrsehrift  für  Off.  Gesundheitspflege»,  19U1. 


101 


El  profesor  Fraenkel  (114>,  trató  la  parte  higiénica,  en  un  rapport 
que  en  resumen  dice  lo  siguiente:  hasta  ahora  el  agua  de  los  embal¬ 
ses  se  ha  mostrado  muy  ventajosa,  cuando  en  su  construcción  se  han 
llenado  todas  las  condiciones  necesarias  (preparación  del  terreno, 
zona  de  protección  boscosa).  Las  investigaciones  bacteriológicas  son 
muy  favorables  para  estas  aguas.  El  autor  tiene  una  opinión  especial 
sobre  el  valor  de  los  análisis  químicos  y  bacteriológicos  que  conside¬ 
ra  no  sólo  sin  importancia  sino  también  superfinos;  pues  dice  que 
para  opinar  sobre  la  calidad  del  agua  de  un  embalse  « debe  examinar¬ 
se  y  estimarse  la  posibilidad  de  una  infección  del  agua  sobre  la  base 
de  un  estudio  exacto  y  técnico  del  lugar  donde  se  ha  instalado  este  em¬ 
balse*.  En  este  sentido  dice  que  deben  vigilarse  los  arroyitos  que 
atraviesan  pueblos  que  arrojan  residuos  á  ellos,  que  puedan  polular 
el  embalse.  «Se  ha  contado,  dice,  con  la  autopurificación  de  estos 
arroyos  antes  de  su  llegada  al  embalse,  pero  el  higienista  no  debe 
confiar  sólo  en  esa  purificación  y  debe  tomar  muy  en  consideración 
esas  causas  de  polución».  Considera  el  agua  de  los  embalses  superior 
á  la  de  los  ríos  y  lagos  naturales  por  la  falta  de  viviendas  en  las 
orillas,  y  de  navegación.  Pero  aún  con  todas  estas  precauciones, 
opina  que,  como  toda  agua  de  superficie,  debe  considerarse  como  sos¬ 
pechosa  y  debe  filtrarse  antes  de  destinarla  al  uso  de  las  pobla¬ 
ciones. 

En  la  discusión  á  que  dieron  lugar  estos  dos  rapports,  todos  estu¬ 
vieron  de  acuerdo  en  considerar  el  agua  de  los  embalses  como  supe¬ 
rior  á  la  de  los  ríos  y  lagos  naturales,  que  el  agua  tiene  muy  pocos 
gérmenes  debido  á  un  proceso  especial  de  purificación  no  bien  cono¬ 
cido;  y  que  para  uso  de  las  poblaciones  debe  ser  filtrada  sobre  arena. 

Más  recientemente  el  profesor  Kruse  t115),  en  un  largo  artículo, 
trae  un  estudio  del  agua  del  embalse  de  Barmen,  llenado  por  primera 
vez  en  1901,  y  estudiando  la  cantidad  de  microbios  que  contenía  el 
agua  durante  los  años  1902  á  1905,  resulta  que,  á  la  salida  del  tubo 
de  captación  el  número  de  gérmenes  ha  sido,  la  más  baja  de  26  por 
c.c.  y  la  más  alta  de  960;  término  medio  no  alcanzó  á  300  gérmenes 
por  c.c.  El  número  de  gérmenes  aumenta  con  las  grandes  lluvias,  y 
es  menor  en  verano  y  primavera;  aumenta  también  cuando  se  extrae 
agua  muy  cerca  del  fondo,  sea  por  la  seca  ó  por  exceso  en  el  consu¬ 
mo;  y  mismo,  cuando  el  agua  baja  hasta  un  sexto  del  contenido  toma 
mal  olor  y  mal  color;  el  movimiento  del  agua  produce  también  un 


(114)  Fraenkel:  «Wasserversorgmig  niittelst  Thalsperren  .  Peutsc-h  Vioiteljahrscbrif.  off 

Uesund,  1901. 

(115)  Profesor  Kkuse:  JSeitriige  zur  Hygicne  des  Wassers  .  Zeitsschrift  für  Hygiene,  19Utí. 


—  102  — 


aumento  de  bacterias.  Por  todas  estas  consideraciones,  llega  á  la  con¬ 
clusión  de  que,  la  auto-purificación  del  agua  en  los  embalses,  que  el 
opina  es  más  activa  que  en  los  ríos  donde  el  agua  circula  constante¬ 
mente ,  es  debida  al  reposo,  que  debe  durar  semanas  para  producir  sus 
benéficos  resultados. 

Por  último,  aun  el  mismo  profesor  Fraenkel,  presentó  una  comuni¬ 
cación  en  el  Congreso  Internacional  de  Higiene,  celebrado  en  septiem¬ 
bre  del  año  pasado  en  Berlín  (116),  sobre  esta  misma  cuestión,  en  la 
cual  confirma  en  un  todo  las  buenas  condiciones  del  agua  de  los  em¬ 
balses.  Iguales  opiniones  fueron  emitidas  en  la  discusión  de  esta  in¬ 
teresante  comunicación. 

Como  ejemplo  de  los  peligros  que  tiene  la  polución  de  los  arroyos 
que  llevan  sus  aguas  al  embalse,  puede  citarse  entre  otros  casos  anᬠ
logos  el  de  la  ciudad  de  Verviers  (U7),  que  en  1899  tuvo  una  fuerte 
epidemia  de  tifoidea,  debido  á  que  al  arroyo  Borchéne  que  desagua 
en  el  embalse,  habían  llegado  materias  fecales  de  un  enfermo  de 
tifoidea,  y  como  la  ciudad  toma  el  agua  de  un  embalse  sin  filtrarla 
previamente,  la  epidemia  se  declaró  en  ella.  El  arroyo  causante  del 
mal  fué  canalizado  para  desviar  sus  aguas,  definitivamente,  del 
embalse. 

De  esta  detallada  transcripción  se  deduce:  que  el  agua  de  los  em¬ 
balses  es  buena,  es  mejor  que  la  de  los  ríos  y  lagos  naturales,  pero 
á  la  condición  de  que:  el  embalse  sea  grande;  que  el  agua  no  descien¬ 
da  nunca  más  allá  de  la  cuarta  parte  del  volumen  total;  que  sea  cap¬ 
tada  contra  el  dique  de  contención,  ni  muy  cerca  de  la  superficie,  ni 
muy  cerca  del  fondo  (4  metros),  donde  ella,  como  la  de  las  orillas, 
contiene  más  microbios;  que  en  la  construcción  del  embalse  se  despo¬ 
je  el  suelo  de  árboles,  plantas,  raíces,  césped  y  capa  de  tierra  húmica¡ 
que  se  rodee  el  embalse  de  una  zona  de  tierras  plantadas  de  árboles, 
y  en  la  cual  no  penetren  ni  los  hombres  ni  los  animaies;  que  las  ori¬ 
llas  del  embalse  no  sean  habitadas;  que  se  prohíba  la  navegación  y 
la  pesca,  y  hasta  las  peregrinaciones  de  turistas;  que  se  haga  una  po¬ 
licía  sanitario. ;  en  las  poblaciones  vecinas  de  los  arroyos  ó  ríos  que 
llevan  las  aguas  al  embalse;  y  por  último,  que  el  agua  antes  de  ser 
distribuida  á  las  poblaciones,  debe  ser  cuidadosamente  filtrada  sobre 
arena. 

Aplicando  estos  preceptos  á  la  propuesta  del  «Canal  Zabala»,  de¬ 
berían  establecerse  en  la  concesión,  si  fuera  aprobada  por  el  Cuerpo 


(110)  Fbaenkel:  «Experiences  faites  des  eaux  rccueillis  au  inoyen  de  tarrago  des  val¬ 
ides».  Resumen  en  la  «Rev.  d’Hygiene».  París,  Nos,  9  y  lude  1907. 

(117)  F.  y  E.- Putzeys.— < Approv.  corma.»,  ya  citada. 


—  103 


Legislativo,  todas  estas  obligaciones.  Pero  será  necesario  aun  más: 
en  el  funcionamiento  del  embalse  y  en  la  vigilancia  de  la  zona  de 
protección  que  lo  rodee,  la  Municipalidad  de  Montevideo  debe  mandar 
en  dueña,  y  no  dejar  esos  cuidados  á  cargo  de  los  contratistas.  Y  de 
aquí  resulta  ya  una  primera  complicación,  pues  la  Municipalidad  de¬ 
be  ser  la  dueña  de  la  zona  de  protección  que  rodee  el  embalse,  y  junto 
al  dique  de  contención  debe  hacerse  la  toma  y  en  su  vecindad  deben 
establecerse  las  instalaciones  de  purificación,  depósitos  de  agua  depu¬ 
rada,  los  edificios  de  las  máquinas  y  la  salida  de  las  cañerías  princi¬ 
pales  de  distribución,  ó  sean  los  acueductos  que  traerán  las  aguas 
purificadas  á  otros  depósitos  intermediarios,  próximos  á  la  Capital,  y 
délos  cuales  á  su  vez,  deben  salir  las  cañerías  secundarias.  Habrá 
también  que  establecer  medidas  de  prohibición  de  lavar  ropas  en 
el  arroyo  de  San  Francisco  por  parte  de  los  habitantes  de  la  ciudad 
de  Minas,  estableciendo  en  ella  lavaderos  públicos  con  desinfección 
previa  de  las  ropas,  para  evitar  la  conducción  de  gérmenes  al  agua  de 
embalse. 

Todo  esto  tendría  que  hacer  la  Municipalidad;  pero  nada  de  esto  será 
posible  hacer  allí,  pues  según  los  proponentes,  el  agua  que  ofrecen,  no 
es  la  del  embalse  directamente,  sino  la  del  Canal. 

Veamos,  pues,  si  es  aceptable  bajo  el  punto  de  vista  higiénico  esa 
proposición. 


III 


El  agua  del  Canal 

Hemos  visto  que  el  agua  del  embalse,  si  está  bien  construido  y 
bien  instalado,  debe  ser  de  calidad  superior  á  la  del  río  Santa  Lucía 
en  cualquier  punto  de  su  trayecto,  ¿pero  conservará  esas  buenas  cua¬ 
lidades  en  el  Canal,  á  la  altura  de  «La  Paz»,  que  es  el  sitio  indicado 
en  la  propuesta  para  entregar  al  Estado  los  60,(J00  metros  cúbicos  de 
agua  diarios? 

Creemos  que  no:  porque,  no  solamente  el  agua  no  tendrá  los  bue 
nos  caracteres  del  agua  del  embalse,  sino  que  será  de  calidad  muy  in¬ 
ferior. 

Y  esto  por  dos  razones  fundamentales:  l.u  porque  el  agua  del  Ca¬ 
nal  nunca  habrá  tenido  las  buenas  cualidades  del  agua  del  embalsej 
ni  aún  siquiera  á  su  salida  de  él;  y  2.a  porque  en  su  trayecto  se  infec¬ 
tará  cada  vez  más  á  medida  que  circule. 

Nos  explicaremos:  l.°  El  Canal  nace  en  la  orilla  izquierda  del  em¬ 
balse  y  es  alimentado  con  aguas  que  saldrán  del  fondo.  Es  decir,  se¬ 
gún  todas  las  opiniones  antes  transcritas,  el  Canal  será  surtido  de 


—  104 


las  aguas  que  son  más  impuras,  que  contienen  mayor  número  de  gér¬ 
menes,  cuales  son  las  de  la  orilla ,  y  del  fondo  dei  embalse.  Por  eso  he¬ 
mos  dicho  que  aún  desde  su  nacimiento  el  Canal  no  tendrá  las  aguas 
puras  del  embalse.  Ya  se  ha  visto,  según  la  unánime  opinión  de  los 
especialistas  alemanes,  que  la  toma  de  agua  en  el  embalse  para  el  ser¬ 
vicio  de  las  poblaciones,  debe  hacerse  contra  el  muro,  en  donde  es 
más  profunda,  ni  cerca  de  la  superficie,  ni  cerca  del  fondo.  2.°  El 
agua  se  impurificará  cada  vez  más  en  su  trayecto  por  el  Canal  En 
efecto,  habrá  que  saber  que  influencia  tendrán  sobre  las  aguas  los  te¬ 
rrenos  que  atraviese  el  Canal  y  qué  formarán  sus  paredes,  según  su 
composición  geológica.  A  este  respecto  estamos  poco  informados;  la 
Memoria  que  acompaña  la  propuesta  no  habla  nada  de  esto;  pero  en 
uno  de  los  planos  hemos  podido  ver  indicadas  hasta  once  perfora¬ 
ciones,  en  las  cuales  las  capas  atravesadas  eran  siempre  las  mismas, 
cualquiera  que  fuera  la  profundidad  del  sondaje  (de  5  á  14  metros), 
tierra  vegetal,  arcilla  colorada,  tosca  blanda  y  tosca  dura. 

La  arcilla  colorada,  dará  sales  de  hierro  al  agua,  en  tanta  mayor 
cantidad  cuanto  más  espesasen  la  capa  de  contacto  con  el  agua.  Pro¬ 
bablemente  hay  debajo  de  esa  arcilla  un  terreno  calcáreo  (se  acom¬ 
pañan  en  ese  orden  de  superposición,  casi  siempre)  que  puede  ser  lo 
que  se  llama  en  el  plano  tosca  blanda,  pues  este  nombre  no  presu¬ 
pone  sobre  su  composición  mineralógica.  Si  existiera  un  terreno  cal¬ 
cáreo,  el  agua  tomará  una  cantidad  de  sales  de  cal,  que  pueden  hacer¬ 
la  impotable  por  aumento  de  su  dureza. 

Habrá  que  tener  en  cuenta,  además,  las  infiltraciones  que  de  les 
terrenos  vecinos  se  pueden  producir  hacia  el  Canal,  llevando  aguas, 
que  siendo  de  terrenos  superficiales,  serán  cargadas  de  materia  orgᬠ
nica  y  de  gérmenes,  sobre  todo  en  la  vecindad  de  los  puertos  que  se 
proyectan  construir. 

Además,  el  agua  del  Canal  estará  pululada  por  el  simple  hecho  de 
correr  en  un  canal  abierto.  Es  una  cosa  admitida  en  todos  los  Trata¬ 
dos  de  Higiene,  y  sobre  la  cual  no  hay  necesidad  de  insistir  mucho. 
Todas  las  ciudades  que  conducían  sus  aguas  de  consumo  por  me¬ 
dio  de  canales  abiertos,  han  tenido  que  construir  nuevos  acueductos 
cerrados,  pues  el  agua  se  enriquecía  al  contacto  de  la  atmósfera,  en 
materia  orgánica  y  de  consiguiente  en  microbios.  Sirva  de  ejemplo  el 
agua  de  Madrid,  conducida  en  acueducto  abierto,  y  que  al  decir  del 
Dr.  Hauser  tU8),  «resulta  que  las  aguas  del  Lozoya,  que  en  su  na¬ 
cimiento  son  puras,  exentas  de  materias  orgánicas,  llegan  á  Madrid 
ya  mezcladas  con  substancias  orgánicas  en  descomposición,  y  en 


(118)  Ph.  hauser.—  Madrid  bajo  el  punto  de  vista  médico-social».  Madrid— 1902.— pág. 
272. 


—  105  — 


ciertas  ocasiones  contienen  en  las  fuentes  públicas,  bacterias  (le  pu¬ 
trefacción  procedentes  de  deyecciones  humanas. 

Vero  aún  en  el  funcionamiento  del  Canal  habrá  causas  grandes 
de  infecciones  profundas.  EL  Canal  está  destinado  á  la  navegación,  y 
por  lo  tanto  servirá  de  cloaca  de  la  orina  y  de  las  materias  fecales  de 
los  hombres  que  por  él  naveguen,  ó  se  estacionen  en  sus  orillas  en  los 
puertos,  fábricas,  etc.,  y  de  las  mismas  excreciones  de  los  animales 
que  pastoreen  en  sus  orillas,  que  es  de  prever,  serán  muy  fértiles.  Y 
basta  recordar  la  posibilidad  de  que,  uno  de  esos  navegantes  esté 
afectado  de  tifoidea  llamada  ambulatoria,  por  la  poca  intensidad  de 
sus  síntomas  durante  los  primeros  días,  ó  que  se  trate  de  convalecien¬ 
tes  de  fibre  tifoidea  que  conservan  en  su  intestino  por  mucho  tiempo 
el  bacillus  de  Eber  th,  y  que  por  muchos  meses  también,  excretan  con 
sus  orinas  una  enorme  cantidad  de  esos  mismos  gérmenes  patógenos, 
aún  cuando  ellos  se  encuentren  en  un  estado  de  completa  salud  que 
les  permite  ejecutar  toda  clase  de  trabajos,  para  comprender  perfec¬ 
tamente  que  el  agua  del  Canal  será  de  tan  malas  condiciones,  que  no 
podrá  ser  considerada  como  un  agua  apta  para  el  consumo  de  una 
población,  por  más  que  se  la  purifique. 

Se  dirá,  quizás,  que  se  debe  contar  con  la  autopurificación  de  las 
aguas  del  Canal  al  igual  de  las  aguas  de  los  ríos.  Pero  contestaremos 
que:  la  autopurificación  en  un  canal  de  15  metros  de  ancho  y  de 
2.50  de  profundidad,  con  las  aguas  revueltas  por  el  limo  de  su  fondo 
puesto  en  suspensión  por  las  hélices  ó  ruedas  de  los  buques  que  lo 
surquen,  y  de  muy  poco  declive,  la  autopurificación,  decimos,  será 
muy  escasa  y  nunca  llegará  á  ser  suficientemente  intensa  y  completa 
como  para  que,  en  un  punto  determinado  de  él,  pueda  afirmarse  que 
el  agua  no  tendrá  una  gran  cantidad  de  materia  orgánica,  y  una 
enorme  flora  bacteriana,  con  gérmenes  patógenos  capaces  de  provo¬ 
car  una  epidemia.  Se  debe  contar  con  la  autopurificación,  aún  en 
los  ríos,  hasta  cierto  punto,  nada  más;  y  por  eso  es  que  todos  los 
higienistas  claman  contra  las  causas  de  polución  de  los  ríos,  y  piden 
á  los  parlamentos  la  adopción  de  medidas  que  garantan  los  cursos 
de  aguas  superficiales  contra  esas  infecciones,  dictando  leyes  espe¬ 
ciales  á  ese  objeto,  semejantes  á  la  ya  célebre  Rivers  Pollution  Act , 
de  1876  en  Inglaterra. 

Se  dirá  todavía,  que,  á  pesar  de  ser  el  agua  de  mala  calidad,  ella 
podrá  purificarse  por  la  filtración  ó  la  esterilización  por  el  ozono,  ó 
un  medio  químico.  Tampoco  puede  admitirse  esta  argumentación, 
pues  ya  hemos  dicho  que  en  el  Canal,  el  agua  puede  cambiar  su 
composición  química  hasta  el  punto  de  hacerse  impotable,  y  contra 
esa  nueva  composición  del  agua  no  pueden  nada  ni  la  filtración,  ni 
la  esterilización:  y  aún  los  procedimientos  de  corrección  no  serían  de 
aconsejarse,  pues  ellos  sólo  se  utilizan  cuando  no  se  tiene  otra  cosa 


106  — 


á  su  disposición.  En  segundo  lugar,  la  purificación  por  el  filtro  de 
arena,  ó  mismo  la  esterilización,  poco  pueden  contra  una  excesiva  ri¬ 
queza  de  materia  orgánica.  Además,  la  purificación  del  agua  se  hace 
tanto  más  difícil  cuanto  más  microbios  contenga,  tanto  que  se  trate 
del  filtro  de  arena,  como  de  cualquier  modo  de  esterilización,  hasta 
el  punto  de  que  todos  los  higienistas  están  de  acuerdo  en  admitir 
que,  cuando  un  agua  es  muy  rica  en  gérmenes,  en  el  agua  filtrada 
pasan  aún  una  gran  cantidad,  y  hasta  pasan  los  microbios  patógenos, 
pues  el  máximum  de  corrección  que  pueden  producir  los  mejores  fil¬ 
tros  no  pasa  de  99.8  por  ciento  del  total  de  gérmenes  que  tenía  el 
agua  impura. 

Por  otra  parte,  resultaría  ridículo  que  se  tomaran  tantas  precaucio¬ 
nes  higiénicas  en  la  instalación  del  embalse,  y  luego  fuéramos  á  to¬ 
mar  el  agua  del  Canal,  más  sucia  seguramente  que  la  de  cualquiera 
de  los  arroyos  que  llevaban  sus  aguas  al  embalse. 

Por  todas  estas  razones  opinamos  que,  bajo  el  punto  de  vista  higié¬ 
nico  el  agua  del  Canal  será  un  agua  de  mala  calidad,  impropia  para ; 
ser  destinada  al  aprovisionamiento  de  la  capital ,  y  que  ningún  medio 
de  epuración  le  daría  las  buenas  cualidades  exigidas  para  las  aguas 
de  alimentación. 

Se  podría  pensar  que,  si  el  agua  del  Canal  no  podrá  servir  para  la 
alimentación,  todavía  podría  ser  útil  su  conducción  á  Montevideo,  pa¬ 
ra  los  usos  municipales,  industriales  y  los  de  higiene  domiciliaria,  ex¬ 
ceptuando  el  uso  como  bebida.  Esto  equivale  á  plantear  la  cuestión 
del  doble  servicio  de  aguas:  una  buena  para  bebida,  y  una  mala  para 
las  prácticas  higiénicas.  Esta  cuestión  está  resuelta  desde  hace  mu¬ 
cho  tiempo,  en  el  sentido  de  que  en  una  casa,  taller,  fábrica,  estable¬ 
cimiento  público,  etc.,  no  debe  entrar  más  agua  que  el  agua  buena 
para  todo,  y  mismo  para,  la  alimentación,  el  agua  única  pero  buena, 
el  agua  « bonne  á  tout  faire »,  de  los  franceses.  Los  peligros  que  la 
existencia  de  una  distribución  de  agua  impura  en  el  interior  de  las 
casas  traería,  ya  han  sido  tratados  y  discutidos  en  muchas  asociacio¬ 
nes  y  congresos;  y  la  opinión  unánime  actualmente,  es  que,  no  debe 
dejarse  al  alcance  de  las  personas  un  agua  impura  capaz  de  alterar 
la  salud,  pues  por  imprudencia,  por  ignorancia  ú  otras  causas,  ella 
podría  ser  bebida  en  algún  caso.  Por  otra  parte,  el  agua  mala  no  sólo 
es  peligrosa  bebiéndola,  puede  serlo  en  casi  todos  los  usos  domici¬ 
liarios,  en  el  lavado  de  ropas,  de  alimentos  que,  como  las  frutas  y 
ciertas  verduras  se  comen  crudas,  en  el  baño,  en  la  limpieza  corporal, 
y  en  la  limpieza  de  la  vajilla,  y  hasta  en  la  limpieza  de  los  pisos, 
pues  las  personas  que  la  manipulan,  pueden  infectar  los  alimentos 
que  lleven  á  su  boca,  con  esas  manos  infectadas.  A  estos  modos  de 
infección,  fuera  del  agua  bebida,  deben  atribuirse  quizás,  los  casos 
de  tifoidea  en  las  casas  que  teniendo  un  agua  infectada,  la  usan  para 


—  107  — 


todas  las  necesidades  domésticas,  bebiendo  otra  agua  pura,  ó  la  mis¬ 
ma  esterilizada  por  la  ebullición  prolongada.  A  esa  misma  causa  se 
ha  atribuido  la  persistencia  de  las  epidemias  de  tifoidea  á  bordo  de 
un  buque,  á  pesar  de  que  cambiaban  el  agua  de  bebida,  conservando 
la  infectada  para  los  servicios  de  limpieza.  1 Vos  declaramos,  pues, 
contrarios  al  doble  serrÁcio  domiciliario. 

Todavía  podría  pensarse  que,  si  el  agua  impura  del  Canal  no  debe 
entrar  en  las  casas  ni  aún  para  la  higiene  corporal  y  domiciliaria, 
podría  utilizarse  en  los  servicios  municipales,  como  ser  riego  de  ca¬ 
lles,  plazas  y  jardines,  é  irrigación  de  cloacas,  en  vez  de  utilizar  el 
agua  purificada  que  se  destina  al  consumo  de  la  población.  Es  la 
tínica  utilización  que  vemos  podría  tener  el  agua  del  Canal,  porque 
en  esos  servicios  públicos,  /«era  de  las  habitaciones,  no  es  necesario 
que  el  agua  tenga  tales  ó  cuales  caracteres  químicos  y  bacteriológicos; 
bastaría  con  que  no  tuviera  mal  olor. 

¿Pero  vale  la  pena,  económicamente  hablando,  de  pagar  cien  mil 
pesos  ($  100,000)  al  año,  y  además  los  gastos  de  la  canalización,  y 
mantenimiento  del  servicio,  para  traer  de  tan  lejos  un  agua  para  los 
usos  indicados?  Fuera  de  los  del  riego  de  jardines,  el  agua  del  río- 
mar  que  baña  nuestra  península,  podría,  tal  vez,  servir  para  esos  mis¬ 
mos  usos,  sin  tantos  gastos  de  instalaciones,  de  mantenimiento  del 
servicio,  y,  quizás,  hasta  con  algunas  ventajas. 

Como  se  ve,  también  consideramos  inconveniente  el  agua  del  Ca. 
nal  Zabala,  para  los  usos  de  higiene  corporal  y  domiciliarios,  y  sería 
antieconómico  utilizarla  en  los  servicios  municipales  ó  públicos,  fue¬ 
ra  de  las  habitaciones. 


CANTIDAD  Y  PRECIO 

Poco  tenemos  que  agregar  respecto  de  la  cantidad,  después  de  lo 
dicho  al  tratar  del  embalse  del  río  Santa  Lucía,  y  de  lo  dicho  tam 
bién  en  la  primera  parte  del  Informe,  relativo  á  la  cantidad  de  agua, 
disponible  en  las  principales  ciudades,  y  á  las  necesidades  de  Mon¬ 
tevideo,  que  podrían  ser  llenadas  perfectamente  con  200  litros  dia¬ 
rios  y  por  habitante. 

Agregaremos  sin  embargo,  que,  en  una  nueva  provisión  de  agua  pa¬ 
ra  la  ciudad,  deben  tenerse  también  en  cuenta  los  pequeños  pueblos 
del  departamento  de  Montevideo,  y  los  de  Canelones,  más  próximos 
á  esta  Capital.  En  efecto:  dada  la  pequeña  capacidad  financiera  de 
las  Municipalidades  de  esos  pueblos,  puede  asegurarse  que  jamás  po¬ 
drán  costearse  un  servicio  independiente  de  aguas  salubres.  Sería, 
pues,  de  utilidad  suma,  inspirándose  en  la  organización  de  los  nuevos 
servicios  intercomunales  de  Bélgica,  que  el  Estado,  al  resolver  un 
nuevo  servicio  de  aguas  para  Montevideo,  disponga  lo  necesario  pa- 


—  108  — 


ra  beneficiar  á  esos  pueblos  con  un  medio  tan  poderoso  de  salubridad 
urbana  y  rural.  Si  estas  ideas  que  aquí  consignamos,  tuvieran  el  ho¬ 
nor  de  ser  tenidas  en  cuenta,  habría  que  calcular  el  número  máximo 
de  habitantes  que  deberían  utilizar  el  nuevo  servicio  de  aguas,  en 
los  dos  departamentos,  y  sobre  esta  cifra  establecer  en  definitiva  la 
cantidad  total  que  el  nuevo  servicio  debería  poner  á  disposición  del 
Estado. 

Por  lo  que  respecto  al  precio  que  se  establece  en  la  propuesta  del 
Canal  Zabala  para  el  metro  cúbico  de  agua,  no  tendríamos  por  qué 
ocuparnos  de  él,  después  de  haber  dicho  que  bajo  el  punto  de  vista 
higiénico  y  económico,  no  consideramos  conveniente  el  uso  del  agua 
del  Canal  para  proveer  á  Montevideo.  Conviene,  sin  embargo,  tener 
en  cuenta  que  un  nuevo  servicio  de  aguas  salubres  para  Montevideo, 
debe  calcularse  sobre  la  base  de  que  el  precio  del  metro  cúbico  de 
agua  purificada  no  debería  pasar  de  cinco  centésimos,  para  que  el 
precio  del  agua  en  Montevideo  se  aproximara  al  de  las  principales 
ciudades,  que,  según  se  ha  visto  en  la  primera  parte  de  este  Informe, 
ninguna  llega  á  la  cifra  apuntada.  Para  obtener  este  ideal,  los  inge¬ 
nieros  deben  calcular  el  costo  de  todas  las  obras  necesarias,  para  la 
captación,  purificación,  almacenaje  y  distribución  del  agua;  y  ade¬ 
más  los  gastos  del  funcionamiento  del  servicio,  los  de  intereses  y  de 
amortización,  para  deducir  el  máximum  de  lo  que  deben  pagar  por  el 
agua  impura. 


Llegados  al  final  de  este  estudio,  esta  Sección  formula  las  siguien¬ 
tes 


Conclusiones 

I.— Relativas  á  la  construcción  y  funcionamiento  del  «Ca¬ 
nal  Zabala»: 

a)  Deberán  evitarse  los  estancamientos  de  aguas,  disponiendo  las 
tierras  sacadas  de  las  excavaciones,  los  terraplenes,  los  puentes 
y  alcantarillas,  de  manera  que  no  modifiquen  ó  impidan  el  cur¬ 
so  de  las  corrientes  de  aguas  naturales,  y  faciliten  el  desagüe 
de  las  lluvias  ó  filtración  de  los  terrenos;  tanto  durante  la  cons¬ 
trucción,  como  durante  el  funcionamiento,  en  el  futuro,  del  Ca¬ 
nal. 

b )  Además  deberá  proveerse  en  todo  tiempo  al  personal  emplea¬ 
do,  de  agua  salubre  en  cantidad  suficiente  á  las  necesidades 
de  la  alimentación,  de  la  higiene  corporal  y  de  sus  viviendas. 


—  109  — 


II.— Relativas  al  aprovisionamiento  de  agua  ala  ciudad 
de  Montevideo: 

1.a  Del  estudio  del  actual  servicio  de  aguas  corrientes  de  la  ciudad 
de  Montevideo,  resulta: 

a)  Que  por  su  composición  química,  el  agua  es  de  buena  calidad. 

b)  Por  el  promedio  mensual  y  anual  del  número  de  bacterias  que 
ha  tenido  durante  los  últimos  nueve  años,  y  por  la  falta  de  gér¬ 
menes  patógenos  constatada  durante  muchos  años,  esa  agua 
entra  en  la  categoría  de  las  aguas  puras. 

c)  A  pesar  de  estas  buenas  cualidades,  la  existencia  de  causas  de 
poluciones  peligrosas  en  la  vecindad  del  punto  de  captación, 
la  falta  de  control  científico  de  las  operaciones  de  purificación, 
y  sobre  todo  la  falta  de  protección  de  las  aguas  del  río  contra 
las  poluciones  de  origen  humano,  y  ante  la  posibilidad  de  irre¬ 
gularidades  en  la  epuración,  esta  agua,  buena  en  las  condicio¬ 
nes  normales,  puede  en  cierto  momento  llegar  á  ser  sospechosa , 
y  mismo  peligrosa. 

d)  El  uso  de  esa  agua  no  tiene  ninguna  relación  de  causalidad 
con  el  desarrollo  de  la  fiebre  tifoidea  que,  Montevideo  al  igual 
del  resto  de  la  República,  sufre  en  ciertos  meses  del  año. 

e)  La  cantidad  de  agua  de  que  actualmente  puede  disponer  la  Ca¬ 
pital,  es  sumamente  exigua,  y  muy  por  debajo  del  mínimum 
establecido  por  los  higienistas;  y  aún  con  las  instalaciones  pro¬ 
yectadas,  la  cantidad  será  insuficiente  para  compensar  el  futu¬ 
ro  crecimiento  de  la  población. 

f)  Montevideo  es  la  ciudad  que  paga  más  cara  el  agua  de  consu¬ 
mo;  y  ese  precio  no  podrá  ser  reducido  por  la  actual  Compañía, 
á  un  valor  tan  bajo,  como  para  que,  el  uso  del  agua  purificada, 
se  extienda  en  la  proporción  necesaria,  para  beneficio  de  la  po¬ 
blación. 

g)  Corresponde,  por  lo  tanto,  preocuparse  de  inmediato  de  agre¬ 
gar  al  actual,  un  mayor  aprovisionamiento  de  agua  para  la  ciu¬ 
dad  de  Montevideo. 

2.a  En  la  adopción  de  este  nuevo  servicio  de  agua  para  la  Capital, 
debe  tenerse  en  cuenta  que: 

a)  Actualmente,  el  clásico  dogma  de  la  fuente  pura  é  inmaculada, 
ha  sido  demostrado  como  falso ,  por  los  modernos  estudios  de  la 
geología,  de  la  hidrología  subterránea,  de  la  química  y  de  la 
bacteriología,  demostrando  que  las  fuentes,  sobre  todo  si  na- 


8 


—  1  JO  — 

cen  de  terrenos  calcáreos,  son  influenciadas  fácilmente  por  las 
lluvias,  y  pueden  ser  poluladas  por  gérmenes  patógenos  de 
origen  humano. 

b)  Enla  hora  presente,  toda  agua  subterránea  debe  ser  tenida 
por  sospechosa,  hasta  tanto  el  estudio  de  sus  múltiples  cualida¬ 
des  físicas,  químicas,  bacteriológicas  y  geológicas,  demuestren 
que  ella  es  apta,  permanentemente,  para  el  consumo  de  las  po¬ 
blaciones. 

c)  El  problema  de  abastecimiento  de  agua  de  una  ciudad  no  pue¬ 
de  resolverse  á  priori;  la  solución  debe  estar  en  relación  con 
las  necesidades  de  la  población,  y  los  recursos  que  la  natura¬ 
leza  pone  á  su  disposición. 

a)  Según  esos  elementos  de  juicio,  y  algunos  otros  que,  como  las 
razones  económicas,  deben  ser  tenidos  en  cuenta,  cada  ciudad 
ha  resuelto,  ó  resuelve  de  un  modo  especial,  su  aprovisiona¬ 
miento  de  agua. 

e)  En  nuestro  país  no  son  conocidas  fuentes  de  aguas  salubres  de 
tal  capacidad  que  puedan  bastar  al  consumo  de  Montevideo; 
y  la  falta  absoluta  de  conocimientos  sobre  la  composición  geo¬ 
lógica  de  nuestro  subsuelo,  y  de  hidrología  subterránea,  no  au¬ 
toriza  á  pensar  por  el  momento,  en  la  captación  artificial  de 
aguas  profundas. 

/)  Aunque  también  es  imperfecto  el  conocimiento  del  régimen 
hidrográfico  superficial  de  la  República,  no  tenemos  á  nuestra 
disposición,  por  el  momento,  otro  caudal  de  agua  apropiada  pa¬ 
ra  uso  de  la  Capital,  que  el  de  los  ríos. 

3.a  Del  estudio, del  punto  de  vista  higiénico,  de  la  propuesta  de  su¬ 
ministro  de  agua  para  Montevideo,  hecha  por  la  Empresa  del  ‘Canal 
Zabala»,  resulta  que: 

a)  El  agua  del  río  Santa  Lucía  á  la  altura  de  la  «Picada  de  Al- 
meida»,  donde  se  proyecta  construirla  represa,  por  su  composi¬ 
ción  química,  por  su  proximidad  á  las  nacientes  del  río,  y  por 
la  escasa  población  y  agricultura  de  sus  orillas,  es  apta  para 
aprovisionar  á  la  ciudad,  una  vez  que,  como  toda  agua  super¬ 
ficial,  sea  convenientemente  depurada. 

b)  El  caudal  del  río  en  el  paraje  indicado  es  suficiente  para  ese 
objeto  de  aprovisionamiento  de  la  Capital;  pero  deberá  verifi¬ 
carse  si  con  ese  caudal,  en  las  épocas  de  mayor  sequía,  podrá 
funcionar  por  el  embalse,  el  triple  servicio  á  que  se  destina. 

c)  Estudios  recientes  demuestran  que,  los  embalses  son  un  exce¬ 
lente  medio  de  acopio  de  aguas  superficiales,  que  toman  en 
ellos  cualidades  superiores  á  las  de  los  ríos  y  muchos  lagos 


111 


naturales,  pero  á  condición  de  que:  el  embalse  sea  grande; 
que  el  agua  no  descienda  nunca  más  allá  de  la  cuarta  parte 
del  volumen  total;  que  sea  captada  contra  el  dique,  ni  cerca 
de  la  superficie,  ni  cerca  del  fondo;  que  al  construir  el  embalse 
se  despoje  el  suelo  de  árboles,  plantas,  raíces,  césped  y  capa 
de  tierra  húmica,  se  rodee  de  una  zona  de  protección  plantada 
de  árboles,  y  en  la  cual  no  penetren  hombres  ni  animales;  que 
se  prohiba  en  él  la  pesca  y  la  navegación;  y  que  se  establezca 
una  policía  sanitaria ,  de  las  poblaciones  vecinas  de  los  arroyos 
que  llevan  aguas  al  embalse.  El  agua  antes  de  ser  distribuida 
á  la  población,  debe  ser  científicamente  filtrada. 

d)  El  agua  del  Canal ,  por  el  contrario,  debe  ser  considerada  como 
mala  é  impropia  para  el  consumo  de  la  ciudad ,  aún  después 
de  filtrada ,  porque  ella  proviene  del  fondo  y  de  la  orilla  del 
embalse,  y  por  lo  tanto  es  la  más  impura;  y  porque  ella  se  im¬ 
purificará  cada  vez  más  en  su  curso,  por  las  modificaciones 
que  los  terrenos  imprimirán  en  su  composición,  y  por  las  peli¬ 
grosas  poluciones  de  origen  humano  y  animal,  á  que  la  nave¬ 
gación  la  expondrá. 

e)  El  agua  del  Canal,  sin  purificar,  tampoco  deberá  ser  empleada 
para  los  usos  de  la  higiene  domiciliaria  y  corporal ,  por  su 
mala  calidad;  porque  el  uso  del  doble  servicio  domiciliario  de 
agua,  una  salubre  y  otra  impura,  en  atención  á  los  peligros 
que  encierra  para  la  salud,  es  condenado  por  todos  los  higie¬ 
nistas  modernos,  que  establecen  como  principio  inviolable,  que, 
dentro  de  las  viviendas  no  debe  haber  más  que  una  clase  de 
agua,  siempre  salubre. 

/)  El  único  destino  que  podría  darse  al  agua  del  Canal,  es  el  de 
los  servicios  municipales  y  algunos  industriales;  pero,  debe 
estudiarse  si,  bajo  el  punto  de  vista  económico,  es  conveniente 
traer  tal  agua  á  una  ciudad  como  Montevideo,  situada  en  las 
orillas  de  un  río-mar,  cuyas  aguas  podrían,  tal  vez,  servir  para 
casi  todos  los  servicios  municipales. 

g)  Al  establecer  un  nuevo  aprovisionamiento  de  aguas  para  la 
Capital,  debería  hacerse  beneficiar  de  este  servicio,  á  los  pue¬ 
blos  y  villas  de  los  departamentos  de  Montevideo  y  Canelo¬ 
nes.  Este  nuevo  servicio  debe  calcularse  sobre  la  base  de  poner 
á  disposición  de  la  población,  toda  el  agua  purificada  nece¬ 
saria,  á  un  precio  vecino  de  cinco  centésimos  el  metro  cúbico. 


Al  dar  cima  á  este  informe,  abrigo  la  esperanza  de  haber  llenado 
los  deseos  del  señor  Presidente,  á  quien  me  es  grato  presentar  las 
seguridades  de  mi  mayor  aprecio. 


Jaime  H.  Oliver. 


G«ylord  Bros. 
Waker» 

SyracuB»,  N.  y. 

Mf-  UH.  21.  I90S